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Política Obrera N° 258

17 de marzo de 1976 · 29 notas

Notas de este número

17 de marzo de 1976
Movilización obrera, programa, perspectiva

El mes pasado concluyeron todas las maniobras parlamentarias. Contra "los 10", encabezados por Báez, Robledo, y contra la oposición, Isabel y su camarilla impusieron su plan. El parlamento no ha querido echar a Isabel, porque no quiere una salida democrática. Los parlamentarios —representantes políticos de la clase burguesa— si no pueden imponer una solución militar-institucional (al estilo del chileno Allende, con militares en los ministerios de Interior y Defensa, e incluso en la presidencia de la República), prefieren que siga la camarilla en el poder. Antes que un gobierno responsable ante el parlamento ("débil", a juicio de los partidos burgueses), prefieren la continuidad de la delincuencia reaccionaria.

Isabel llenó entonces el espacio político que le dejó gratuitamente el Congreso nacional, así como también la insuficiencia de condiciones para un golpe militar. El gobierno en crisis, el gobierno golpeado por las masas por todos lados, el gobierno con una capacidad de arbitraje entre las clases cercana a cero (como lo demuestran los lock-outs patronales), logra sobrevivir y lanza su plan para salvarse y perpetuarse.

Se trata de una reedición agravada del plan López Rega-Rodrigo. El objetivo es el mismo: descargar toda la crisis sobre las espaldas de los trabajadores, y asegurar de esta manera su sobrevivencia como agente de los acreedores internacionales y de la militarización que impulsan las fuerzas armadas.

Este es el problema. El gobierno tiene una extrema necesidad de derrotar a las masas, de empobrecerlas radicalmente, para recuperar su solidez política ante la clase burguesa. El gobierno lanza el "paquete" de devaluaciones, aumentos de precios y congelamiento de salarios para cumplir ese objetivo y para ganar el apoyo político de la banca internacional, del Fondo Monetario. Llevando el país al caos y al enfrentamiento, el gobierno se propone obligar a las fuerzas armadas a sostenerlo, ante la belicosa resistencia de las masas.

Derrota obrera, frente único con los acreedores imperialistas y los militares, esa es la estrategia gubernamental.

obrera, el curso ascendente hacia la huelga general, para aplastar este plan y a su autor —el gobierno?

Balbín, la APR y la CGT, mediadores

Ante la inminente agudización de la crisis revolucionaria, los partidos burgueses y la dirección de la CGT se han lanzado a una negociación con el gobierno, para arbitrar en el enfrentamiento.

Balbín y la APR (incluído el PC) acaban de proponer una multisectorial. Objetivo: asegurar al gobierno su continuidad, a cambio de un plan político y económico que permita elecciones en 1976.

La mayoría de la dirección de la CGT, luego de haber criticado al plan Mondelli, se llamó a cuarteles de invierno. José Rodriguez, del SMATA, lo explicó así: "hay que abrir un compás de espera".

Han pasado ya dos semanas del anuncio del "plan Mondelli" y del comienzo de las huelgas, y las mediaciones no han conducido a nada: el pase del 12 al 20 por ciento en el aumento de salarios, no ha detenido la lucha de las masas.

Todo arbitraje entre el gobierno del "plan Mondelli" y las huelgas obreras está condenado al fracaso, como ya ocurrió en junio y julio. O el gobierno derrota a los trabajadores —con el auxilio que le están brindando la UCR, la APR, la CGT y las fuerzas armadas— o las masas en su lucha liquidarán a este gobierno antiobrero.

Hay que pronunciarse por la huelga general activa política

La fuerza de la tendencia hacia la huelga general sólo los ciegos no la ven: a pesar de la total falta de dirección, todas las regiones del país han entrado en el proceso de paros, por reclamaciones mínimas que entran en brutal colisión con el gobierno y los capitalistas: 2.000.000 de salario mínimo; 80 por ciento de aumento general de emergencia; convocatoria de las paritarias sin restricciones.

En la Unión Obrera Metalúrgica, los paros son dirigidos, con excepción de Córdoba y Matanzas, por los sectores que siguen a Calabró y por direcciones regionales que han comenzado una ruptura con Lorenzo Miguel. Esto refleja la enorme presión de las bases, la conciencia que tiene una parte de la dirección sindical de que si no se ponen a la cabeza serán barridas, y la convicción de Calabró de que el gobierno está liquidado y que conviene, por lo tanto, presentarse ya como uno de sus sepultureros.

Existe un rasgo común entre todas las direcciones que han decidido ponerse a la cabeza de la huelga, y no atacarla de frente. Desde Calabró hasta la Mesa de Gremios de Córdoba (liderada por sectores de la ultraizquierda), pasando por todas aquellas seccionales que se mueven en el medio, nadie ha lanzado la directiva de la huelga general activa, nadie plantea una campaña en esa dirección, y nadie enarbola un programa político para las masas en lucha, como si se tratara de una huelga "económica", y no de una huelga cuya victoria es incompatible con la continuidad del gobierno delincuente.

Ninguna de las direcciones que se declaran por rechazar el plan Mondelli quiere una victoria política de las masas.

● Los burócratas de la línea Calabró se han limitado a hacer efectivo un paro de 24 horas. Allí donde los obreros en asamblea —fábrica Wainer en San Martín— decidieron medidas de lucha más profundas, los delegados fueron expulsados de la UOM. Ahora, con el argumento de consultar con el interior, este sector ha levantado todas las medidas programadas.

