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Política Obrera N° 257

10 de marzo de 1976 · 20 notas

Notas de este número

10 de marzo de 1976
Asambleas, por la Huelga General

Hay que decirlo con todas las letras: empezó la cuenta regresiva.

El gobierno antiobrero, reaccionario y terrorista de Isabel ha decidido, nuevamente, un ataque masivo y general contra los trabajadores. Al igual que en el mes de junio pasado, el gobierno de Isabel busca sobrevivir aplastando las conquistas fundamentales de la clase obrera.

El «plan Mondelli», como en su momento el «plan Rodrigo», no es simplemente uno de los tantos planes antipopulares de los explotadores argentinos. Se diferencia de Frondizi, Alsogaray, Pinedo y Krieger Vasena en esto: no sólo constituye un alevoso ataque contra el nivel de vida de las masas y una entrega desaforada al imperialismo; es, por sobre todo, un plan conciente de caos económico destinado a llevar a la desesperación a toda la población laboriosa para provocar un enfrentamiento violento, en el que el gobierno calcula agrupar detrás suyo a las fuerzas armadas.

Es un plan de desintegración, con el objetivo de perpetuar en el gobierno, de cualquier manera, a la camarilla derechista.

Es que, obsérvese bien, el plan Mondelli no se limita a devaluar otra vez el peso, sino que ha establecido un régimen de desvalorización permanente. El dólar se ha ido ahora a $35.000, y seguirá subiendo a 50.000 o cualquier otra cifra superior.

Sobre esta base el plan Mondelli no se limita a congelar los salarios, sino que la devaluación constante conduce al crecimiento ininterrumpido de los precios, al contrabando y al desabastecimiento. Es un plan que golpea a la pequeña burguesía y que ni siquiera beneficia a la burguesía en su conjunto. Los principales beneficiarios son los acreedores internacionales (que con sus dólares tienen un poder de compra cada vez mayor sobre la economía argentina) y un pequeño grupo de exportadores de productos agropecuarios e industriales.

El caos es esto: en 60 días el kilo vivo de carne en Liniers pasó de $1300 a 5100. Un 300 por ciento en 60 días.

Como la clase obrera, en ascenso, no puede ser derrotada con medidas de acción directa —léase desocupación masiva— el gobierno organiza el caos general para desmoralizar a las masas, sumirlas en la desesperación y provocar un choque violento.

El 600 o 1000 por ciento de inflación anual no se produce porque la situación escapó de las manos del gobierno: no, es una política conciente y meditada. No es casual que Mondelli repita lo que hizo Rodrigo.

Ya lo sabemos: Lorenzo Miguel vino desde Bariloche a apoyar a Isabel.

Sabemos esto también: el justicialismo, en su último congreso, respaldó totalmente al gobierno de la camarilla.

Y esto otro: a pesar de asesinatos, robos y entrega del país, los diputados y senadores no han efectuado el juicio político que destituya a Isabel.

¿Entonces?

El jueves 4, Materfer, en Córdoba, decidió la huelga general para el miércoles 10, por un 50 por ciento de aumento.

El lunes 8 pararon Fiat Sauce Viejo y las automotrices y metalúrgicas de Córdoba. La tendencia hacia la huelga general se está imponiendo.

Se plantean dos problemas:

1) La burocracia quiere impedir la huelga general. Miguel y las 62 aprietan con todo en contra, y sólo hay una débil respuesta de otras direcciones como el SMATA.

2) No existe todavía un objetivo político claro, déficit fundamental porque no sólo es necesario impulsar la huelga contra la carestía y el congelamiento salarial, contra el caos, sino que hay que ganarla.

Respecto al primer problema, entendemos que hay que retomar el camino de junio y julio: ninguna confianza en la burocracia sindical, agente del gobierno

• asambleas de fábrica;

• abandonos de planta;

• elección de nuevas direcciones en fábrica y formación de coordinadoras de internas en todas las zonas. Sobre esta base es necesario concurrir a los plenarios de delegados sindicales: masivamente y en barra para imponer la huelga general. En el curso de la lucha hay que establecer direcciones alternativas a la burocracia sindical.

Esto nos lleva a lo siguiente. Queremos un 50 o 100 por ciento de aumento. Queremos congelamiento de precios. Correcto. Pero ya no tiene valor pactar por estos reclamos con un gobierno que se cae, sin autoridad, dirigido arbitrariamente por un grupo de mafiosos.

En junio y julio arrancamos esas conquistas: ocho meses después este gobierno ha desatado el caos.

Para conquistar los objetivos.

Para asegurarlos.

Hay que terminar con este gobierno.

Hay que terminar con el gobierno que asesina a nuestra clase y desintegra a la nación en favor del imperialismo.

Este debe ser el objetivo político de la huelga general. En junio y julio cayó López Rega: ahora debe caer el gobierno.

La caída del gobierno será una victoria inconfundible del proletariado y de las masas; una derrota del imperialismo y los golpistas. Con las masas en la calle los militares recularán o se las verán negras.

Qué beneficio obtendremos de la caída del gobierno:

el aplastamiento del terrorismo,

la desintegración política mayor de la burguesía.

Con este objetivo político, las coordinadoras y los sindicatos que rompan con el gobierno deberán lanzarse a imponer:

* el control obrero en las fábricas y bancos, para detener el caos;

* los piquetes de autodefensa contra el fascismo y el golpe.

Queda un punto final.

¿Quién debe gobernar?

Proponemos: que se decida li[bre]mente, por medio de elecciones.

Para imponer este camino y para organizar la única alternativa: un gobierno obrero y de campesinos pobres, llamamos a construir el partido obrero independiente.

10 de marzo de 1976
La juventud debe participar en la batalla final contra el gobierno

Esta semana, entre el 8 y el 10, se rinde el examen de ingreso en la mayoría de las facultades de la Universidad de Buenos Aires. Se inscribieron en la UNBA 31.500 aspirantes, en contraste con los 60.000 ingresantes en la misma dos años atrás, con la vigencia del ingreso irrestricto. Esto demuestra hasta qué punto el terror de la "Misión Ivanissevich" y el agravamiento sin precedentes en las condiciones de existencia de las masas y la juventud quiebran toda posibilidad de acceso a la enseñanza superior.

Los "cupos" fueron liquidados; el examen queda

El cupo de ingresantes fijado inicialmente para 1976 por la Intervención en la UNBA fue de 10.000. Los parciales fijados para cada facultad eran similares a la cantidad de ingresantes de… 1948 (!).

Esta monstruosidad no podía pasar: es que la camarilla heredera de la "Misión Ivanissevich" se encuentra tremendamente golpeada, todo el gobierno peronista se encuentra en situación de derrumbe y la juventud está en pleno ascenso. Una expresión típica de la crisis fue el cambio del rector de la UNBA en medio de una presentación judicial por el negociado del hospital de Clínicas (7.000 millones de pesos) que implica a los delincuentes encaramados en el Ministerio de Educación y la dirección universitaria.

Con el cambio de rector se eliminó el cupo original de los 10.000 y se modificaron las normas de ingreso: en Ingeniería, Exactas, Agronomía y Veterinaria se incorporarán a 1º año todos aquellos que aprueben el examen con un mínimo de 4; en las restantes el mínimo se eleva a 7, cubriéndose el total del cupo establecido entre los que se acerquen a este puntaje. Al mismo tiempo una resolución de la Intervención decretó "la anulación de la inscripción" de todos aquellos que no hayan completado la documentación exigida por las autoridades 48 horas antes del examen —que en principio podía ser presentado luego de su rendición (certificados de buena conducta, de domicilio, de estudios, etc…). Un índice del objetivo perseguido con la medida: con anterioridad a la misma el decano de Ingeniería había informado que el 47,94 por ciento de los inscriptos habían presentado su documentación incompleta.

Tenemos pues que el cupo fue eliminado pero se mantiene el examen de ingreso y todas las prescripciones policiales que condicionan la inscripción. Con esta prueba de ingreso, y tomando en cuenta la reducida inscripción general, las autoridades han maniobrado para mantener el precedente del examen y lograr su objetivo de restringir en lo posible la incorporación a 1º año.

Resumiendo: la Intervención debió renunciar a sus objetivos iniciales y se encuentra en retroceso. El movimiento por el ingreso irrestricto logró una importante victoria al quebrar el cupo de los 10.000. Si el régimen de examen subsistió, así como la permanencia de las autoridades reaccionarias, ello se ha debido a la línea de conciliación de las direcciones estudiantiles.

El movimiento de los ingresantes

La derogación del cupo de 10.000 fue el resultado casi mecánico de la presión de las masas y de la desintegración del gobierno peronista; esto quiere decir que nada tuvo que ver en ello la política de radicales, stalinistas o montoneros.

Toda la movilización del ingreso se desarrolló en el cuadro de la tregua entre las direcciones estudiantiles, que forman parte de los partidos opositores, y Arrighi. Esta tregua se acordó con el plazo de un año establecido entre el parlamento y las autoridades educacionales para "normalizar" la Universidad.

Es por esto que en ningún momento estas direcciones plantearon una movilización política contra el gobierno, a raíz del excepcional agravamiento del costo de vida, ni contra las amenazas golpistas. Ignoraron la situación política, ignoraron la necesidad de plantear una movilización de conjunto de la juventud —para mejor aislar la lucha del ingreso. Por esto es que subsistió el examen, como expresión del limitacionismo, y el bajo número de alumnos que se anotaron para ingresar.

Perspectivas

Entramos en una etapa de dura lucha contra el plan Mondelli, que debe concluir con la caída de este gobierno reaccionario, por la acción de las masas, es decir, de la huelga general. La juventud debe intervenir a fondo en esta batalla, como no pudo hacerlo en junio y julio, y se convertirá en factor decisivo del desenlace.

Para ello deben plantearse claras reivindicaciones:

● fuera la "misión" ya

● por una asamblea general universitaria para barrer a la derecha y al limitacionismo.

Es con este objetivo político que llamamos a la construcción de cuerpos de delegados en todos los colegios y universidades.

10 de marzo de 1976
La burguesía nacional por sí misma

El fin de semana pasado, el ingeniero Julio Broner renunció a la presidencia de la Confederación General Económica. Explicó esta decisión por el "deseo de expresarse con plena libertad a pocos días de concluir su mandato al frente de la CGE". Y aunque no se puede aceptar al pie de la letra la justificación, puesto que enfrenta en el seno de la cámara patronal una muy fuerte oposición de los grandes capitalistas ligados tradicionalmente al capital extranjero, no por ello podemos dejar de aprovechar esta promesa de hablar a calzón quitado.

Es así que el ingeniero Broner les recuerda a sus actuales críticos: "Al principio de mi gestión (se refiere a 1973), cuando el país parecía lanzado a una aventura socializante, acogimos en nuestras entidades a todos los empresarios y procuramos mantener el rumbo de una política económica moderada. Aún ciertos sectores empresarios —continúa— históricamente comprometidos con los caminos antinacionales y que han demostrado siempre su preferencia por las soluciones antidemocráticas, acudieron a nosotros procurando la defensa del derecho de propiedad que, equivocadamente (!), creían amenazado por el proceso democrático".

El ingeniero Broner reclama consideración por los servicios prestados. El sigue sosteniendo que "pensábamos y pensamos que no habrá solución duradera al margen de las instituciones democráticas", pero el balance que hace de su gestión es claro: formó un frente empresarial con los abogados de soluciones antidemocráticas, para asegurar el derecho de propiedad de los grandes explotadores intermediarios del capital imperialista. Es lúcido cuando afirma que, bajo el camporismo, no hubo nunca una amenaza contra la gran propiedad, lo que se comprende puesto que —a diferencia de lo que decían JP, PC, ERP y PST— era un gobierno de frente único de los capitalistas nativos y extranjeros, enderezado a contener el ascenso obrero. Es que ni la CGE ni el ingeniero Broner podían emprender ningún ataque contra los sectores "tradicionales", por la simple razón de que son igualmente aliados del capital imperialista, aunque varía el grado de esta dependencia. Wobron, una de las empresas de Broner, bajaría mucho en el mercado si perdiera las patentes y licencias extranjeras. Y por sobre todo ya que Broner pertenece a una clase irrevocablemente enfrentada al proletariado.

El grupo Gelbard-Broner de la CGE tiene que oponerse a las soluciones golpistas, esto porque un "pinochetazo" descargaría sobre este sector el peso principal de la crisis dentro de la clase burguesa. Pero por toda su conducta de combate contra el proletariado, se inclinará ante las exigencias derechistas como lo demostró la "libertad de acción" resuelta por la Confederación de la Industria en oportunidad del paro de la APEGE.

Estos son los aliados del stalinismo y de los montoneros para el "frente de liberación nacional".

10 de marzo de 1976
¿Los "federalistas" querían el juicio político?

