Paro de la carne: un cierre que consolida la miseria

En el comunicado emitido el día de ayer, la Federación de Trabajadores de la Carne anuncia el levantamiento de la huelga. "Tras el contundente paro nacional y la lucha en unidad en cada frigorífico, reza el texto, la FESITCARA logró avanzar en un nuevo cronograma de aumentos que garantiza un incremento salarial del 80 % por 10 meses y el compromiso para negociar un bono de fin de año en noviembre."
La revisión consiste en la incorporación de 30 puntos porcentuales en tres cuotas hasta fin de año, sumando 80 % interanual. Sobre el reclamo del bono para octubre, la patronal se comprometió a negociarlo recién en noviembre.
Con el incremento del 10 %, el salario inicial de octubre rondará los 120.000, porque los aumentos no son acumulativos y se calculan sobre la base salarial de marzo de 2022, a razón de $393,20 la hora. Con un 80 % de aumento, en enero de 2023, el jornal horario alcanzará los $707 por hora, lo que equivale, en los casos en que se trabajen 200 horas mensuales, a un salario de 140.000 pesos. Como ocurriera con el Sindicato del Vidrio, con el anuncio de ´grandes´ porcentajes se pretende ocultar que la base salarial sobre la que se aplican es una miseria.
El paro del día de ayer mostró la fuerza y la voluntad de lucha de miles de trabajadores de la carne. En manos de la burocracia de la FESITCARA, esa fuerza es utilizada para reposicionarse en la interna de la Federación y en alguna que otra negociación. Es un abuso presentarla como un triunfo, cuando el acuerdo está al menos 20 puntos debajo de la inflación interanual -en línea con el objetivo estratégico del gobierno y la patronal de desenganchar los salarios de la inflación-, perpetuando la miseria salarial de los trabajadores del sector.