● La "Coordinadora de La Plata, Berisso y Ensenada", dirigida por la JP, tampoco ha planteado la huelga general. En una reciente solicitada, denuncia a Balbín, Manrique y Calabró de "pretender montarse en nuestras luchas para acumular poder político". A pesar de esto reclama "que el Congreso de la Nación se haga cargo del gobierno", subordinando políticamente la huelga a la burguesía. Esto explica que no haga campaña por la huelga general activa.

● La Mesa de Gremios de Córdoba ha lanzado puentes de negociación con la burocracia de la CGT regional, lo que explica que haya retirado su antigua reivindicación de renuncia del gobierno y elecciones inmediatas, y que no realice una agitación por la huelga general activa;

● La UOM de Santa Fe sigue declarando su apoyo al gobierno, a pesar de ser la seccional que más ha parado contra el plan Mondelli.

En síntesis, ninguno de los sectores que se encuentran a la cabeza de la huelga, actúa por la huelga general activa, manteniendo la lucha en forma dispersa, dislocada, y esto se debe a que no quieren convertir el actual combate en una huelga política de masas, que conduzca a la caída del gobierno terrorista.

El programa de la huelga y su perspectiva política

1000 por ciento de carestía anual es la destrucción de la clase obrera y sus conquistas. La contrapartida de esto son las fenomenales ganancias especulativas de los grandes capitalistas, como lo demuestra el alza vertiginosa del dólar, de las acciones, de los bonos públicos y de los dividendos empresarios.

A las reivindicaciones tradicionales y necesarias —2.000.000 de mínimo, 80 por ciento de aumento, paritarias libres— hay que introducir planteos que se correspondan con la situación excepcionalmente grave de la actualidad

● ajuste mensual de los salarios;

● control obrero de la producción, en las fábricas, contra el acaparamiento y la parálisis industrial. Apertura de todas las operaciones de las empresas;

● congelamiento de todos los precios, vigilados dentro de las fábricas y controlados por comités populares en cada barrio. Estos comités populares deberán ser organizaciones unitarias de obreros con pequeños comerciantes y con pequeños campesinos, contra los acaparadores y contra la policía de Isabel;

● moratoria de la deuda externa. Postergación de los pagos hasta que sea investigado el origen de cada deuda. Nacionalización de la banca y las companías financieras, bajo control de los empleados, para terminar con el mercado negro y centralizar la utilización del crédito.

Estas medidas de acción directa son insustituíbles contra el caos. Hay que preparar su ejecución, mediante una intensa propaganda y agitación, y reclamando en cada empresa la formación ya, de un comité de control obrero.

A este programa mínimo, elemental hay que agregar dos puntos de defensa básica de los trabajadores. Es que, con la resistencia obrera, se ha acentuado la represión, el secuestro y el crimen, para quebrarla. Entonces:

● por una campaña nacional por el cese del estado de sitio y la militarización, y por la libertad de los compañeros presos;

● por un frente único de las organizaciones políticas y sindicales antiterroristas y antigolpistas por:

*piquetes obreros y juveniles de autodefensa;

*por el castigo a los terroristas y a los golpistas;

*por el derecho a la organización autónoma de soldados y suboficiales.

Este plan mínimo de salvación nacional y de los trabajadores es incompatible con un minuto más de supervivencia de este gobierno. Este es un gobierno reaccionario, que sólo puede existir como los tumores malignos: consumiendo al organismo.

El 27 de junio, luego de tres semanas de lucha, los trabajadores llegaron a una unánime conclusión: no hay victoria si no echamos a Lopez Rega, si no damos un golpe serio a la camarilla.

Pusimos al gobierno "groggy", ganamos netamente ese round. Pero el gobierno no quiere dejarse ganar por puntos, es decir, renunciando: está obligado a pelear con furia y ponernos en la lona. Para alcanzar esto, no vacila en apoyar a las fuerzas armadas, es decir, preparar el camino del golpe.

Los trabajadores quieren unirse en la acción y en los objetivos.

Quieren la huelga total contra Mondelli. Quieren terminar con el gobierno del delito terrorista.

¿Quién tiene que decidir: el FMI o el pueblo argentino? ¿Alguien votó el 11 de marzo o el 23 de setiembre por el FMI? Los trabajadores deben decidir.

Que las coordinadoras interfabriles se pronuncien;

Que los plenarios de delegados con mandato de asamblea se pronuncien;

Que los centros de estudiantes y cuerpos de delegados se pronuncien;

● por la huelga general activa;

● por terminar con el gobierno antiobrero; por inmediatas elecciones sin proscripción.

Sobre las ruinas de este gobierno, construiremos la alternativa obrera y antiimperialista, el partido obrero independiente, para dirigir la lucha por un gobierno obrero y campesino.

17 de marzo de 1976
Contra el golpe: mejor que decir es hacer

■ Un conjunto de direcciones del movimiento obrero están desarrollando esfuerzos desesperados para evitar la movilización de los trabajadores, con el argumento de que nuestra lucha contra la política de hambre del gobierno aumenta el peligro del golpe militar. Así fundamentan su oposición a la lucha las direcciones ligadas al PC —como la de CTERA, o Luz y Fuerza de Córdoba— y la burocracia del SMATA, entre otras.

Lo criminal de esta posición y lo absurdo del argumento, es que sólo con nuestra movilización podremos derrotar cualquier intento de golpe y quebrar la política de militarización y de liquidación de las libertades que desarrolla el gobierno anti-obrero. La experiencia de 1955 es perfectamente clara en este sentido; "de casa al trabajo y del trabajo a casa" y el "estado de alerta" permanente a lo único que condujeron es a la rápida victoria del golpismo contrarrevolucionario.