Uno de los pretextos de quienes votaron contra el juicio político contra Isabel fue que el mismo corría el riesgo de precipitar un golpe militar. ¿Evidencia?: que el proyecto fue presentado por el bloque conservador de los "federalistas populares", un sector al que se vincula con un pronunciamiento castrense. Simultáneamente, los rumores golpistas, en la última semana de febrero, subían aceleradamente. El MID, en ese momento, emitió una declaración que aseguraba que "el ciclo de la 'institucionalización' se ha agotado"; mientras que Balbín juraba que "de no mediar una actitud del poder ejecutivo, la situación militar podría ser irreversible…".

Sin embargo… Desde el vamos el bloque federalista sabía que no tenía, ni remotamente, los votos necesarios para el juicio político. Debido a esto, los radicales intentaron persuadirlo de que retirara el proyecto y se sumara a un movimiento destinado a declarar la "inhabilidad" de la presidente. Según "La Nación" (25/2), el debate entre los partidarios del juicio y los de la inhabilidad amenazaba con una escisión dentro del "federalismo". Privó, con todo, la tesis de reclamar el juicio político.

¿Buscaban los federalistas un golpe mediante el juicio político? Con toda evidencia, no porque sabían que no contaban con votos. El objetivo de los federalistas no fue apoyar el golpe con el juicio; fue lanzar el juicio para abortar definitivamente toda solución parlamentaria, provocar un voto desfavorable que bloqueara definitivamente al congreso, esto con vista a profundizar el camino extra-constitucional.

Podemos asegurar, entonces, que quienes votaron en contra del juicio político no lo hicieron para evitar el golpe, sino simplemente para no derribar al gobierno terrorista mediante un procedimiento democrático, que habría tenido que tocar el punto clave de la situación: el terrorismo de la delincuencia gubernamental, el silencio cómplice de los servicios de seguridad de las fuerzas armadas y la entrega desenfrenada del país.

10 de marzo de 1976
Alende, Sueldo y el PC no tienen apuro

El bloque de la Alianza Popular Revolucionaria votó en el Congreso contra el juicio político contra la presidente de la Nación. El señor Portero, del partido Intransigente, fue el encargado de explicar la posición. "El peronismo —dijo— tiene el deber y el derecho de gobernar y nosotros —la oposición— de exigir rectificaciones; sin embargo, no debemos apresurarnos, ya que el peor de los gobiernos democráticos es mejor que la incertidumbre".

Preguntamos: ¿el gobierno de Isabel Martínez de Perón tiene el "derecho y el deber de gobernar"? ¿Lo tiene realmente el gobierno que asesinó y asesina a nuestros compañeros, que ha cometido los robos y latrocinios más increíbles, que entregó resortes fundamentales del poder a la delincuencia organizada y que está llevando adelante el caos y la entrega económicos más impresionantes, en favor de un reducidísimo núcleo de acreedores internacionales? Este es el punto fundamental: los partidos que reclaman la constitución de un frente popular defienden el derecho político del gobierno a seguir ensangrentando a los trabajadores.

¿Sin apuro? Para la APR, el de Isabel es un gobierno "democrático": ¡lo que será un gobierno reaccionario! No hay que confundir: lo que se mantiene en la actualidad es un régimen de dominación política parlamentario, democrático, en descomposición, pero el gobierno es definitivamente reaccionario (agente de la militarización golpista). Para defender el régimen de libertades subsistentes y recuperar los derechos arrebatados hay que abatir al gobierno, hay que echarlo, junto a todos sus cómplices.

La APR prefiere el gobierno terrorista de Isabel no respecto a un golpe militar que liquidaría al régimen parlamentario, sino respecto a la "incertidumbre". ¿Qué "incertidumbre"? ¡La "incertidumbre" de los criminales derechistas ante el deschave de sus masacres en la cabeza de su jefatura política, la presidencia; no hay otra incertidumbre! La incertidumbre de un eventual golpe no se arregla defendiendo el derecho de este gobierno reaccionario, sino con la movilización de los trabajadores y de la juventud. El PI, Sueldo y el PC "no tienen apuro" en terminar con este gobierno, lo que significa que le hacen el juego al golpe. Los obreros sí tienen apuro: el lunes 8 comenzó la movilización huelguística contra el plan Mondelli y esta vez no será la cabeza de López Rega, sino la del gobierno de Isabel, la que caerá bajo la picota de la movilización política de los trabajadores. Contra los deseos y la política de la APR.

10 de marzo de 1976
¿Con quién está la pequeño burguesía?

El 16 de febrero pasado la APEGE arrastró a una parte considerable del pequeño comercio al lock-out patronal. Es indudable que la gran industria en su mayor parte no paró debido a dos razones: temor a la reacción obrera; división respecto a la posición pinochetista de los gorilas de la APEGE.

La inmensa mayoría del pequeño comercio acompañó el lock-out sin tener la más remota idea respecto al programa de la APEGE —cuyo eje, como lo recordará el compañero lector, era la supresión de los sindicatos e internas y el sometimiento liso y llano a las finanzas internacionales. El pequeño comercio paró por la política de caos y descalabro del gobierno nacional.

El diario "La Nación" vio claro: "la APEGE buscó ocupar el vacío dejado por la CGT". Ni duda: los mismos comerciantes que cerraron en junio y julio pasados junto al proletariado, se alinearon esta vez junto a la reacción, en razón del apoyo de la burocracia sindical al gobierno de la miseria masiva.

El abismo programático entre la APEGE y el pequeño comercio lo revela un comunicado de los almaceneros cordobeses. En una declaración de adhesión al lock-out señala que "aspira a lograr que nuestro país se desenvuelva en el marco de una economía de expansión donde nadie deje de trabajar". Los gorilas reclaman, en cambio, la desocupación general. El caos gubernamental y la capitulación de la burocracia sindical tiene por objetivo alinear a la pequeña burguesía con la reacción, contra la voluntad de la primera.

Los hechos confirman nuestro análisis: el 27 de febrero todo el comercio minorista del centro de Córdoba cerró sus negocios ante un paro declarado por el sindicato de empleados de comercio, que reclamaba la aparición de dos afiliadas secuestradas. Lo mismo ocurrió con el paro de 24 horas que la regional Córdoba estuvo obligada a decretar en repudio al asesinato del secretario general del gremio pastelero.

Con el plan Mondelli y con la posición de las 62, el objetivo es llevar a la pequeña burguesía al campo golpista. Pero no lo lograrán: desde el lunes 8 el proletariado de las grandes fábricas ha comenzado el movimiento hacia la huelga general, lo que lo convertirá en el caudillo de las aspiraciones democráticas de la mayor parte de la pequeña burguesía.

10 de marzo de 1976
Siguen los pronunciamientos en defensa de El Yunque

A la Redacción de Política Obrera.

Sin detenernos a realizar un análisis de fondo acerca del ya conocido problema de la editorial El Yunque, creo que a todos los compañeros que nos reclamamos clasistas nos causa bastante sorpresa el hecho de que una organización hermana atente contrariamente a los intereses que dice defender, los de la clase trabajadora, utilizando las peores maniobras de la negociación burguesa.

Me resulta bastante triste tener que reconocer esta circunstancia, porque he sido en algún momento una compañera muy acercada a la JS de La Plata y más aún porque sé de la honradez militante de sus integrantes.

Pasando concretamente al objetivo de mi carta: llegar a través de Política Obrera a la mayor cantidad de gente posible —y especialmente a la que forma parte del PST— para denunciar la estafa a la editorial ya mencionada y llamarlos a una seria reflexión política; a que lo discutan por medio de sus medios orgánicos para tratar de sacar como conclusión cuál es el fruto de esta estafa contra El Yunque y con ello contra los obreros y determinar si ha sido instrumentada concientemente o no. Yo personalmente creo en lo primero. Y lo sostengo porque veo que responde netamente a problemas de principios políticos. Pues se trata de destruir, por la vía más baja, a los esfuerzos luchadores de vencer la represión, a la censura asesina; de llevar adelante la consigna de las libertades democráticas y consecuente con ello, la difusión de los principios teóricos de la revolución por la que luchamos.

Todo esto no nos llamaría la atención, si fueran acciones que provinieran de nuestros enemigos de clase; pero proviniendo del PST, la cosa adquiere bastante dramatismo.

Reiterando: quiero a través de ésta, llamar especialmente a los compañeros de la JS a que asuman la responsabilidad que les cabe, exigiendo a la Dirección del PST el inmediato cumplimiento de sus deudas para con El Yunque.

Marina

A los compañeros del Comité de Redacción de Política Obrera.

Ante la grave situación que actualmente atraviesa la revolucionaria editorial El Yunque por un conflicto suscitado con la dirección del PST y que PO ha informado minuciosamente desde sus páginas, quiero aportar a través de esta carta con expresiones de apoyo total a la amenazada editorial.

He tenido la oportunidad de discutir el mencionado problema, con una compañera de la JS; la misma me ha expresado su total repudio a la actitud de su dirección y su apoyo a El Yunque, a su vez, dicha compañera me ha dicho que su organización no ha informado en lo más mínimo a su base militante con respecto al conflicto con El Yunque, lo que confirma aún más la actitud del PST.

Gabriel — técnicos

DEL COMITE UNITARIO DE YELMO. A la Redacción de Política Obrera:

Seis compañeros del comité unitario de YELMO se dirigen a la redacción de POLITICA OBRERA para pronunciarnos alrededor del litigio suscitado por la deuda contraída por el PARTIDO SOCIALISTA de los TRABAJADORES ante la EDITORIAL EL YUNQUE. Desde ya entendemos que está planteado un problema de principios elemental que es el de un compromiso contraído por una organización que se reclama revolucionaria con una editorial proletaria, ésta debe ser cumplida, caso contrario significaría la liquidación de una editorial que nos ha permitido a nosotros y permitido a la clase obrera el acceso a libros donde podemos conocer la experiencia de lucha del movimiento obrero mundial, de sus derrotas y de sus triunfos, etc.

Por lo tanto hacemos un llamado a la dirección del P.S.T. para que asuma una actitud positiva ante este problema y pague la deuda contraída.

Firman seis compañeros.

Carta a la Redacción de Política Obrera.

Soy un ex militante de la JS, y actual afiliado a la UJS secundaria. Me dirijo a Uds. con el fin de solidarizarme en defensa de una de las editoriales más revolucionarias de la Argentina como es El Yunque que ha editado una serie de libros que sirven para desarrollar una verdadera conciencia de clase, y como escuela de comunismo para la juventud y el movimiento obrero argentino.

La grave actitud de la dirección del PST de no pagar la deuda contraída con El Yunque pone en peligro la existencia de esta editorial y la importante tarea desarrollada por ésta al servicio de la clase obrera y el trotskismo en América Latina.

En estos momentos en que es necesario tener una política de independencia obrera, el PST integra las multisectoriales en defensa de la "institucionalización" del gobierno peronista detrás de la cual se encubre el golpismo antiobrero. Esta política es consecuente con su negativa de abonar la deuda contraída con una editorial que defiende los principios de la revolución proletaria y del movimiento obrero.

Es necesario que los militantes del PST y todos los jóvenes que sean clasistas se solidaricen con la campaña en defensa de El Yunque y por la construcción del Partido Obrero independiente.

*Por el pago inmediato de la deuda

*Por la definición de todos los militantes del PST.

DEFENDER A LA EDITORIAL EL YUNQUE ES DEFENDER A LA CLASE OBRERA

Marcelo, La Plata 17-2-76

Compañeros:

Esperando que para cuando llegue esta carta, el PST haya rectificado su actitud con la Editorial El Yunque. De no ser así, que vaya mi voz por la defensa de una editorial de la cual se sirven para su formación política la clase obrera y la juventud.

La burguesía y el stalinismo han perseguido a los marxistas revolucionarios liquidándolos físicamente, destrozando sus imprentas, impidiéndole así su accionar propagandístico y agitativo entre los explotados. No considero que el PST (simpatizante de la 4a Internacional) haya actuado concientemente en el sentido de eliminar la editorial, pero sí ha actuado en forma absolutamente irresponsable. El PST debe balancear los aspectos perjudiciales que traería el no pagar los libros al movimiento cuartista argentino; además entorpecería las discusiones que ya están desarrollando a nivel internacional el CORCI con el SU, y más específicamente con la minoría del SU algunos de cuyos partidos (como el SWP de EEUU) recriminaron en un artículo (debate sobre Portugal de cuadernos de Revista de América N° 2) a la mayoría del SU por no sostener un debate amplio con el Comité de Reconstrucción de la 4a, del cual PO —Yunque— es integrante.

El PST como el SWP no debería poner ningún obstáculo a la polémica en el movimiento cuartista internacional.

Pero hay un problema en casa que hay que resolver: la situación política se caracteriza por una gran ofensiva del capital en el campo del trabajo, la cultura y todas las otras expresiones humanas. Esto está presionando sobre PO y el PST y más específicamente en su sector más sensible: la juventud.