Lo notable es que estas direcciones burocráticas y conciliadoras invocan el peligro del golpe militar para decir lo que no hay que hacer en lugar de indicar el curso de acción para derrotarlo.

Política Obrera coincide en que existe efectivamente el peligro de un golpe militar reaccionario. Por eso subrayamos las medidas prácticas, de movilización, necesarias para derrotarlo y para quebrar la militarización que promueve el gobierno. En lugar de parar las movilizaciones para "evitar" el golpe, hay que movilizarse para derrotarlo: los Capellini y demás jefes golpistas declarados deben ir inmediatamente a la cárcel; también deben ser encarcelados todos los jefes militares que se pronuncian por la represión antiobrera y el golpismo; hay que luchar por la inmediata derogación de toda la legislación represiva y de militarización; hay que reclamar el derecho democrático de la suboficialidad y la tropa de las FFAA de organizarse sindicalmente (como sucede en otros países) para defender sus derechos y parar al golpismo; hay que impulsar en frente único la formación de grupos de defensa de la clase obrera contra las bandas terroristas.

17 de marzo de 1976
El gobierno cuida de nosotros

■ El plan económico preveía un aumento salarial del 12 por ciento. Esto mientras las tarifas aumentaron más del 100 por ciento y los precios subían a una velocidad vertiginosa.

La CGT hizo entonces un "dramático" llamado a que se "rectifique" el plan y se conformó con el agregado del 8 por ciento.

Los capitalistas no respetaron en ningún momento los precios máximos. La lucha de los trabajadores contra el plan hambreador está actualmente en pleno curso y el descontento popular no puede ser mayor.

Nos enteramos ahora que el ministerio de economía "ante la ola de protestas que despertó en diversos sectores de la población" esta infernal carestía decidió modificar la política de precios. Las amas de casa y los trabajadores ya saben que cuando este gobierno decide "preocuparse por el pueblo" se avecinan nuevos garrotazos.

Según fuentes del Ministro de Economía la esencia de las nuevas medidas es que "se contempla la fijación de precios máximos que concuerden con los valores reales de venta al público" y que "los productos industriales permanecerán con régimen de precios liberados" ("La Opinión" 16-3). Así, "el nuevo precio máximo del pollo será de 98 pesos por kilogramo, mientras que la docena de huevos costará 90 pesos" ¡más del 80 por ciento de aumento! Para que los capitalistas no transgredan los precios máximos el gobierno ahora los fija legalizando los que determinan los especuladores. La nueva "rectificación" del plan Mondelli es otra vuelta de tuerca a la carestía y más superbeneficios para los capitalistas.

Pero la carestía, el desabastecimiento y la especulación no son imparables. Los trabajadores pueden liquidarlos con su movilización. ¿De qué manera? Formando en cada barrio comisiones obreras y de los vecinos de control de los precios, y fundamentalmente estableciendo en las fábricas el control obrero para terminar con el acaparamiento, los superbeneficios de los patrones y en general con la anarquía y el caos en que el gobierno y los capitalistas quieren sumirnos.

17 de marzo de 1976
Terrorismo indiscriminado “de izquierda”

■ El accionar de los grupos foquistas ha pasado a girar por entero alrededor de los atentados indiscriminados, la muerte de policías, los ataques a instalaciones militares, policiales, de empresas, comercios, etc. Un reciente ejemplo del desenfreno terrorista de los foquistas es el atentado contra el edificio Libertador del Ejército el lunes 15. Allí el único muerto fue un trabajador, civil, y varios de los heridos son también personas que pasaban ocasionalmente por las cercanías.

La muerte de personas inocentes es una consecuencia inevitable del terrorismo indiscriminado. Esto porque la población circula desprevenidamente por la ciudad considerando —lógicamente— que existe la elemental libertad de hacerlo. Quienes tienen los medios de defenderse sufren en mucha menor medida los efectos del terrorismo foquista.

El carácter auténticamente indiscriminado de este terrorismo reside en que carece de objetivos políticos claramente discriminados.

El 25 de mayo de 1973 los Montoneros aseguraron que con la subida del peronismo los militares "se van y nunca volverán". Con la política de Cámpora, Perón y los Montoneros, los militares, en gran medida, ya volvieron. Pero los foquistas no se conforman con esto; quieren que los militares vuelvan del todo. ¿Por qué? Porque el terrorismo indiscriminado sirve solamente para aterrorizar a la población y neutralizarla ante la eventualidad de un golpe. Esto además de ayudar al alto mando militar reaccionario a disciplinar detrás de sus objetivos golpistas y de la represión a la suboficialidad y la tropa.

Por eso el accionar foquista cumple una función de provocación al servicio de la burguesía.

17 de marzo de 1976
CTERA: podemos quebrar la traición

■ La dirección de la CTERA realizó el sábado pasado un congreso confederal "deliberativo". La inauguración de esta modalidad impropia de la democracia obrera, tenía su explicación: evitar todo pronunciamiento por la huelga general activa, junto al conjunto de la clase obrera, contra el plan Mondelli. Sugerencias se aceptan sin límite —planteó la dirección sindical que controlan el PC y aliados— pero por sobre todo nada de decidir, nada de actuar, nada de intervenir, como si los problemas de los trabajadores docentes no hubieran alcanzado el tope máximo que aqueja a las masas todas.

En esta reunión "deliberativa", la dirección, sin embargo, decidió. Lo que decidió fue postergar toda medida de lucha hasta una nueva consideración del punto, el próximo 10 de abril. La directiva pretende, así, apartar a los docentes de la huelga general… un mes entero, un mes decisivo, un mes en el que se librará la más grande lucha obrera de la historia nacional, un mes de amenaza del cuartelazo militar.

Ahora bien, el sindicato de Santa Fe ya declaró la huelga general indefinida; la Federación del Chaco anuncia la suya para el 18. Una vez más, la dirección nacional de CTERA divide al gremio acuciado por reivindicaciones que no pueden esperar más. Al igual que el año pasado, emprende el camino de la derrota, sólo que el peligro es, este año, muchos más grave.

No se puede ni se debe esperar. Las escuelas y colegios están físicamente en la huelga general de la clase obrera contra el plan Mondelli y contra el gobierno antiobrero. Entonces: formemos comités de base docentes, junto a los sindicatos regionales combativos, para unirnos a las coordinadoras interfabriles en la huelga general. E iniciemos una campaña nacional de firmas por la huelga general de CTERA y un inmediato confederal.

17 de marzo de 1976
La huelga en La Prensa

■ El día lunes 9, una asamblea del turno noche del personal gráfico del diario "La Prensa" resolvió un paro general por tiempo indeterminado en el lugar de trabajo en repudio al Plan Mondelli y por un sueldo mínimo de dos millones de pesos.

La burocracia de Zakour desautorizó inmediatamente el paro y firmó un acta con la patronal "ilegalizando las medidas de fuerza". Esta, entonces, cerró el taller.

Cuando, luego, intentó sacar el diario con el personal jerárquico, los encargados y jefes resolvieron no trabajar hasta que se reincorporaran todos los trabajadores.

Una gran expectativa tiene lugar en estos momentos dentro del Taller. La organización sindical interna continúa su labor en todas las secciones, preparatoria de un nuevo curso de lucha.

El movimiento de los compañeros de "La Prensa" se desencadenó como parte de la resistencia activa de la clase obrera contra el Plan del gobierno. Como balance de lo que ocurrió, hay conciencia entre los delegados y activistas de que se trata de preparar la lucha de todo el movimiento obrero contra el plan.

17 de marzo de 1976
Convocar al plenario de la “Mesa de Gremios”

Una vez más, Córdoba dió el primer paso. La movilización obrera contra el "plan Mondelli" alcanzó, de entrada, el alto nivel de las jornadas de junio y julio.

La Intervención Federal reaccionó como un fiel agente de la camarilla derechista, dando mayor vía a la militarización y al terrorismo. Se multiplicaron como nunca los secuestros y detenciones, en particular de los compañeros dirigentes y activistas de la "Coordinadora de Gremios en Lucha". El gobierno decidió nombrar a un militar en actividad a la cabeza de la policía provincial. "Se podría resolver —indica "La Nación"— poner bajo la fiscalización militar a Córdoba, medida que, de concretarse, afectaría la permanencia en su cargo del delegado federal" (11-3).

La Intervención Federal, ante el inicio de la huelga general, cede más terreno a las fuerzas armadas. La "multipartidaria" de enero pasado ha fracasado en arbitrar entre las masas y el gobierno que se pasa al campo del imperialismo, el gobierno de la reacción política.

El alineamiento de la Regional de la CGT

La dirección de la Regional de la CGT se ha pronunciado furibundamente contra el "plan Mondelli". En una declaración especial, llega a plantear como alternativa los programas de La Falda (1957) y de Huerta Grande (1962), los que se caracterizan por reclamar la nacionalización de los grandes capitales y el control obrero de la producción.

Desde la derecha terrorista y "lacabannista" hasta la ex ala "legalista", que en su época dirigió Atilio López, toda la burguesía se distanció de la línea de apoyo de Lorenzo Miguel al gobierno nacional. La proyección real de este giro es, sin embargo, armar una maniobra que la capacite para impedir la huelga general.

Están los hechos: en toda la semana pasada no proclamó ninguna medida de lucha. Más aún: en Fiat Concord, el día viernes, la dirección de la UOM presentó una moción contraria a la realización de un paro activo.

La posición de la Regional es un cable tendido a las direcciones obreras que se han pronunciado por las salidas "multisectoriales", para que impidan la huelga general activa y colaboren por una salida "ordenada" a la crisis.

El PC respondió enseguida: en la Unión de Educadores de la Provincia intentó diferir la realización de un plenario de delegados; en Luz y Fuerza, tradicional bastión de combate, ha logrado impedir la intervención huelguística de la seccional.

La CGT regional pretende frenar la tendencia hacia la huelga general, mediante un planteo de coincidencias en torno a una nueva multisectorial. La declaración cegetista retira su acostumbrado apoyo a Isabel y subraya la "defensa de las instituciones". Esto no va dirigido a un combate contra el golpe, sino a un frente burgués contra la huelga, lo que se demuestra porque no propone ninguna medida contra la militarización, por la depuración de los golpistas y la organización autónoma de soldados y oficiales; por el contrario, se identifica con las fuerzas armadas.

Los partidos enrolados en la multipartidaria también sacaron una declaración. No proponen, por supuesto, apoyar sus reclamos en una huelga general activa y se limitan a "poner en duda la imparcialidad e idoneidad de las autoridades" ante el terrorismo. No plantean terminar con el gobierno de la entrega, el crimen y el robo: evaden todos los problemas concretos para asegurar "que dentro de la plena vigencia constitucional, será posible conquistar la paz" ("La Nación", 14-3). ¿Pero es posible "la paz" y la legalidad "constitucional" con el gobierno terrorista?