No puede, el PST, como correctamente lo señala PO, dejar de lado los avances en las discusiones y la acción de la JS-UJS que han desarrollado una actividad de frente único y que aspiran a confluir en un congreso de unificación.

Por todo lo apuntado creemos que el PST debe rectificar su actitud:

*Viva El Yunque y todas las editoriales proletarias.

*Viva el congreso de unificación de la juventud.

*Por una polémica abierta y seria en el terreno internacional de los trotskistas.

Desde la cárcel un gran abrazo.

Claudio.

10 de marzo de 1976
Telefónicos: un planteo sin porvenir

En el último plenario telefónico a mediados de febrero, Guillán, secretario del gremio telefónico de la capital, sometió al plenario la consideración de una solicitada que propone la convocatoria del Comité Central Confederal de la CGT para tratar dos temas:

*"Costo de la vida, política salarial, plena ocupación, etc."

*"Programa del movimiento obrero para la actual situación nacional y medidas a adoptar para asegurar el llamamiento de todos los sectores políticos y sociales del país, a los fines de consolidar la unidad nacional y el proceso de institucionalización en marcha."

Al mismo tiempo, Guillán se acopló a las denuncias del llamado grupo de los 10 —integrado por un sector 62 Organizaciones y del PJ— sobre el "entorno" presidencial pero con la diferencia siguiente: proponiendo que se reúna ya el Comité Central Confederal, declarando el estado de alerta en su gremio y en favor del llamamiento a una Multisectorial.

Una reubicación obligada

La evolución de la crisis política ha obligado a Guillán a reubicarse. La nueva propuesta de la dirección telefónica tuvo lugar en el contexto de la desintegración del gabinete Cafiero-Robledo-Ruckauf —al cual había apostado la burocracia de Lorenzo Miguel. Es necesario tener presente que la dirección de Guillán apoyó activamente esta alianza del lopezreguismo y el miguelismo. Recordemos que el secretario de FOETRA estuvo junto a la Presidente en el acto del 17 de octubre, en la Rosada, y también que invitó a la dirección justicialista de Báez al acto de asunción de la lista marrón de telefónicos.

Esta alianza de la burocracia con la Presidente entró en crisis por el fracaso del plan de Cafiero y Robledo en la tarea de contener el ascenso obrero, es decir, las huelgas mecánicas de octubre, las luchas salariales y la movilización antiterrorista.

En el camino de salir de esta situación y aplicar los planes del FMI, la camarilla alejó a la burocracia de su lugar de primacía en el gabinete nacional. Mientras la dirigencia sindical de la CGT y las 62 seguía prestando sus servicios incondicionales al gobierno, éste se aprestaba a descargar un nuevo golpe contra las masas (plan Mondelli).

Así, la política de Guillán, consistente en sostener al gobierno de Isabel, entró en total crisis.

¿Iniciativa o parálisis?

Obligado a reubicarse ante la nueva situación, lo importante es que la dirección telefónica se mantiene fiel a una política de parálisis y de derrota del movimiento obrero en el momento presente.

Guillán es el máximo dirigente de la lista Marrón, es decir, de un agrupamiento de la izquierda de la burocracia sindical. ¿Cuál es el alcance de su propuesta?

En primer término, el secretario de FOETRA explica la crisis —al igual que sus compañeros de la "Comisión de los 10"— por el "entorno" presidencial. Guillán defiende así la investidura presidencial, esto es, el papel político de la presidente; defiende la camarilla gubernamental que es responsable del caos económico, de la Triple A y del acuerdo con el imperialismo.

En segundo lugar, la propuesta de llamar a una multisectorial subordina al movimiento obrero a un acuerdo con la burguesía. La CGT "aparece" con la iniciativa, pero la iniciativa real es depositada en manos de los partidos patronales. Estos han sido incapaces de enfrentar al lopezreguismo y, en todo caso, se preparan, cada uno con su programa, para ser los beneficiarios de una eventual intervención militar.

La gran debilidad de toda la propuesta consiste en que, planteando formalmente una orientación relativamente diferente a la de Miguel y Herreras, Guillán sostiene, en la práctica, la misma posición de pasividad y entrega: el lanzamiento del Plan Mondelli ilustra otra vez, sobre las consecuencias criminales de esta política para el movimiento obrero.

Es que sólo una CGT combativa que se ponga a la cabeza de la movilización obrera y popular contra este gobierno, por su definitiva liquidación, puede ser la artífice de una verdadera democratización del país, abriendo así el camino a una salida realmente proletaria a la crisis política.

El golpe militar

El secretario de FOETRA omitió en su discurso y en la solicitada una referencia al golpe de estado. Sin embargo, cuando el representante del partido Comunista, luego de acordar con la propuesta de la dirección telefónica, planteó un paro de 15 minutos contra el paro golpista de la APEGE (16 de febrero), Guillán se opuso.

Sin embargo, el golpe militar es una tendencia de la situación política —una tendencia de la burguesía a resolver su enfrentamiento con el proletariado por los métodos más extremos. No puede ser usado como justificativo para la defensa del gobierno antiobrero: sólo combatiendo al gobierno, instrumento de ataque contra la clase obrera y aliado de las FF.AA. —base política del golpismo— se combate contra la tendencia hacia la intervención militar contrarrevolucionaria.

¿Cómo luchar contra el golpe?

El punto de partida es, lo repetimos, la lucha contra este gobierno, que con sus medidas prepara las condiciones para el montaje del golpe militar.

Por eso, el movimiento obrero debe movilizarse políticamente contra este gobierno antiobrero, por su caída y por el llamado a elecciones generales inmediatas. El logro de tales objetivos constituiría un impresionante avance de la iniciativa obrera, la que desde junio y julio ha puesto en crisis los planes gubernamentales. Para marcar una salida proletaria, los combates parciales se deben proyectar hacia el horizonte político, planteando la caída del gobierno y la convocatoria de elecciones inmediatas. Esto no sólo en función de la democratización de la vida política sino de la organización independiente del proletariado.

Elecciones y partido obrero

En efecto: ¿qué pueden sacar los trabajadores de la caída del gobierno y de la imposición de elecciones? El movimiento obrero puede y debe organizarse en forma independiente, estructurar su partido político de clase. Puede intervenir construyendo su propio partido, el partido obrero independiente, capaz de gestar una genuina salida proletaria a la crisis política, en beneficio de la mayoría explotada del país.

Esta tarea es fundamental y a ella debe darse la vanguardia del movimiento obrero, de la que los compañeros de base de la lista Marrón forman parte.

Movilizarse hoy con eficacia contra el peligro golpista implica estructurar el Frente Único de Defensa contra el terrorismo derechista entre las organizaciones obreras y los partidos que se llaman antiimperialistas; implica centralizar la intervención obrera contra el plan económico de caos y degradación de los trabajadores, luchando por el Congreso de Delegados de Base de la CGT y por plenarios en todos los sindicatos para elaborar un Plan de Acción del movimiento obrero.

Conclusión

Guillán ha lanzado su propuesta después del completo fracaso de su política. Cuando el secretario de FOETRA señaló en el plenario que la CGT debía intervenir en la crisis, los compañeros adherentes a la lista Marrón manifestaron un entusiasmo espontáneo. ¡Evidente! pero lo que debe quedar claro es que bajo esa fórmula, Guillán propuso una política de defensa del gobierno isabeliano y de componenda con las fuerzas burguesas. Ese es el alcance de la "nueva" postura del guillanismo.

En nuestra opinión, el debate debe proseguir; para lo que abrimos nuestras páginas al análisis fraternal y democrático de las diferentes ideas y propuestas. A nuestra vez, señalamos que la iniciativa real del movimiento obrero ante el momento actual debe contemplar, resumidamente, estos puntos:

1) Fuera el gobierno antiobrero, abajo el golpe, elecciones generales inmediatas.

2) Congreso de Delegados de todos los sindicatos para elaborar un plan de acción contra el Plan Económico, de salvación nacional y de terminación de este gobierno antiobrero.

3) Construir el partido obrero independiente.

10 de marzo de 1976
Importante acto por los despedidos de Clarín

El jueves 22 de febrero se realizó en el local de las Federaciones Gallegas un importante acto de apoyo a los trabajadores del diario Clarín, en lucha contra la ofensiva desatada por la patronal golpista con el despido de 53 compañeros —entre ellos la Comisión Interna y el Cuerpo de Delegados (ver PO 256).

Rodeados por más de 300 compañeros, el plenario del Cuerpo de Delegados de la APBA y las principales Comisiones Internas del gremio de Prensa ocuparon la tribuna para hacer oír su solidaridad con los despedidos; también se leyeron las adhesiones de otras organizaciones sindicales (Actores, Médicos Residentes), de numerosas organizaciones obreras y algunos legisladores. Un compañero despedido alertó sobre el objetivo golpista (APEGE) de la provocación patronal de Clarín. Otro compañero no despedido del diario, al hacer llegar el fondo de huelga reunido en la empresa (más de 7 millones entre gráficos y prensa), denunció las condiciones de represión impuestas por la patronal.

Destacamos la propuesta de la Comisión Interna de Editorial Abril quien, recogiendo las expresiones de solidaridad combativa vertidas y explicando el ataque patronal como parte también del plan político del golpismo, era necesario encararlo como parte de la movilización general de la clase obrera, propuso que la Comisión de Lucha de Clarín convoque a un frente obrero y antiimperialista para encarar las reivindicaciones de Clarín con las de todos los trabajadores por la defensa del salario, por las libertades democráticas, contra el gobierno antiobrero y el golpismo, por inmediatas elecciones generales.

10 de marzo de 1976
Triple A: Lo fundamental, cómo intervenimos los trabajadores

Las declaraciones de Paino y Heredia han abierto una etapa explosiva en el desmoronamiento del aparato terrorista. Las revelaciones de los matones a sueldo de López Rega y Lacabanne amenazan fieramente a todas las instituciones del Estado —gobierno, parlamento, fuerzas armadas, burocracia— ejecutores directos o cómplices políticos del asesinato de centenares de activistas fabriles y jóvenes combativos.

La burguesía en su conjunto intenta frenar las investigaciones y "echar tierra" sobre todo. Esto vale especialmente para los altos mandos y los sectores burgueses que afirman querer el relevo de Isabel, pues no quieren cargar frente a la ciudadanía —en un eventual gobierno alternativo— con la responsabilidad de los crímenes sin esclarecer del actual gobierno.

El terrorismo se acrecienta, ante la disgregación política del gobierno de Isabel, incapaz de contener los reclamos del movimiento obrero. Claro que los ejecutores varían: no son sólo los lopezreguistas los que integran los comandos asesinos. Claras denuncias, entre otras, del cuerpo de delegados de Luz y Fuerza de Córdoba, han señalado la intervención de efectivos militares en los múltiples secuestros que se operan en la ciudad. Existen, además, signos de connivencia entre uno y otro aparato terrorista: al inspector Telledín, jefe de informaciones y principal organizador de la represión durante el gobierno de Lacabanne en Córdoba, fue dejado en funciones y conectado al Consejo de Seguridad de la Provincia (que controla todos los movimientos de fuerzas policiales y del Ejército) por expresa indicación del III Cuerpo de Ejército al asumir la intervención Bercovich.

La respuesta obrera

Durante diciembre y con particular intensidad en enero, grandes movilizaciones en Córdoba y La Plata indicaron un colosal avance de la clase obrera contra el gangsterismo criminal. En Córdoba el movimiento obrero salió a parar el terrorismo "dando cátedra" de madurez política contra los partidos burgueses parlamentarios y las corrientes obreras que saludaron el ascenso de la intervención Bercovich —luego del relevo de Lacabanne— como el fin del terrorismo antiobrero en la provincia. Pero un verdadero frente único entre las direcciones "peronistas combativas", stalinistas y foquistas llevó la lucha obrera a la vía muerta de la "multisectorial", convocada en Córdoba por el gobierno provincial.

Esta asamblea, como precisamos en su momento, fue convocada para sustituir la movilización obrera por la confianza en la acción de los partidos burgueses. Diluida la movilización, como se quería, nada quedó de la multisectorial: ni comisión investigadora, ni reclamos. El único que sacó dividendos fue el gobierno de la intervención, respaldado en su iniciativa por prácticamente el conjunto de fuerzas burguesas parlamentarias, junto al PC, el PST y el PRT.

En los últimos 15 días, nuevas movilizaciones han respondido al infernal incremento de secuestros y crímenes. La CGT de Córdoba tuvo que declarar un paro provincial ante el asesinato del dirigente gremial Gimenez (ligado en su momento a Atilio López). La Asociación de Empleados de Comercio, también de Córdoba, realizó un paro de 24 horas por el secuestro de dos de sus afiliados. Ambas medidas fueron cumplidas masivamente.