Los "focos" quieren "tucumanizar" Córdoba

El sábado 13, grupos armados que se identificaron con los "ilegalizados en 1975" provocaron incendios de envergadura en el Cerro de las Rosas y mataron a dos policías. Al día siguiente, recrudeció la versión sobre la declaración del "estado de emergencia militar" en Córdoba.

En Tucumán las masas están considerablemente desorganizadas y en reflujo, pero no por una derrota que hubieran sufrido a manos de las fuerzas armadas. La situación de los trabajadores tucumanos es un resultado de la masacre política de la vanguardia obrera y de la juventud, ejecutada por el ERP. Desmantelamiento de la oposición en FOTIA; abandono de la actividad sindical por numerosos activistas; lo mismo en el movimiento estudiantil; sacrificio inútil de valiosas vidas de militantes. Este es el juego que los focos de todo orden quieren repetir en Córdoba.

Ni el ERP ni Montoneros llaman a la huelga general. Su línea es "combinar" la lucha que llaman "espontánea" de las masas, con la violencia que llaman "revolucionaria" del foquismo. Pero el ERP y Montoneros, además, se pronuncian, el primero por una salida con la "burguesía liberal", el segundo dictada "por el Congreso". Conclusión: los foquistas se oponen a la huelga general y están por la huelga parcial y desmembrada más terrorismo de "izquierda", para presionar por una salida burguesa parlamentaria. Pero por esta vía no se obtendrá la salida parlamentaria sino la derrota obrera, y entonces el afianzamiento del gobierno terrorista o de su sustituto militar.

Por un plenario de la Mesa de Gremios

La "Coordinadora de Gremios en Lucha" ha estado en un plano de dirección en las movilizaciones de la semana última. De aquí se desprende, justamente, su enorme responsabilidad en el planteamiento de la línea de la huelga general y en la perspectiva política de la huelga: terminar con el gobierno y convocar a elecciones.

El plan del gran capital, el plan con el que el gobierno cuenta para terminar con la resistencia obrera: ¿puede ser liquidado sin la huelga general activa? ¿Cómo se liquidó el plan Rodrigo?

La tendencia hacia la huelga general se revela en esto: en todo el país se marcha a la huelga, a pesar de la traición de la dirección de la CGT. La resistencia obrera revela con la huelga general, la voluntad del proletariado de terminar con este gobierno, lo cual lo expresa con métodos de movilización extremos. No fijar la perspectiva conciente de terminar con el gobierno es dejar que la huelga sea manipulada por la burguesía, llámense militares o partidos.

La Mesa de Gremios no se ha pronunciado ni por la huelga general activa, ni por terminar con este gobierno y convocar a elecciones. Saluda lo que llama "categóricos pronunciamientos de las CGT del interior", lo que quiere decir que no denuncia la traición de éstas respecto a la huelga y también quiere decir que abre una vía de compromiso con éstas. Además ha dejado de plantear el llamado inmediato a elecciones nacionales libres.

La línea de la Mesa es un enorme peligro para la vanguardia cordobesa, en especial en el contexto de las fuerzas que se mueven para estrangular el pasaje hacia la huelga general activa que terminaría con Mondelli y el gobierno antiobrero.

La Mesa de Gremios no está funcionando por medio de plenarios, argumentando la feroz situación represiva. La razón no vale para una dirección que cuenta con tal apoyo de masas. No puede seguir ni un minuto más un régimen de conducción que nos inhabilita para reclamar el plenario de delegados con mandato de asamblea a la CGT regional —forma de comprometer a la dirección de ésta frente a la masa huelguista.

Entendemos urgente convocar al plenario de delegados de fábrica, con mandato, de la Mesa, para fijar —mediante la discusión democrática— el programa político de la clase obrera.

17 de marzo de 1976
Hay que responder al terrorismo feroz: piquetes de frente único

La semana pasada, mientras los trabajadores paraban las fábricas y ganaban las calles, los grupos parapoliciales acentuaron su desenfrenada actividad terrorista.

Solamente en Córdoba fueron secuestrados más de 10 compañeros en su mayoría dirigentes y activistas obreros de las fábricas en lucha. Pedro Flores y Ricardo Luján, delegados de Perkins, fueron dos de las víctimas del accionar antiobrero de la derecha. En el resto del país también continúo la obra criminal de las bandas armadas.

La nueva oleada terrorista tiene una explicación. El gobierno y los militares han reaccionado desesperadamente frente a la irrupción obrera que amenaza desembocar en una gran Huelga General.

Todos los trabajadores sin excepción repudian a la camarilla gobernante; no hay maniobra capaz de contener la protesta obrera. La continuación de los movimientos huelguísticos, después del "acuerdo" alcanzado entre el gobierno y la burocracia cegestista, revela que tampoco esta puede hacerle pasar a los trabajadores el "plan Mondelli".

Por eso el terror se ha acentuado nuevamente. Unamuno intimida, Isabel advierte, el ejército se moviliza y las bandas "operan", para tratar de derrotar la tendencia a la Huelga General. De esta forma, liquidando definitivamente todas las libertades constitucionales, y amparando más abiertamente a los pistoleros derechistas, el gobierno pretende salvar el "Plan" y realizar su aspiración a un frente político con las fuerzas armadas y el FMI.

Los paros y movilizaciones contra el "rodrigazo" de Mondelli son también como un combate contra la represión y el terror gubernamental. La multiplicación de las asambleas fabriles, los abandonos de plantas y la elección de nuevas direcciones en fábrica, aceleran la desintegración de toda la estructura terrorista montada en el país por el gobierno antiobrero.