La movilización en franco ascenso de los trabajadores, sin embargo, no ha provocado una baja del terrorismo. Por el contrario, luego de cada movilización recrudecen los secuestros impulsados por la burguesía, ante la crisis de los métodos parlamentarios para contener el ascenso obrero.

La explicación es, a nuestro juicio, clara: las huelgas y manifestaciones obreras han sido conducidas al callejón sin salida de las declaraciones de los multipartidos burgueses. Han carecido de objetivos y finalidades políticas propias, independientes. De esta manera, no armaron una respuesta efectiva contra el terror, pero sí exacerbaron la exasperación del gran capital.

¿Cuál debe ser, entonces, el programa político contra el terror? En nuestra opinión, este: expulsión de la dirección política del terrorismo —el gobierno de Isabel— y aniquilación de las bandas derechistas, su desarme, mediante el armamento obrero, esto es, los grupos obreros y juveniles de defensa.

El programa político de la lucha antiterrorista debe ser la organización de la defensa obrera política y práctica: abajo el gobierno, organización de defensa. Mencionar este programa es provocar el espanto de los partidos burgueses, y por eso ni stalinistas ni foquistas lo plantean. Estos últimos están en el terrorismo individual para mejor ejecutar su propuesta de un frente de conciliación de clases con la burguesía.

¿Por dónde empezar?

¿Cómo aprovechamos la situación creada por las revelaciones de Paino y Heredia para poner en práctica este programa?

Hace unos días la esposa del ex diputado Rodolfo Ortega Peña presentó un recurso judicial a raíz de las denuncias formuladas por el detenido Paino. En Córdoba, el delegado Contreras, del SMATA, identificó al detenido Heredia y a otro sujeto Melfi (también imputado por las declaraciones de Heredia) como las personas que lo secuestraron intentando quitarle la vida meses atrás. Nosotros preguntamos: ¿qué pasaría si organizamos una BOLSA DE DENUNCIAS,

que concentre las denuncias judiciales de todas las organizaciones y familiares sobre la actividad asesina de los grupos armados en los últimos dos años? ¿Qué pasaría si la Mesa de Gremios en Lucha, los sindicatos combativos, los familiares de los secuestrados, los partidos, las organizaciones juveniles organizan una recepción masiva y una presentación conjunta de denuncias ante la justicia y la opinión pública? ¿No podríamos ir estructurando de este modo un vasto movimiento unitario por el castigo a los verdugos de la clase?

Ahora bien, ¿cuál sería la perspectiva de este movimiento? ¿La presión a los parlamentarios burgueses, encubridores en su momento de la triple A y hoy comprometidos en el freno a las investigaciones? ¿La confianza en los magistrados burgueses cómplices o timoratos frente al terrorismo? No. Un acuerdo de trabajo común por la Bolsa de denuncias sería un gran paso adelante hacia un FRENTE UNICO DE DEFENSA de todos los sindicatos y comisiones internas independientes, de las corrientes de la clase obrera, de las juventudes, para organizar la resistencia frente a los secuestros y la destrucción de las bandas de derecha.

En Tucumán hace unos días los vecinos de un barrio, armados con palos y cuchillos impidieron el secuestro de dos jóvenes. En Córdoba, en otro secuestro, los terroristas debieron disparar sosteniendo un tiroteo para dispersar a vecinos que acudían en auxilio de las víctimas. Esto muestra que hay una predisposición unánime para enfrentar a los terroristas. Que lo que hace falta es una centralización, un frente único de defensa que por ejemplo organice los barrios obreros mediante destacamentos especiales.

En sus revelaciones, Heredia confesó que se propuso formar una "fuerza de choque" en el Hospital Rawson —donde trabajaba— para "contrarrestar la acción de los izquierdistas". Este "grupo de choque" operó con una centralización provincial manejada por el propio Lacabanne y su jefe de policía, Choux. La derecha nos está dando una lección sobre cómo organizarnos. La vanguardia obrera y juvenil necesita sus "grupos de choque" para enfrentar al terrorismo y para esto es necesaria la formación de un centro organizador, de un Frente Unico de Defensa.

Creemos que estas son las tareas: Bolsa de denuncias para centralizar y extender la movilización antiterrorista. Frente de Defensa para proteger la actividad de la clase y sus dirigentes y aplastar al terror.

10 de marzo de 1976
La experiencia de La Plata

El día miércoles 3 de marzo fue arrebatado de su hogar un obrero de Siap, por un grupo de hombres armados uniformados. El mismo grupo fue a la casa de otro compañero sin encontrarlo. Los trabajadores de Siap pararon a partir de las 14 horas del jueves, reclamando la aparición del compañero, haciendo fracasar todos los esfuerzos de la burocracia de la UOM por impedir el paro de la fábrica.

Este nuevo atentado del terrorismo antiobrero se suma a toda una escalada que viene sufriendo el movimiento obrero de La Plata, Berisso y Ensenada. Después de los ocho asesinatos y secuestros de mediados de enero, el terrorismo asestó nuevos golpes a los trabajadores.

En la madrugada del 19 de febrero, un trabajador de Propulsora y uno de Astilleros fueron secuestrados de sus domicilios y asesinados. Unos días antes, habían sido secuestrados dos gremialistas del Sindicato de empleados por reunión del Hipódromo y uno de ellos asesinado.

Estas bandas criminales son armadas por distintos sectores de la burguesía desesperados por frenar la iniciativa y el ascenso obrero iniciado en 1969.

Otros sectores interesados en una salida de fuerza dirigida por las FFAA, actúan bajo la sigla de "Libertadores de América". Los últimos secuestros de La Plata fueron realizados por personal uniformado. El padre de Alcides Méndez Paz, trabajador de Astilleros asesinado el 19/2, declaró a la prensa que personal uniformado entró en su casa mediante escalamiento, intimidó a su esposa hasta que dijo el paradero de su hijo, luego robaron bienes de la casa y se fueron al domicilio de un pariente. Allí, empleando los mismos métodos, violencia y saqueo, se llevaron al trabajador. ("El Día", 20/2).

El señor Méndez Paz agregó en su denuncia que Alcides había estado detenido en noviembre pasado y liberado el 11 de enero por orden del comando general del Ejército (idem).

Otro hecho que hay que señalar es que las fuerzas armadas vienen realizando operativos desde hace meses, especialmente en Ensenada y Berisso, barrios obreros de las principales fábricas de la zona. Algunos desaparecidos, se encontraron luego en unidades militares; como el médico Sazavi, a fines del 75. El obrero Sande de Propulsora, permanece detenido —también su novia y su padre— por orden del Ejército.

Esta escalada de terrorismo y represión contra la vanguardia obrera encuentra una respuesta creciente de parte de los trabajadores y de las barriadas populares. Ante cada uno de estos hechos las fábricas pararon inmediatamente (Propulsora, Astilleros, Siap). La firme actitud de los trabajadores de Siap, que pararon por encima del boicot de la burocracia, demuestra que la lucha contra el terrorismo, la necesidad de defender a los delegados y a los activistas, ha calado hondo en la conciencia de la clase obrera.

Ahora bien. ¿Por qué, a pesar de las movilizaciones y paros, el terrorismo no ha sido frenado? La movilización más importante de la zona, el paro del 20 de enero, que se impuso en la mayor parte del movimiento obrero, al margen de la burocracia, no logró frenar las acciones terroristas.

La respuesta es ésta, las movilizaciones obreras, a pesar de su creciente vigor, carecen de una finalidad política independiente y son llevadas por reformistas y foquistas al pantano frenador de las multisectoriales.

El terror antiobrero se apoya política y económicamente en la fuerza del Estado y de los capitalistas; cuenta con el respaldo o la neutralidad de todas las organizaciones burguesas.

La denuncia de las AAA está en manos de las FFAA y de la Justicia desde hace meses y nada se ha hecho para investigar ni para capturar a los implicados. Los partidos parlamentarios después de dos años de encubrir la represión y el terrorismo lopezreguista —y sólo cuando las movilizaciones obreras quebraron a la camarilla—, decidieron investigar los cheques y los chanchullos económicos. Pero ninguna acción concreta contra el "terrorismo protegido" a pesar de las pruebas y testigos abrumadores que existen.

Es necesario entonces precisar la respuesta obrera y popular al terrorismo. Hay que organizar nacionalmente la movilización de las más amplias masas en la lucha contra las bandas asesinas, contra la represión y la militarización, con una finalidad política clara: un Frente Unico de Defensa de todas las organizaciones obreras y partidos para combinar la acción de masas con la formación de destacamentos obreros de defensa.

Hay que poner manos a la obra. El primer paso podría ser una amplia reunión de las internas y delegados combativos, de la Coordinadora y los partidos que apoyan la lucha obrera.

10 de marzo de 1976
Paino y Heredia: están frenando la investigación

Las revelaciones de Jorge Omar Heredia —un ex funcionario del Ministerio de Bienestar Social de Córdoba— han sacado a la luz la existencia de una verdadera organización delictiva con cabezas en la misma cúpula del gobierno provincial: "los delitos (habrían sido) perpetrados por ex funcionarios de la administración Lacabanne y aún por un alto funcionario de la actual intervención Federal, encabezada por Bercovich Rodríguez" ("La Nación", 23/2).

Heredia es sólo uno de los engranajes de esta organización cuyos miembros, con anterioridad a su vinculación al aparato estatal, registraban frondosos antecedentes policiales. El propio Heredia "revistó un tiempo como supernumerario en la Policía de Córdoba hasta que fue obligado a renunciar por comprobárseles serias irregularidades en el desempeño de sus tareas" ("La Voz", 23/2).

La actividad política de esta banda de delincuentes era el asesinato sistemático de activistas políticos y sindicales: "las actividades de la banda habrían comenzado en marzo del año pasado cuando roban un Renault 12 para cometer su primer asesinato. Días después… roban un Peugeot para eliminar a otro 'zurdo'" ("La Opinión", 26/2). Y así sucesivamente.

La remuneración económica que percibían los asesinos consistía en la protección oficial para organizar una monstruosa red de contrabando de automotores, para realizar asaltos y chantajes a mano armada con la mayor impunidad.

Los testimonios son múltiples:

● "El actual Ministro de Bienestar Social, Cuatrochi —de las 62— recibía el 30 por ciento de las ventas de los vehículos sustraídos y vendidos en el Paraguay, donde eran recibidos por un tal Iglesias, que fue secretario del ex interventor Lacabanne" ("La Opinión", 26/2). "Se ofrecían entre 4 y 6 millones de pesos viejos por cada auto robado" (ídem).

● Otros autos eran utilizados para "asaltos a mano armada en la ciudad de Córdoba y en localidades vecinas" (ídem).

● "Una joven fue capturada y en su poder se habrían encontrado documentos con sellos de los ministros de Gobierno y de Hacienda y del actual interventor Federal" ("La Voz", 22/2).

● "Además de Heredia y otros está detenido Floriano Molina, jefe de la sección Automotores del Ministerio de Bienestar Social" ("La Opinión", 26/2).

Sobre el enquistamiento en el gobierno de esta banda de asesinos y ladrones las declaraciones de Heredia son lapidarias: "Algunos grupos armados recibían órdenes directas del ex jefe de policía Inspector Choux" ("La Voz", 19/2). Significativamente, el Ministro de Bienestar Social Cuatrocchi, ante la pregunta sobre si Heredia y otros implicados revistaban como empleados públicos provinciales respondió: "No lo sé. El ministerio a mi cargo tiene más de mil agentes, de modo que no puedo saber yo la nómina" ("La Razón", 3/3/76). Como si no existiera el orden alfabético.

¿Cuál es la primera y fundamental conclusión sobre las declaraciones de Paino y Heredia? El conjunto de los partidos burgueses y las Fuerzas Armadas aceptaron la incorporación al Estado de la banda de delincuentes profesionales del lopezreguismo, para cumplir con una función política que estimaron esencial: detener el ascenso obrero por medio del terror, a través del gangsterismo contra la vanguardia obrera. Estas bandas asesinas recibieron como pago por esta función política, la protección oficial para asaltar, chantajear y contrabandear. Durante dos años las bandas de López Rega y Lacabanne asolaron el país con el total beneplácito de los militares y de los propios partidos burgueses parlamentarios que no pasaron de hacer alguna denuncia sobre la "violencia protegida" y esto cuando el ascenso obrero amenazó poner las cosas en su lugar.

La debacle de la "violencia protegida"

La huelga general de junio-julio produjo una quiebra en la misma cúpula del gobierno terrorista. Sus principales jefes tuvieron que exilarse y todas sus relaciones con la burocracia sindical y las Fuerzas Armadas se deterioraron. Los hombres a sueldo de la camarilla como Paino y Heredia siguieron con su actividad delictiva (Heredia fue detenido por un asalto a mano armada en el interior de la provincia) pero ahora con el aparato terrorista en total derrumbe. Hoy aislados, sin la protección del aparato oficial, confiesan detalladamente los monstruosos crímenes de la camarilla.

Pero estas revelaciones abren una fase de características explosivas en la crisis y desintegración de la camarilla gobernante. ¿Por qué? Porque si la investigación fuera adelante sólo unos pasos más, quedarían comprometidos no ya el gobierno y su "entorno", sino las tres cuartas partes de la burocracia; los gobiernos provinciales, las jefaturas policiales y las propias Fuerzas Armadas. ¿Acaso el Ministro Cuatrocchi directamente imputado con los grupos terroristas no es el representante oficial de CGT y 62 en el gobierno de Córdoba? ¿Acaso Paino no reveló que los datos sobre el funcionamiento de las tres A estaba en manos del General Anaya y de los altos mandos desde un primer momento?

La continuidad de las investigaciones apuntaría directamente además, a esclarecer los ejecutores de la actual oleada terrorista, que no son solo los lopezreguistas sino —de acuerdo a claras denuncias hechas en Córdoba— miembros de las Fuerzas Armadas.

Por esta razón hay un objetivo frente único entre el gobierno y sus opositores en cuanto a frenar las investigaciones. Los sectores burgueses que trabajan por el relevo del gobierno, sea en función de una salida "institucional" militarizada o golpista, no quieren hacerse cargo de la responsabilidad de tener que investigar estos crímenes. Pero el avance de las denuncias los enfrenta a la necesidad de tomar posición. El deschave de los crímenes del lopezreguismo constituye por sí solo un obstáculo de primer orden contra todo avance reaccionario del gobierno o contra un golpe.

No debe asombrar entonces que la Comisión Investigadora del Parlamento trate de eludir la investigación de los asesinatos parapoliciales y que ningún partido de la "oposición" busque convertir a estos en un eje de movilización para acabar con el gobierno represor y dar una salida democrática a la crisis del País. Nadie encuentra "razones" para un "juicio político" a Isabel, a pesar de que ésta se auto-definió "amiga" de los gangster prófugos. En el caso de Córdoba hay una verdadera "conspiración de silencio": "ni el interventor ni el ministro de gobierno han emitido ninguna declaración. Tampoco se sabe que hayan pedido informes sobre el caso miembros de la Legislatura provincial. No hay declaraciones de fuerzas políticas y los diarios cordobeses van desinflando la información sobre el suceso" ("La Opinión", 26/2/76).

Incluso algunas publicaciones del gran capital, como el semanario "Discusión", hablando en nombre del frigerismo han insinuado que las declaraciones de Paino estarían sirviendo a "fines no del todo claros por parte del denunciante". En Córdoba el trámite para decidir si la justicia Federal o Provincial se haría cargo del problema demoró dos semanas. Y esto no es nada. Hay una verdadera conspiración tendiente a tapar el proceso abierto con las declaraciones de Heredia: "la pesquisa sobre las actividades terroristas —asesinato de las familias Sacabuzzo y Pujadas— quedarían estancadas debido a la muerte de Omar Leurino, quien según Heredia era el que impartía las órdenes y señalaba las víctimas". Sobre el resto de delitos "ayer se especulaba en Córdoba con la improbabilidad de que la investigación finalmente esclarezca el affaire hasta las últimas instancias, ya que las declaraciones de Heredia se efectuaron ante el subcomisario de Laguna Larga, pero el detenido aún no ha prestado declaración ante ningún juez. Podría suceder que, cuando llegue ese momento, Heredia cambie sustancialmente su relato alegando que fue apremiado para que confesara" ("La Opinión", 26/2/76).

La palabra es de los trabajadores

El "deschave" de Paino y Heredia es una resultante del ascenso obrero y democrático y de la total crisis del gobierno y del Estado Burgués. Las huelgas de junio y julio quebraron a la camarilla derechista y abrieron el camino hacia la disgregación del aparato terrorista y represivo del Estado que hoy trata de ser preservado por la burguesía, las fuerzas armadas y la burocracia sindical. La lucha por el esclarecimiento total de los crímenes del lopezreguismo sintetiza hoy la lucha por la liquidación del gobierno de Isabel, contra el golpe, por inmediatas elecciones libres. Pero sólo la movilización de los trabajadores puede desbaratar el intento de frenar las investigaciones abiertas con las declaraciones de Paino y Heredia. Una vez más, todo depende de nuestras propias fuerzas.

10 de marzo de 1976
Respuesta al ERP

En las cárceles los compañeros discuten mucho sobre política. Es uno de los aspectos más importantes para el desarrollo de una gran capacidad de resistencia contra el trato inhumano que reciben y el aislamiento arbitrario de sus familiares, amigos y camaradas.

En las cárceles, por este motivo, las relaciones entre los militantes de las distintas corrientes deben caracterizarse por la fraternidad, por la acción común contra el enemigo común: el carcelero, es decir, el gobierno.

Las divergencias políticas más feroces no deben enturbiar esta relación; toda acción dirigida a envenenar el clima entre los compañeros presos es una provocación.

Es bien sabido: PO y el ERP tienen tremendas divergencias. PO no vacila en caracterizar las posiciones y actividades del ERP como destructoras de la clase obrera y de la juventud. PO también busca ocupar un primer lugar en el combate por las libertades y no coloca jamás en el mismo plano —como sí lo hacen los partidos burgueses y los reformistas— a la provocación foquista y a la represión militar.

PO tomó posición, en su momento, contra el ataque guerrillero en el 601, y denunció la masacre de las FF.AA. Alertó a los trabajadores contra el foquismo, agente suicida y aventurero de la liquidación de valiosos compañeros.

En una cárcel del país, la dirección del ERP resolvió responder este artículo, acusando a PO de empleado a sueldo del imperialismo. No utilizó su prensa para esta infame acusación, sino un texto especial para que circule en la cárcel. El texto se lamenta de la "legalidad" de este periódico (¿legal? cuando a todo aquel que lo posee lo meten preso) invitando a que lo clausuren.

Los compañeros presos de PO nos enviaron su respuesta, que no es provocadora ni insultante sino política, dirigida a continuar un debate. Llamamos a destruir la provocación del ERP y a luchar a muerte por la fraternidad entre los compañeros presos de todas las corrientes.

Publicamos ambos textos.

10 de marzo de 1976
Sirvientes del amo imperial

"El ataque foquista tuvo claras características de una acción suicida, de desprecio absoluto de sus propios integrantes y por la vida de los soldados". "No se trata de un revés fruto de una acción militar, es la debacle de toda la concepción y táctica foquista lo que está aquí, repudiados por la población los guerrilleros no tuvieron nada que hacer"… "El ataque guerrillero es exactamente lo contrario de una política proletaria". "Fue así que los guerrilleros fueron masacrados sin piedad por cohetes de la aviación naval y por las ametralladoras y bazookas, morteros y armas automáticas livianas del propio batallón y de una cía. del regimiento de infantería 3, una sección del escuadrón de explosivos de caballería blindada 10 de La Tablada, una sección del regimiento 1 de Infantería de Palermo, una sección del regimiento de infantería 7 de La Plata, efectivos del regimiento de Granaderos a Caballo, Policía Federal y Policía de la Provincia de Buenos Aires". "Repudiamos a la guerrilla provocadora y ultraminoritaria".

Conceptos de este tipo surgen todos los días de las bocas de los políticos burgueses, de los militares contrarrevolucionarios y de cualquier lacayo del imperialismo. Pero estos tienen otro origen, son párrafos de Política Obrera, del 30-12-75, en el que se repudia el heroico combate protagonizado por nuestro glorioso ERP en el batallón de arsenales 601 de Monte Chingolo. ¿Sorprendente casualidad? ¡No! No puede sorprendernos este hecho que no hace más que confirmar en qué bando se ubican estos señores, en la lucha de clases que se vive en nuestro país.

Tampoco nos extraña que a pesar de la falta de libertades democráticas, ese pasquín sea editado legalmente puesto que en más de una oportunidad hemos comprobado cómo el enemigo se ha servido de él para repudiar y atacar al pueblo.

Y no nos extraña por último que mientras son enumeradas con tanta precisión las unidades enemigas que intervinieron contra nuestros combatientes y se detallan las armas empleadas no se sabe (nosotros, no sabe, no quiere saber) que los guerrilleros caídos son la flor y nata del pueblo trabajador.

Además para justificar que el pueblo "repudió" a nuestro ERP, PO se cuida mucho de no decir que nuestros combatientes al replegarse fueron recibidos por los pobladores de la villa y alojados en sus casas y que ese fue el motivo por el cual los militares contrarrevolucionarios con saña asesina la bombardearon y masacraron a cuanto civil se solidarizara con nuestros compañeros.

Por otra parte ¿cómo pueden hablar de aprecio por la vida quienes hace rato que vendieron la suya a los explotadores? ¿cómo pueden saber qué es una política proletaria estos pequeño-burgueses que no representan al proletariado ni siquiera a su clase? ¿cómo se largan a opinar sobre un ataque guerrillero quienes cierran los ojos y se tapan los oídos al sentir hablar de lucha armada por el pánico que les provoca? ¿Qué pueden saber de la evolución política del proletariado un grupúsculo que lo único que sabe hacer es maravillarse ante las luchas obreras y desviarlas hacia el economismo, estorbando el accionar de la vanguardia del proletariado conciente?

No se puede opinar sobre cosas que no se saben, a menos que se aclare que se habla por mandato de un tercero, ahora sí podemos señalar el más grave error de PO, olvidar poner al pie del artículo, que hablaba por orden del imperialismo (que sí conoce bien qué es la guerrilla y el proletariado).

Ahora sí podemos decir que nuestro pueblo tiene un nombre para ellos, y bien merecido lo tienen: sirvientes del imperialismo.

Nuestra enérgica respuesta proletaria al agravio que han cometido estos personeros del imperialismo y la burguesía contra la sangre derramada por los combatientes del pueblo no impide que hagamos un llamado a las bases de PO.

El ERP supo distinguir siempre entre la dirección contrarrevolucionaria de una organización y sus bases populares, por eso llamamos a reflexionar a aquellos compañeros honestos integrantes de PO que no pueden negar la entrega de nuestros militantes revolucionarios y a renegar de la declaración agraviante de su dirección. Ese llamado no es algo hecho por compromiso, es un comportamiento unitario recogido del proletariado revolucionario al cual representamos, es un llamado fraternal a que abandonen esas posiciones y se integren a la revolución.

21-1-76. Cárcel de…

10 de marzo de 1976
Un ataque al servicio del frente popular

No es nuevo para los partidos revolucionarios ser acusados de agentes del imperialismo y, al igual que en el pasado, estas palabras salen de la boca de un partido frente-populista, es decir de colaboración de clases.

Veamos los hechos: con el proceso iniciado en la huelga general de junio y julio se plantea la apertura de una situación revolucionaria en la Argentina. La crisis, agravada con la introducción de las divisiones en el seno mismo de las FF.AA., se caracteriza por la falta relativa de conciencia de la clase obrera de la situación que vive, es decir, que mientras están dadas las condiciones objetivas para la revolución, la clase obrera no está preparada para luchar por su propio poder, acaudillando tras sí a la pequeña burguesía y al campesinado. Es así, que en este momento, más que nunca, está planteado para los revolucionarios la lucha por la organización independiente de la clase obrera, por terminar de romper las expectativas que importantes sectores de la clase obrera y el pueblo poseen en el nacionalismo burgués y pequeño-burgués, y en el sistema capitalista en su conjunto. En consecuencia, la lucha más intransigente debe ser librada contra los partidarios de la alianza y la conciliación de clases y del frente popular, que históricamente llevaron a la clase obrera de derrota tras derrota, y cimentaron el camino de la contrarrevolución.

La infame provocación de que hemos sido objeto tiene un único y claro objetivo: romper el debate

La dirección del ERP es conciente de que una discusión a fondo de estas cuestiones fundamentales que afronta el proletariado la llevaría a profundas contradicciones con las posiciones que sustenta.

El gobierno peronista en total descomposición y fractura, que ha ido día a día avanzando en la militarización del estado, es conciente que el poder que va perdiendo sólo puede ser ocupado por las FFAA. En este trabajo no está solo: aparte de las FFAA, la militarización es apoyada por todos los sectores de la burguesía y por toda la burocracia sindical. La ley de defensa fue rápidamente aprobada en Diputados. La militarización necesitaba ser legalizada, la burguesía, que se hace gárgaras de democracia, le puso su sello. Toda la burguesía (hasta los Alende, Alfonsín, Balbín, etc.) han legalizado así la intervención en Córdoba y Tucumán, se han tapado los ojos ante las 3 A y las apañan (Balbín declaró tener muchos nombres, pero se

negó a darlos a conocer), todos piden soluciones "patrióticas", de conciliación con el golpismo. La burocracia sindical no se queda atrás: los Calabró han sido felicitados por Videla ante la intervención de la policía provincial en la represión al 601. La burocracia de los Miguel y Herreras también descolla en las artes del asesinato de la vanguardia obrera y juvenil.