La gran efervescencia obrera nos brinda una oportunidad excepcional para golpear a las bandas derechistas. En algunos barrios de Tucumán la población organizada ha impedido algunos secuestros. En Córdoba también debieron huir varios captores frente a la gran reacción de los trabajadores. Se puede generalizar estas experiencias. Si las organizaciones y los partidos obreros concretan un Frente Unico de Defensa y forman piquetes de autodefensa, los comandos parapoliciales amparados por el gobierno y el ejército serán derrotados.

17 de marzo de 1976
Quiénes son los beneficiarios del plan Mondelli y cómo combatirlos

Veamos los siguientes datos:

La firma Plavinil obtuvo en 1975 una utilidad neta de 4300 millones de pesos. Incrementó, así, sus beneficios, en relación a 1974, en un 300 por ciento.

Morixe realizó una ganancia neta, en 1975, de 1620 millones de pesos. Un aumento, también, del orden del 300 por ciento.

Perez Companc obtuvo 4600 millones de pesos en beneficios operativos en el trimestre que cerró el 30 de noviembre último. Esto significa, nada menos, que un aumento del 130 por ciento en sólo 90 días.

Wells obtuvo una ganancia de 1000 millones en el trimestre que cerró el 30 de noviembre: una suba del 100 por ciento en relación al trimestre que lo precedió.

Dalmine Siderca mostró ganancias por 47.000 millones en el balance que presentó al 31 de diciembre de 1975. En relación a lo que había ganado para la misma fecha de 1974 (8500 millones), esto significa un incremento anual del 500 por ciento.

Papelera del Plata ha acumulado en los tres trimestres de su actual ejercicio una ganancia de 1900 millones de pesos, frente a un capital de 1500 millones. Nada menos que un 130 por ciento sobre la inversión propia, en nueve meses.

Electroclor, en seis meses, amasó 10.500 millones de utilidad, frente a un capital propio de 10.300 millones: esto es, un 100 por ciento en medio año.

Estos datos podemos repetirlos sin fin para la casi totalidad de las empresas. Esto explica con toda sencillez el hecho de que en los dos últimos meses las acciones que se cotizan en la Bolsa de Comercio aumentaran su precio promedio en un 101,3 por ciento, solamente en 60 días. Para algunas empresas —como Canale— esta suba superó el 300 por ciento. Es decir, más que el dólar, a pesar de la catastrófica y constante devaluación del peso.

¿Cuál es la explicación para estas monumentales ganancias, en medio de la feroz crisis económica?

Responde la revista Mercado (11/3): "Desde la gestión del ministro Rodrigo, la Secretaría de Comercio en forma oficial u oficiosa permitió que los comerciantes minoristas fijaran los precios de venta según los valores de reposición".

Estupendo. Bajo la gestión del "sindicalista" Cafiero los empresarios gozaron del mejor régimen de "ajuste móvil de los precios": vendían con un índice de inflación.

Mondelli no nos revela nada: aplica brutalmente, la política "gradual" seguida con anterioridad a su gestión.

Es indudable que no fueron los obreros quienes pudieron pagar esa infernal carestía: ¿quién financió, quién puso la plata, para adquirir toda esa producción, a esos precios? Mientras el salario real bajaba un 30 por ciento: ¿quién pagó ese crecimiento de precios?

La respuesta es: el gobierno, emitiendo moneda para pagar el déficit del presupuesto oficial. El gobierno creó una demanda inflacionaria —es decir basada en la maquinita de imprimir billetes— para posibilitar los enormes beneficios empresarios. Con la consecuencia, por supuesto, de lanzar una escalada imparable de carestía.

Ahora bien, el ministro Mondelli informó en su discurso que "la inversión bruta interna fue un 16 por ciento menor que la del año anterior". Preguntamos, entonces: ¿adónde fueron a parar los monumentales beneficios?

A dos lugares principales: a la compra de dólares y a la adquisición de bonos públicos, cuyo precio se ajusta en función del índice del costo de vida o de la variación de la cotización del dólar.

¡Sensacional! Los beneficios de la mayoría del capitalismo invertido en el país están ligados ahora a la carestía y a la devaluación.

La política económica del gobierno peronista ha llegado a la forma acabada del parasitismo: con un papel público en la caja fuerte, o con un billete extranjero, es posible realizar superbeneficios, sin mover un dedo, impulsando siempre hacia arriba el costo de la vida y la devaluación.

Es por esto que Mondelli devalúa sin parar; es por esto que el precio de los artículos de primera necesidad se van a las nubes, para garantizar la inversión financiera de los explotadores de nuestra clase obrera.

Toda la política económica gira en torno esto: los beneficios de los acreedores del Estado argentino, se encuentren en el exterior o en el país. Mondelli e Isabel son los gerentes de los acreedores internacionales y nacionales.

¿Es inevitable, entonces, la carestía? No, apenas se decida liquidar la actual política de encarecimiento, instaurando el "control obrero en las fábricas" y los "comités populares de control de precios".

¿Es inevitable la recesión, la crisis y la desocupación?

No, apenas se decida movilizar esos cuantiosos beneficios invertidos parasitariamente, por medio de un plan económico dirigido a la satisfacción de las necesidades de los trabajadores y de la independencia nacional.

No es Isabel, sino una nueva dirección obrera y revolucionaria que lo impondrá. Un gobierno obrero y campesino.

17 de marzo de 1976
Radiografía política de un asesinato

¿El secuestro, la tortura y el asesinato, han sido adoptados definitivamente por las Fuerzas Armadas y los organismos de seguridad como un método de intervención contra los trabajadores y la población? El bárbaro crimen cometido la semana pasada contra la familia Báez de Mar del Plata plantea de nuevo este interrogante, pues aporta una prueba contundente sobre el carácter real de la "lucha global contra la subversión".