Teniendo esto presente, cabe preguntarles a los compañeros del ERP, ¿dónde está esa burguesía que se "proyecta nuevamente" junto a las masas populares, "a un primer plano, agitando banderas de pacificación y libertad" y que está dispuesta a "concretar importantes conquistas democráticas"? (citas del documento "Vietnam liberado", julio de 1975, del artículo Posibilidades democráticas). ¿O es que los compañeros no han sacado un balance de la ley de defensa y de todas las leyes represivas aprobadas a un sólo grito en la cámara de Diputados; del proceso que llevó a que una camarilla semibonapartista y asesina se enseñoreara del poder durante un año y medio bajo la mirada cómplice de toda la burguesía?

Pero compañeros, todavía hay más. Preguntamos: ¿qué es esto de que "sectores de la burocracia sindical y del partido justicialista tienden a coincidir" en "el frente opositor que se venía insinuando contra los aspectos más represivos y antipopulares de la política gubernamental" y a "constituir amplísima (!) base para impulsar el programa de libertades y pacificación del país" (ídem, del artículo Remarcar coincidencias). El giro que ha dado el proletariado hacia la independencia política lo lleva irreversiblemente a romper con sus direcciones burocráticas. Es por esto que toda la burocracia carcomida en su propio terreno, se ve obligada a matar a mansalva a todo germen clasista que le pueda disputar la dirección.

Continuemos: "en esta situación de extrema inestabilidad donde toma cuerpo la necesidad de liberación, del diálogo, de la consulta, de la pacificación, se presentan dos tipos de posiciones democráticas, la solución burguesa liberal y la solución proletaria"; y para ustedes, "la propuesta proletaria… (es) coincidente con la anterior en la mayor parte de los puntos programáticos (liberación de los presos políticos, erradicación del terrorismo de derecha, plena vigencia de las libertades democráticas…" (de "Pan, Democracia y Libertad", Carta a los argentinos, fechada el 21 de enero del 76).

Creemos conocer a estos señores que se sientan en el Congreso y corren a "negociar" con Capellini, ¡el fascismo en cuerpo y alma!; que buscan la "pacificación", es decir, pacificar a las masas; la "conciliación" para desmovilizar y dar tregua cuanto tenemos que bregar más que nunca porque la clase se organice independientemente y luche a muerte contra el Estado Burgués; y como si esto fuera poco, se afirma que la burguesía tiene "coincidencias programáticas" con el proletariado y que está dispuesta a luchar por las libertades democráticas, aunque "inconsecuentemente". La realidad es que ningún burgués ha movido ni siquiera "inconsecuentemente" la uña del dedo meñique por las libertades democráticas.

¿Quién habla como políticos burgueses, PO o el ERP?

En el marco de una situación revolucionaria, donde el estado burgués se halla en proceso de quiebra y la burguesía busca cambiar sus métodos de dominación (leer contrarrevolución), el ERP llama a un frente de colaboración de clases para recomponer el estado burgués, desmovilizar el pueblo, y darle el momento de suspiro de que la burguesía necesita para armar la contrarrevolución, el pinochetazo. Ejemplos históricos de este hecho abundan, por desgracia, demasiados: Chile y Uruguay recientemente, España en el 36, Francia en el 36-37, China con Chiang Kai Shek.

En el artículo de PO que los compañeros del ERP citan con mutilaciones se decía: "sus acciones (del ERP) están al servicio del frente patriótico y democrático, esto es, una alianza con los partidos burgueses liberales y pro-frentepopulistas".

El ERP confirma todo esto y lo amplía: "anunciamos asimismo que un gobierno que surja de elecciones limpias, con un programa democrático y patriótico y no ejerza ni permita violencia represiva contra el pueblo, contará con nuestro apoyo para intentar una solución evolutiva, para probar un camino gradual y pacífico de soluciones, que nosotros consideramos imposible pero estamos dispuestos a que se intente" (de "Pan, Democracia y libertad"). Soluciones "evolutivas, graduales y pacíficas" bajo el capitalismo.

Conclusión

Compañeros: Vuestra "violencia" está al servicio de la reconstrucción del Estado Burgués, mientras que para el proletariado la violencia es una forma inevitable de la acción de masas para destruir al Estado Burgués y es fruto de una determinada evolución de la lucha y de la conciencia y de la organización de las masas.

Por esto caracterizamos al guerrillerismo como no revolucionario y como un obstáculo al desarrollo de la organización independiente del proletariado.

Por otro lado compañeros. ¿Cómo se puede entender una acción como la del 601, si no como una acción suicida, que ha costado la vida a cien personas, muchas de las cuales, y en eso sí acordamos, eran la flor y nata de la juventud argentina?

¿Cómo se entiende que en vez de aprovechar la división del Ejército para ganarse a las tropas mediante un accionar de masas (como ha ocurrido en todo proceso de crisis revolucionaria) el ERP se corta solo en una acción que solo sirve para emblocar a la tropa y a la suboficialidad detrás de las órdenes de Videla ante la elemental necesidad de defender sus vidas?

En cambio compañeros, "la violencia revolucionaria del proletariado consigue disgregar al Ejército por dentro, atrayéndose así a los soldados, confraternizando con las tropas (ejemplo Portugal), reduciendo a la nada a un enemigo que cuenta con los más modernos aparatos bélicos" (cita de nuestro artículo en cuestión).

Por todo esto compañeros, es que la dirección del ERP quiere romper la discusión e impedir el debate serio y profundo de estas posiciones.

10 de marzo de 1976
Concurrir al festival de solidaridad con los compañeros presos

Nosotros, los familiares de detenidos políticos confinados en distintos penales del país, nos dirigimos a todas las entidades, agremiaciones, corrientes obreras, centros estudiantiles, etc., que se reclaman defensores de las libertades democráticas, a fin de invitarlos al festival público que en solidaridad con los presos políticos de la Argentina realizaremos el día 13 de marzo a las 21 hs.

Más de 4.000 hijas, hijos, esposos y hermanos nuestros, inclusive niños de días y meses de edad, se encuentran encarcelados, sometidos a torturas, tratos infrahumanos y vejatorios, alimentación insuficiente y en mal estado e inadecuada atención médica, que ya está provocando estragos en su salud física y psíquica.

Nuestro propósito fundamental es que éste sea el inicio de una gran movilización nacional y unitaria de todos los sectores interesados en la libertad de todos los presos políticos del país, cuyo único delito ha sido defender nuestra patria y nuestros derechos.

La situación de los detenidos en las cárceles, la interminable lista de asesinatos y secuestros que día a día se producen sin que se tome ninguna medida constituyen el llamado más elocuente a la unidad de acción en defensa de las libertades democráticas, por la derogación de la legislación represiva, por el cese de operativos militares y paramilitares y plena vigencia de la Constitución Nacional.

Esta es la necesidad de la hora. Por eso, llamamos a que esta invitación se transforme en el compromiso ineludible de lograr el éxito, la masividad y la más amplia difusión de los propósitos de este acto solidario.

Descontando desde ya nuestra presencia y colaboración, tal como fuera demostrada en anteriores ocasiones ante las que hemos recurrido, los saludamos fraternalmente.

Familiares de Presos Políticos. Febrero 1976

Nota: consulte a nuestros compañeros sobre el lugar de su realización.

10 de marzo de 1976
Carta desde Devoto

Compañeros de PO: queremos junto a nuestros saludos revolucionarios, hacerles llegar nuestra denuncia sobre la penosa situación de los presos en esta cárcel. Hay más de 300 varones y más de 100 mujeres entre ellas 19 madres y 3 embarazadas.

Las características de esta situación son: a) se cortó la correspondencia entre planta 6 femenina y 5 masculina, aún para cónyuges; b) la atención médica es gravemente deficitaria. Los médicos concurren cada 15 o 20 días y en caso de urgencias tardan horas en venir; c) los compañeros que llegan trasladados de otras cárceles suelen ser ferozmente apaleados, llegando a sufrir lesiones; d) menudean las sanciones por motivos fútiles. Actualmente 3 de 6 pabellones están sancionados, 2 de ellos con suspensión de visitas durante un mes y de recreos externos e internos, es decir encierro absoluto, durante 15 días. Esta situación no es excepcional. De los últimos 3 meses, dos estuvimos en esas condiciones; e) médicos forenses privados y del propio penal admiten que la comida es deficitaria desde el punto de vista nutritivo y escasa en cantidad y que de no cambiar esto se producirán graves trastornos físicos.

Podemos asegurar que a pesar de todo esto mantenemos un muy alto estado de ánimo como corresponde a militantes revolucionarios en cualquier situación.

Sabemos que los golpes represivos son producto de un gobierno puesto en total debacle por la huelga general de junio-julio, el punto más alto del ascenso de masas iniciado en el Cordobazo. Estos golpes desesperados abren paso a la cada vez mayor ingerencia de las FFAA (Ley de Defensa). Basados en que estos golpes no sólo no han logrado quebrar el ascenso de masas, sino que éstas por el contrario retienen toda su iniciativa, entendemos posible y urgente desarrollar la lucha por las libertades democráticas, especialmente por la libertad de los presos políticos. El movimiento de familiares a pesar del apoyo de algunos partidos lucha ahogada pero solitariamente y sin embargo la voluntad democrática de la clase obrera se demuestra día a día en masivas movilizaciones contra los atentados, detenciones y asesinatos de delegados obreros en distintos puntos del país.

El ascenso obrero adolece en esta etapa de una gran dispersión política. La lucha por las libertades democráticas podría convertirse en un importante eje político de la vanguardia obrera y juvenil. Por todo esto un grupo de compañeros proponemos a todos los partidos que se reclaman obreros o democráticos, a los sindicatos y agrupaciones combativas, CTERA, FUA, y demás organizaciones de masas, el lanzamiento de una campaña nacional por la libertad de los presos políticos y el inmediato mejoramiento de las condiciones de vida en la cárcel especialmente en Devoto. Algunos partidos que se reclaman unitarios, democráticos y populares han negado sus locales al movimiento de familiares. Otros, sin tener actitudes tan negativas mantienen una total parálisis. Estos sectores deben definirse: están con o en contra la movilización por la libertad de todos los presos políticos, que se definan públicamente con hechos. Por hechos entendemos volcar recursos materiales y humanos para impulsar la movilización: único camino. Agradeciéndoles la publicación en las páginas de vuestro periódico de esta carta nos despedimos de uds. con saludos militantes.

Firman 7 compañeros.

Nota: esta carta será enviada a órganos de diversos partidos para su publicación.

10 de marzo de 1976
Reportaje al “director” de la Orquesta Roja

Este reportaje fue hecho a fines de mayo de 1975 por Jacques Meyrand y Denis Folias, de "Informations Ouvrieres", a Leopold Trepper, Jefe de la Orquesta Roja (denominación de la red soviética de espionaje antinazi en Europa), quien se encontraba acompañado por su mujer, Luba Trepper. El lector de habla española tuvo acceso al conocimiento de la extraordinaria actividad de la "orquesta" en oportunidad de la aparición del libro de Giles Perrault.

Trepper adhirió al Partido Comunista en 1925, en Polonia, su país natal, y luego de una actividad política en Palestina, y en los medios judíos de Francia, se dirigió a la Unión Soviética en 1932. Más tarde, ingresó en el servicio de inteligencia del Ejército Rojo, inicialmente bajo la dirección del General Berzine. En esta actividad se le encomendó la organización de la Orquesta Roja, en la segunda guerra mundial, de la que fue su jefe. La red montada por Trepper informó correctamente a Moscú, en 1941, respecto a la inminente invasión de los nazis. Stalin, sin embargo, despreció la información —como la que en el mismo sentido enviaba Richard Sorge desde Japón— en virtud de la extrema confianza que tenía en el cumplimiento por parte de Hitler del pacto firmado en 1939.

Trepper fue capturado por los nazis durante la guerra, pero logró escapar. En 1945 fue víctima de la purga staliniana, de retorno a la URSS, que afectó a todos aquellos testigos del inmenso desastre de Stalin ante el hitlerismo. Diez años estuvo encerrado en la prisión de Lubianka. Fue liberado durante el período kruchevista, lo que aprovechó para irse a Polonia, donde fue sometido a las consecuencias de la persecución antisemita bajo Gomulka y Gierek. A continuación de una campaña de solidaridad internacional, logró autorización para emigrar y vive actualmente en Dinamarca.

En esta primera parte del reportaje, Trepper considera el balance de su actividad de combatiente contra el nazismo, en los momentos previos al pacto Hitler-Stalin. En la segunda parte responde a los problemas relativos a la naturaleza de la burocracia stalinista y a la lucha que el proletariado soviético e internacional libran contra ella.

Jacques Meyrand: Desde que Ud. se encuentra en Europa Occidental, la gran prensa lo presenta esencialmente como un "espía". En el programa de televisión "Dossiers de l'ecran", pasado en noviembre último, la burguesía francesa expresó su odio a la actividad que llevó adelante la Orquesta Roja. ¿Por qué ese odio, 30 años después? ¿Puede Ud. explicarle a los militantes obreros franceses de hoy cuáles eran los objetivos fundamentales de la Orquesta Roja?

Leopold Trepper: El odio se explica en pocas palabras. Siempre existe, en los distintos países, fuerzas reaccionarias que buscan explotar a su manera lo que hemos hecho durante la segunda guerra mundial. Según mi opinión, el servicio de informaciones no tuvo el mismo carácter que durante la primer guerra mundial. No era un asunto de profesionales. Al contrario, éstos escaseaban en muchos países.

Se trataba de una guerra de centenares de millones de hombres contra el nazismo. Y, en esta lucha armada, cada uno sabía que no se podía derrotar al nazismo si éste no perdía la guerra. Hubieron muchas tentativas de parte de grupos de la Wehrmacht, del grupo de Himmler, de otros aún en Alemania, por encontrar la base de una paz separada. Por medio del Vaticano, de Vichy, de Franco, se trataba de realizar un frente único de Alemania con los países del Oeste contra la Unión Soviética.

Según mi opinión, el servicio de informaciones, durante esta guerra, era —ante todo— la primera línea de la resistencia armada. En Francia, decenas de miles de obreros y de hombres en general, sin ser jamás espías, estuvieron siempre listos a informarnos lo que sabían. Esto es de una importancia capital.

Por mi experiencia concreta en la red a la que pertenecía y que dirigía, yo puedo decir que esos hombres no tenían absolutamente nada de las características de una red de profesionales.

El terrible año 1937: El Ejército Rojo decapitado

Lo que no se sabía es que esa red había sido creada por el antiguo jefe de informaciones militares, el General Berzine, que fue, junto a toda la dirección del servicio, fusilado en diciembre de 1938. Toukhatchevski y siete generales del Ejército Rojo habían sido fusilados en junio de 1937. Después se decapitó al Ejército. Fue recién dos o tres años después del XX° Congreso que diferentes generales comenzaron a hablar, a decir la verdad sobre esos sucesos.

Yo sabía desde el comienzo (cuando Stalin comenzó las sangrientas purgas de 1936, después del asesinato de Kirov en diciembre de 1934) que en el Congreso del PCUS de 1934, el último con votación secreta, de 230 a 250 delegados habían tachado el nombre de Stalin. Luego, cuando el Comité Central votó, también en forma secreta, al nuevo Politburó, Stalin estaba en el último lugar. El responsable de la organización del Congreso por el Buró Político, Kaganovitch, tomó la responsabilidad de anunciar que Stalin había sido elegido en primer lugar, Kirov en segundo y luego los otros.

Stalin sabía lo que había pasado. Ese Congreso se caracterizó por ser el primero que no votó ninguna resolución. La única era la que hacía aprobar la política de la dirección de Stalin del Politburó, las directivas y la línea fijada por Stalin hasta el próximo Congreso.

Ustedes me preguntarán ¿quiénes eran esos 250? ¿Eran cien por cien antistalinistas? Yo no lo diría. Pero no olviden una cosa: la lucha de fracción terminó definitivamente a principios de 1929. Ustedes saben muy bien que comenzó contra Trotsky y los trotskistas. En 1934 no existían más fracciones —ni de Zinoviev, ni de Kamenev, ni de Bujarin. Yo no digo que no había muchos camaradas del Partido que tenían las posiciones de Trotsky, de Bujarin o de otros. Pero como fracción no existían.

Yo llegué a la Unión Soviética en 1932. Para estar informado, quise conocer la documentación y me leí toda la colección de Pravda de 1917 a 1929. En 1929 es el 50 aniversario de Stalin. Se podía leer en ese momento, en los diarios, los elogios enviados por Zinoviev, Kamenev, Bujarin. Faltaban solamente los elogios de los antiguos trotskistas aún vivos. A partir de 1929, y no fue obra de un día, Stalin comenzó a convertirse en un dictador con todos los plenos poderes.

Si me preguntan si se trataba solamente de un culto a Stalin, yo diría que no solamente a Stalin. Se trataba del Politburó (ciertamente, teníamos hombres como Ordjonikidzé, miembro del BP, que estaba contra Stalin) con sus principales personajes: Vorochilov, Kaganovitch, Molotov, Suslov y también, en el último tiempo, Kosiguin, quien era joven, Ponomarev, el director de Pravda.

zó a poner orden entre los cuadros. En el partido fundado sobre el centralismo democrático el primer principio era el centralismo, pero la democracia había sido eliminada hacía mucho tiempo. Cuando se produce ese congreso de 1934, muchos secretarios (que en ruso se dice Oblach, secretarios de departamentos) eran aún viejos bolcheviques. Gritaban "viva Stalin", pero veían que año tras año todo iba peor. El grado de centralización era tal que no se sabía lo que podría ocurrir. Era también la época de la colectivización forzada y muchos de esos dirigentes estaban en contra. La época que, según Pravda, era un "vértigo de éxitos", había ya abatido a millones de campesinos, incluso pobres. Muchos cuadros cercanos a la dirección comprendieron que eso no caminaba más. Así, en 1932-33 hubo una hambruna increíble en Ucrania. Mi mujer, que era estudiante en la Universidad, y que fue ayudar en el verano a los campesinos, vió todo esto.

El "Socialismo en un solo país" y la realidad

J. Meyrand: ¿Qué pensaba Ud. en esa época y ante esta realidad, de la tesis de la construcción del socialismo en un solo país?

L. Trepper: Sobre esto, yo le diré. La realidad es que fue un proceso muy largo. En esa época la NKVD (policía secreta) arrestó a mucha gente pues, como se decía: "Los santos lugares no quedan nunca vacíos". El "santo lugar" es la prisión. Hasta 1934 conocemos las intervenciones de Lunacharski, Gamarnik, Iakir, Ordjonikidzé, etc. quienes intercedieron para liberar militantes arrestados. Está este ejemplo que conocimos; un obrero panadero judío, embarcado por los ingleses en un barco ruso que lo condujo a Odesa, donde lo arrestaron como agente del Servicio de Inteligencia. Conocíamos muy bien a ese militante que no habría podido jamás ser usado por el S.I. británico. Fue liberado.

Las cosas no habían aún arribado a un grado tal que hubiéramos podido decir: "está terminado". Pensábamos que podían cambiar.

Llegamos en 1932 a la Unión Soviética. En la Universidad teníamos la posibilidad de discutir y también de leer, lo que no podían hacer otros. Leí en 1933 lo que se llamó el Testamento de Lenin. En 1937 una declaración oficial del CC desmintió formalmente que Lenin haya sido el autor de ese texto y no fue sino después del XX Congreso que fue editado.

1934 es el asesinato de Kirov: no es necesario explicarlo largamente. "El gran maestro" lo organizó muy bien. Después, de 1935 a 1938, es la purga que escala sin cesar. En Europa se habló de los procesos, si fueron justos o no. Nosotros sabíamos que detrás de los procesos, las purgas comenzaban en el país, que centenares de miles de personas eran arrestadas. Y eso, no se sabía en Europa.

Denis Folias: ¿Ud., en la URSS, no lo sabía?

L. Trepper: No lo supimos hasta mediados de 1937, época en que un terror terrible reinaba por todos lados. Yo declaro con toda responsabilidad que, para Stalin, la política que consistía en buscar un compromiso con Hitler, comenzó en 1936, no más tarde. ¿Cuáles son las pruebas que aporto?

Uds. saben que el último congreso de la Internacional Comunista se pronunció por la creación de un frente único con todas las fuerzas antinazis en la lucha contra el nazismo. Fue Dimitrov el informante. Desde 1934 hasta la guerra, Stalin nunca dejó de hablar sobre la necesidad de crear ese frente (1). Pero, lo más importante es lo que conocí cuando entré en contacto con los jefes del servicio de informaciones del Ejército. A partir de la segunda mitad del año 1936, Stalin planteó no llevar adelante ningún trabajo de información militar en la Alemania nazi. Para él, eso era una provocación que hubiera conducido a la guerra.

En 1936, como ustedes saben, Toukhatchevski, del consejo supremo de los soviets, sostuvo firmemente que la guerra con el nazismo era inevitable, que sería una guerra mundial (independientemente del hecho de que comenzara por el Este o el Oeste). No excluyó que pudiese desarrollarse sobre el territorio de la URSS y de manera imprevista para la Unión Soviética.

Stalin hizo fusilar a Toukhatchevski mediante una provocación. Esa provocación tuvo sus autores interesados, Stalin e Hitler. Sabemos cómo sucedió entre ellos. Stalin, entonces, tuvo carta blanca. Hay que decir que en la dirección del Ejército Rojo se encontraban aún muchos viejos bolcheviques. En ese momento, en la URSS, la dirección del Ejército habría podido convertirse en una fuerza contra Stalin. Cuando detuvieron al General Petrovski, lo acusaron de haber preparado el arresto de Stalin. Es el ejército el que decía: "el compromiso es imposible, la guerra será con los nazis".

Distintos cuadros de diferentes partidos (comunistas) que estaban con nosotros en la universidad sabían muy bien todo esto. Teníamos nuestras relaciones y sabíamos lo que pasaba en el Ejército. Sabíamos que Toukhatchevski se basaba sobre los servicios de informaciones militares que existían en diferentes países y particularmente en Alemania.

Yo conocía en esa época un hombre que se llamaba Stiga (al igual que el general Berzine, era de la región de Riga) y cuyo seudónimo era Oscar. Había pasado diez años en Alemania, de donde fue retirado en 1936. Es el momento en que se suprime todo trabajo de información en Alemania.

Mi esposa y yo captamos muy bien de qué se trataba. Irnos a Polonia no era ya posible. La tragedia de la dirección del partido polaco ya había comenzado. Si la decisión de disolver el partido fue tomada en 1938, la liquidación comenzó mucho antes, con la mayoría de los miembros del Buró Político, acusados de "provocadores".

Las consecuencias del pacto Stalin-Hitler

J. Meyrand: La acusación que sirvió para disolver el PC polaco habla de la "infiltración en su seno de agentes luxemburguistas y trotskistas". ¿Cómo puede explicar eso?

L. Trepper: De eso, nunca se habló en el exterior. ¿Por qué razones Stalin liquidó al partido polaco? Mi opinión es porque preparaba el compromiso con Alemania. Y él sabía que los militantes del PC Polaco tenían aún la posibilidad de discutir internamente.

Luba Trepper: No estábamos aún en el poder.

L. Trepper: Correcto. Estábamos en las cárceles polacas.

Dirigentes como Lenski, Kocheva, Warski y otros eran personalidades de primera línea, que no habrían aceptado la política de compromiso con el nazismo. Es por eso que se los liquidó antes.

Pero no solamente se liquidó al partido polaco. Se hizo lo mismo con los de los países bálticos, de Ucrania Occidental. Era necesario limpiar el terreno. La prueba de que Stalin comprendió muy bien lo que eran los comunistas polacos, fue que cuando los nazis invadieron Polonia, centenares de miles de comunistas estaban en las cárceles. Estos sabían muy bien que había un pacto. Y fueron los primeros en pedir ir al frente a combatir a los nazis.

¿Qué elegir, en esa época para nosotros? En 1937, los miembros de nuestra universidad no pudieron jamás llegar a Polonia. O bien eran abatidos antes de pasar la frontera, o bien eran arrestados por la policía polaca.

Se acercaba la guerra. Buscábamos estar allí donde se podía aportar al máximo en esa batalla. Se había decapitado al Ejército. Pero el servicio de informaciones del Ejército no lo estaba en el momento en que nosotros partimos. Esperaban hacerlo, evidentemente, sobre todo después del regreso del General Berzine, a fines de 1937, quien se encontró con Stalin para protestar contra los desastres de la NKVD en España. Y Stalin le respondió: "es que eso te importa".

J. Meyrand: ¿Cuáles fueron las acusaciones hechas por Berzine a Stalin? ¿Se enfrentaron contra la represión contra los militantes del POUM y los anarquistas, ejecutados por el NKVD en España?

L. Trepper: Yo sé que él dijo que la NKVD, con la ayuda de diferentes dirigentes del partido comunista, comenzó por eliminar a los mejores cuadros de la lucha en España. Es lo que pasó en Madrid y Barcelona. Y fue entonces que Stalin le preguntó: "¿por qué te metes en todo esto?" Berzine, en 1937, era el principal consejero del estado mayor republicano en España. Conocía perfectamente la situación, era el jefe de los servicios de informaciones y sabía lo que hacía el NKVD.