El lunes 1º fue secuestrada la familia Báez por un comando policial. Al día siguiente los tres cadáveres aparecieron mutilados, con huellas de haber sido horriblemente torturados. El objetivo de los secuestradores estaba bien definido: "la madre fue sometida a la picana eléctrica para que diera a conocer el paradero de su hijo" ("La Opinión", 11/3).

El miércoles 10, la policía bonaerense dictó una orden de captura para Federico Báez —hijo del matrimonio asesinado— acusándolo de pertenecer a una organización guerrillera. Según el parte policial, este "descubrimiento" (y la denunciada complicidad de toda la familia), fue el resultado del allanamiento realizado al hogar de los Báez, luego de la aparición de los cadáveres de éstos. Los uniformados que supuestamente fueron a iniciar la investigación del asesinato, no encontraron ningún indicio de los criminales, pero sí las pruebas de la actividad "subversiva" de las víctimas.

Tampoco posteriormente la policía provincial (y los organismos militares que participan en la "investigación") se molestaron en informar sobre la marcha de ésta. Ningún órgano de prensa se molestó en reclamarlo.

El asesinato de la familia Báez es un ejemplo típico del accionar combinado de los organismos represivos oficiales con las bandas armadas. Luego de consumado el asesinato político, la policía cubre y protege la retirada de las bandas.

El caso de los Báez, además, pinta de cuerpo y alma el modo de operación del poder político real del país. Los funcionarios gubernamentales que pretenden servir a la defensa del orden constitucional, son los primeros en violar los derechos democráticos más elementales de la población, apelando al terror desenfrenado y aplicando una pena de muerte no vigente a todos los sospechosos de actividades "subversivas".

17 de marzo de 1976
La constitución desaparece con la legislación represiva

El gobierno de Isabel ha enviado un nuevo paquete de medidas represivas al Parlamento. Se crea un procedimiento judicial "sumarísimo" que deja en manos de las FFAA la prevención sumarial; se ilegaliza todo "paro o prestación irregular de tareas" de los trabajadores de los servicios públicos; se faculta a las FFAA para detener personas en "averiguación de antecedentes" durante cinco días hábiles.

Se trata, por lo visto, de un monstruoso régimen de avasallamiento de las normas constitucionales, esto bajo el gobierno "constitucional". El gobierno de la camarilla antiobrera y terrorista institucionaliza el atropello al poder judicial. Reimplanta los métodos del plan Conintes, al amenazar con la militarización a más de un millón de trabajadores que se desempeñan en las industrias de servicios (electricidad, teléfonos, etc.), en la administración pública, en la docencia y la salud pública. Instaura el derecho al secuestro por parte de las FFAA, dándole categoría legal al proceso "de facto" que se viene produciendo en todo el país (¡una semiplena prueba de que las últimas desapariciones y asesinatos provienen del Ejército!).

El gobierno de Isabel desarrolla así una guerra civil preventiva contra los trabajadores, para funcionar, bajo el régimen "constitucional", como un gobierno militar. Esto no es otra cosa que anticipar y preparar el golpe.

En síntesis, se promueve crecientemente una transferencia del poder político hacia las FFAA, para que éstas arbitren en la lucha de clases, lo que lleva inevitablemente hacia la militarización total del país.

El nuevo paquete de medidas represivas guarda una relación directa con la puesta en práctica del Plan Mondelli. Para hundir el salario de los trabajadores e imponer cientos de miles de desocupados es necesario apelar a los métodos extremos. O sea que en la alianza con las FFAA —agente principal de represión del Estado— y los acreedores extranjeros —de quien es agente Mondelli— Isabel busca estructurar los pilares de toda su política, hundiendo las conquistas de las masas.

A su turno, trágicamente, tanto los parlamentarios, como los dirigentes sindicales, que se llenan la boca alertando sobre "el peligro de la quiebra del orden constitucional", hacen lo suyo a favor de lo que dicen combatir. ¿A dónde conduce si no su negativa a terminar con el gobierno de Isabel permitiendo que la camarilla asesina se perpetúe en el poder, paralizando las investigaciones sobre los deschaves terroristas que implican al gobierno y a las FFAA y apoyando estas mismas leyes, desde las "instituciones", como ya ha sucedido en el pasado (reformas al Código Penal, Ley de Defensa, etc.)?

La tarea de liquidar el terror y el régimen de represión y militarización vigente pasa por la movilización independiente de los trabajadores, por la lucha contra el gobierno antiobrero y el golpismo, por la organización de la autodefensa obrera, por el frente único en la acción.

17 de marzo de 1976
Gran acto por las libertades

El sábado 13 de marzo se hizo el Festival de Solidaridad organizado por la comisión de familiares de los presos políticos, de Capital y Gran Buenos Aires.

Fue un verdadero éxito, pues constituyó prácticamente un acto por la libertad de los presos: estuvieron presentes 3.000 compañeros, expresión de la voluntad de lucha de nuestra clase obrera y de la juventud.

Numerosas organizaciones políticas, juveniles y obreras hicieron llegar su adhesión.

Esto demuestra algo: están dadas las condiciones para dar una amplitud de masas a la movilización por las libertades.

Esta lucha es hoy más importante que nunca por las inhumanas condiciones de los presos en las cárceles, por la brutal escalada del terrorismo antiobrero y por las permanentes medidas represivas y de militarización que aplica el gobierno.

Proponemos:

● extender la Comisión de Familiares de los presos a fábricas, barrios, colegios y universidades.