D. Folias: ¿Y regresó a Moscú para protestar contra todo esto?

L. Trepper: Sí, fue a fines de 1937. Fue entonces que yo lo vi. Antes, Berzine había presenciado el 1º de mayo de 1937 en Berlín. Fue terrible: centenares de miles de obreros, que algunos años antes marchaban bajo las banderas comunistas y socialistas gritaban ahora: "Ein Volk, ein Reich, ein Führer". Estaban fanatizados y no los habían obligado a participar. La intoxicación operada por el nazismo era terrible. Antes de 1933, cuando le hablé a los comunistas alemanes del peligro de una toma del poder de los fascistas por la fuerza, me respondieron: "En las últimas elecciones tuvimos tantos y tantos votos y los socialistas otros tantos. Somos, a pesar de todo, la mayoría". No comprendieron que esa idea fija de obtener una mayoría parlamentaria, 60 o 75 por ciento de diputados, en 1933 no tenía ninguna importancia. Con las elecciones, comunistas, socialdemócratas y republicanos burgueses tenían la mayoría del Reischstag. ¿Y para qué servía eso?

(Continuará en el próximo número)

(1) Se refiere a la orientación hacia los frentes populares, que sigue siendo la posición de L. Trepper.

10 de marzo de 1976
Stalin decapita el Ejército Rojo en acuerdo con Hitler

Yo quisiera —dice Trepper en su reciente libro "El gran juego"— también aportar mi testimonio sobre la eliminación de Toukhatchevski y de sus camaradas. El 11 de julio de 1937 los diarios moscovitas anuncian la detención del mariscal Toukhatchevski y de siete generales. Los jefes del Ejército Rojo, héroes de la guerra civil, viejos comunistas, fueron acusados de preparar la derrota, el advenimiento del capitalismo en la Unión Soviética. Al día siguiente, el mundo entero se enteró de que Toukhatchevski y los generales Iakir, Ouborevitch, Primakov, Eidemann, Feldmann, Kord y Putna habían sido condenados a muerte y ejecutados. Un noveno oficial superior, el General Gamarnik, jefe de la división política del Ejército, se había suicidado. El Ejército Rojo estaba decapitado.

En realidad, un desacuerdo profundo oponía desde hacía varios años a Toukhatchevski y su Estado Mayor de la dirección del Partido. A la teoría oficial de Stalin que afirmaba que una nueva guerra, si tenía lugar, no afectaría al territorio de la Unión Soviética, Toukhatchevski, que seguía con inquietud los preparativos militares del III° Reich, sostenía que el conflicto mundial era inevitable y que había que prepararse. Durante una sesión del Soviet Supremo, en 1936, sostuvo la convicción de que la guerra podría muy bien desarrollarse sobre territorio de la URSS.

La Historia se encargará de probar que Toukhatchevski estuvo equivocado de tener razón tan temprano… Cuando fue acusado, todas las oposiciones habían sido liquidadas y Stalin tenía el país en su mano de hierro. El Ejército Rojo era el último bastión a capturar, solamen-

te éste se le escapaba. Para la dirección stalinista, liquidar a los cuadros del Ejército se le impuso como un objetivo urgente. Como los dirigentes apuntados eran viejos bolcheviques que se habían destacado durante la Revolución de Octubre, y como una acusación del tipo "trotskista" o "zinovievista" no hubiera tenido efecto, había que golpear duro y fuerte. Stalin utilizó la complicidad de Hitler para golpear al ejército del pueblo ruso.

El gestapista Giering, jefe del Sonderkommando, encargado de la lucha contra la Orquesta Roja durante la Segunda Guerra mundial, me contó en 1943, como también Piatnitski, los detalles de la operación montada contra Toukhatchevski…

En 1936, en Berlín, Heydrich, jefe de informaciones, recibió la visita de un antiguo oficial del Ejército zarista, el General Skobline. Ese general sin ejército se consolaba de su inactividad jugando a ser un agente doble en gran escala: durante largos años trabajó para los servicios soviéticos en los medios rusos blancos de París, coqueteando con los servicios alemanes. En síntesis, un personaje perfectamente fraudulento. La novedad que le aportó a Heydrich es la siguiente: de fuente muy segura, sabe que el mariscal Toukhatchevski prepara un levantamiento armado contra Stalin. Heydrich informó al Estado Mayor nazi sobre la conducta a seguir. No hay más que dos opciones: dejar hacer al jefe del Ejército soviético o prevenir a Stalin dándole las pruebas de la coalición del mariscal con la Wehrmacht.

La segunda solución fue la que se eligió. Fue preparada una carpeta que revelaba, con el apoyo de pruebas falsas, que Toukhatchevski preparaba un golpe de fuerza en ligazón con los jefes militares alemanes… La puesta al día de esos documentos reveladores no duraron más que tres días. No era difícil mostrar que Toukhatchevski tenía contactos con el estado mayor de la Wehrmacht pues, antes del arribo de los nazis al poder, eran organizados encuentros regulares entre los dos ejércitos y el gobierno soviético había incluso instalado escuelas militares para la formación de oficiales alemanes. Hacer llegar a los dirigentes de la URSS las "pruebas" juntadas dentro de la clique de Hitler era un juego de espía. Si hay que creerle a las Memorias de Schellenberg, entonces jefe del contraespionaje alemán, la casa donde se encontraban los documentos fue incendiada y un agente checo, prevenido, había juntado los papeles en el centro de las cenizas. Según otra versión, los alemanes habrían vendido los documentos a los rusos por intermedio de los checos.

¡Poco importa! A fines de mayo de 1937, la carpeta Toukhatchevski está en un buen lugar del escritorio de Stalin. El georgiano bigotudo tiene de que estar satisfecho: los alemanes le han procurado, bajo su pedido, el material necesario para la eliminación del hombre que juró derrotarlo. En efecto, Skobline —yo transcribo siempre el relato de Giering— no visitó a Heydrich por su propia iniciativa. Stalin y Hitler se habían dividido las tareas: el primero tuvo la idea de la maquinación, la ejecución fue la obra del segundo. Stalin entendió quebrar la última fuerza organizada contraria a su política. Hitler tenía una oportunidad inesperada de decapitar el Ejército Rojo. El asunto Piatnitski le había dejado claro al Führer que la depuración no se circunscribiría a algunos oficiales superiores; tenía la convicción de que la ola de represión sacudiría al Ejército Rojo en su conjunto, y que se necesitarían varios años para reconstituir los cuadros eliminados. Tendría así las manos libres en el Este, el tiempo de ganar la guerra en el Oeste. Desde 1937 se dibujaba el acercamiento que se confirmará por la firma del pacto germano-soviético.

En el mes de agosto de 1937, dos meses después de la eliminación del mariscal Toukhatchevski, Stalin organizó una conferencia con los dirigentes políticos del Ejército para preparar la depuración de los "enemigos del pueblo" en los sectores militares. Fue la señal de la masacre: rojo, el ejército lo fue de la sangre de sus soldados, 13 sobre 19 comandantes de Cuerpo, 110 sobre 135 comandantes de división y brigada, la mitad de los comandantes de regimientos, la mayoría de los comisarios políticos, fueron ejecutados. El Ejército Rojo, ensangrentado, estaba fuera de combate por varios años.

Los alemanes explotaron a fondo esta situación encargándose sus servicios de seguridad de hacer llegar a París y a Londres informaciones alarmantes —y lo eran efectivamente— sobre el estado del Ejército Rojo después de la depuración. Yo no estoy lejos de pensar que los estados mayores franceses e ingleses no mostraron ningún apresuramiento en sellar una alianza militar con la Unión Soviética porque la debilidad del Ejército Rojo les aparecía muy evidente. La vía estaba libre, además, para la firma del pacto Stalin y Hitler.

Del capítulo 9, "El Ejército Rojo asesinado", de las Memorias de Leopold Trepper "Le Grand Jeu" (El Gran Juego).

10 de marzo de 1976
Nada de “nuevo diálogo”, imposiciones

"Kissinger acabó con el 'Nuevo Diálogo'" tituló "El Cronista" (25/2). "EEUU eliminó el 'Nuevo Diálogo'" señaló "La Razón". La gira, inicialmente proyectada para el verano pasado como un aspecto central del "Nuevo Diálogo", fue sucesivamente postergada hasta terminar siendo en realidad su acta de defunción.

Nuevo Diálogo: fracaso

La inestabilidad de los regímenes burgueses latinoamericanos se vio agravada en los últimos años por la combinación de una feroz crisis económica mundial y un proletariado en alza. La crisis económica mundial repercutió agudamente en los países semicoloniales debido a las políticas de restricciones comerciales y crediticias, y al encarecimiento de las importaciones por parte de las grandes potencias. Al mismo tiempo, el proletariado latinoamericano es uno de los principales protagonistas del ascenso obrero mundial. El resultado de todo esto es una situación prerrevolucionaria en la mayor parte de nuestro continente, así como la emergencia de situaciones revolucionarias en algunos países.

Las burguesías nativas han buscado una salida en la renegociación de los aspectos más coloniales y descontrolados de la dominación extranjera. Esto se expresó en los reiterados reclamos en favor de nuevas relaciones económicas y la modificación de los aspectos de importantes cuestiones políticas como el canal de Panamá.

Algunas propuestas del imperialismo yanqui, en particular del fallecido Kennedy, intentaron hallar un punto de conciliación con estos reclamos, favoreciendo a nuevos sectores nativos —burguesías industriales— con vistas a abrir un nuevo eje de colonización del continente y fortalecer los lazos del imperialismo con los movimientos nacional-burgueses.

El intento más reciente fue el pomposamente bautizado como "Nuevo Diálogo" después de la reunión de Tlatelolco en febrero de 1974. Entonces, la delegación mexicana, eufórica, declaró: "Tlatelolco ha sido el comienzo de un nuevo diálogo… esperemos que… se llenará la gran laguna económica de la OEA".

El entusiasmo duró poco. Las negociaciones por el Canal de Panamá, iniciadas juntamente con el "Nuevo Diálogo", quedaron estancadas. La Ley de Comercio exterior norteamericana de enero de 1975 terminó por echar por tierra toda ilusión: restringió el ingreso de productos latinoamericanos al mercado yanqui y declaró el boicot a los países que estuvieran en la O.P.E.P. (Venezuela, Ecuador), que tuvieran indemnizaciones pendientes por nacionalizaciones (Perú) o controversias comerciales (Brasil).

De aquí, las sucesivas postergaciones de la tercera ronda del Nuevo Diálogo.

Una gira para el sometimiento

Kissinger ha decidido simplemente ignorar las reivindicaciones comunes del "Nuevo Diálogo", para iniciar negociaciones bilaterales que le permitan jugar a la división de las burguesías latinoamericanas.

Kissinger vino a imponer la voluntad del imperio.

En Venezuela, fue tajante respecto a la Ley de Comercio exterior. Pese a que el presidente venezolano declaró "su confianza en la reforma a la controvertida ley de comercio", el secretario norteamericano afirmó: "le dije (al presidente) que no debía abrigar esperanzas de que este asunto pueda ser solucionado rápidamente" ("Cronista", 18/2). En Perú el eje de las conversaciones lo constituyeron los reclamos de Kissinger por las indemnizaciones de las empresas yanquis nacionalizadas. Con Brasil Kissinger fue a disciplinar a una de las más importantes burguesías del continente que, recientemente, tomó ciertas medidas de relativa autonomía frente a EEUU: ampliación del comercio con la URSS, acuerdo nuclear con Alemania, votación antisionista en la UN, reconocimiento del MPLA en Angola. A través del acuerdo firmado, se pretende una asociación política estrecha de Brasil con EEUU, a cambio de mayores créditos norteamericanos. Los yanquis no tienen nada que consultar con Brasil, pero éste sí tiene una formidable deuda de 25.000 millones de dólares.

Pero ni esto salvó el escepticismo. Simonsen, ministro de economía, declaró: "no hay mucho que esperar de la visita de Kissinger en lo económico" ("Cronista", 20/2), y el "Jornal do Brasil" denunció que "luego que el secretario de Estado Henry Kissinger dejó Brasil, una comisión de comercio norteamericana pidió el aumento de las tasas aduaneras sobre las importaciones de calzado" ("Clarín", 26/2).

También en Centroamérica Kissinger concurrió a reclamar acatamiento al orden imperialista. Las tratativas sobre el Canal de Panamá siguen estancadas: Ford y Reagan rivalizan en asegurar que no será devuelto. En todos los países y especialmente en los del Caribe (Centroamérica y Venezuela) Kissinger se ocupó también de intensificar su campaña anticubana con el pretexto de la cuestión de Angola.

El saldo de la visita de Kissinger es claro. Acentuación de las presiones yanquis en toda América Latina. Exigencia de sometimiento por todos lados. Es el "viejo estilo" del "gran garrote" y los golpes reaccionarios.