● organizar una BOLSA DE DENUNCIAS sobre todos los secuestros y asesinatos, para una unificación de las presentaciones judiciales con pruebas, pistas y testigos, esto para dar lugar a una vasta agitación y denuncia de la actividad criminal de las bandas terroristas y organizar un frente único de defensa (piquetes) en los barrios y fábricas.

● campaña por una inmediata organización de un gran ACTO PUBLICO por las libertades en la Capital y en todas las principales ciudades.

Todas las condiciones para esta lucha están reunidas, es necesaria la unidad para concretarla.

17 de marzo de 1976
Llamamiento de los presos de Devoto

Un grupo de presos políticos alojados en la Unidad Penitenciaria Nº 2, Cárcel de Villa Devoto, donde se hacinan 400 compañeros, entre ellos 134 mujeres, 19 madres con sus hijos y 3 embarazadas, denunciamos el régimen inhumano a que estamos sometidos, régimen que pone en peligro nuestra integridad física y psíquica. Se nos niega asistencia médica adecuada. Sólo después de horas de insistentes reclamos los casos de urgencia son atendidos. Se nos prohíbe la correspondencia por correo entre las plantas femenina y masculina cortándose vínculos familiares, conyugales, etc., medida absolutamente inconstitucional.

Los compañeros trasladados de otras cárceles suelen ser brutalmente apaleados, a veces con los ojos vendados.

Se sanciona sistemáticamente a pabellones enteros con encierros en pequeñas celdas y prohibición de visitas. Las sanciones individuales se cumplen en los calabozos del sótano del penal, donde los compañeros sufren agresiones físicas. Un pabellón femenino está sancionado desde el 17 de diciembre al 21 de marzo. Las sanciones a las compañeras madres son extensivas a los niños, que pasan así semanas sin ver el sol.

Se desarrollan las visitas a través de rejas que impiden un elemental contacto con los familiares, lo que se agrava en el caso de nuestros pequeños hijos a quienes tampoco permiten pasar la reja.

La alimentación es deficiente, estando prohibida la entrada de paquetes de familiares con comida. A la vez la cantina del penal se niega a vendernos siquiera la limitada lista de alimentos que autoriza el represivo régimen de "máxima peligrosidad", decreto 2023.

Sólo se permite la entrada de un diario cada 50 compañeros. A pesar de algunas promesas no se permite el ingreso de libros.

Más de 5000 presos políticos se hacinan en las cárceles de todo el país. Muchos de ellos sin juicio alguno en virtud del estado de sitio. La inmensa mayoría fue torturada ferozmente. Muchos dejaron sus vidas en la mesa de torturas o a manos de las bandas parapoliciales (3A) y paramilitares, que operan libre, impunemente.

Hay que frenar la carrera asesina de las 3A. Hay que liquidar el régimen inhumano de Devoto. Hay que arrancar de las cárceles a los millares de presos políticos. Es un deber y una necesidad para la clase obrera, para la juventud trabajadora y estudiosa, para toda persona de espíritu democrático, para todo partido político que se reclame preocupado por la democracia, para toda institución y organización que sostenga el respeto de los derechos humanos. Hay un solo camino: la movilización organizada y unitaria.

Pensamos que esto es posible: PORQUE el auge represivo es el zarpazo de ahogado de un gobierno en desintegración y descomposición total, un gobierno aislado y odiado por las masas por definitivamente antipopular.

PORQUE la movilización masiva de obreros, estudiantes, docentes, etc., que en junio-julio del 75 alcanzó niveles inéditos de generalización, poniendo en jaque la nefasta camarilla del brujo López Rega, continúa sin cesar, inquebrantable a pesar de la represión.

PORQUE los paros y ocupaciones de fábrica en San Lorenzo, Córdoba, Gran Buenos Aires, etc., por la reaparición de secuestrados, por la liberación de detenidos, en repudio y por el esclarecimiento de los asesinatos parapoliciales demuestran la formidable voluntad de combate por la democracia de nuestro pueblo.

La ofensiva represiva del gobierno abre camino y encubre a la cada vez mayor ingerencia militar en el aparato estatal, esto es, a los planes del golpe pinochetista que se propone borrar hasta el último vestigio de derechos democráticos mediante la conocida metodología del baño de sangre. Movilizarse para frenar la represión es frenar los planes golpistas, es impedir un nuevo Chile.

Por todo ello, este grupo de presos políticos alojados en Devoto auspiciamos el lanzamiento de una CAMPAÑA NACIONAL POR LA LIBERTAD DE TODOS LOS PRESOS POLITICOS Y POR EL INMEDIATO MEJORAMIENTO DE LAS CONDICIONES DE PRISION, ESPECIALMENTE EN DEVOTO, y por la restitución de las libertades democráticas, el levantamiento del estado de sitio, el cese y la investigación de las torturas y crímenes parapoliciales.

Esta campaña de agitación y movilización, de esclarecimiento de la opinión pública nacional y mundial, de recolección de fondos solidarios para la atención de los presos y la edición de solicitadas, de actos regionales, etc., deberá culminar en un gran acto central de masas.

Solicitamos a todos los partidos políticos y personas que se reclamen democráticos, sin distinción alguna, a las comisiones internas y sindicatos combativos, a las Coordinadoras interfabriles, a la FUA, a la FULNBA, a todas las organizaciones juveniles, a los abnegados movimientos de nuestros familiares, a la iglesia católica, etc., vuelquen unitariamente recursos materiales y humanos en esta campaña, constituyendo comisiones de solidaridad que la impulsen. Solicitamos que esta carta, en forma de volantes, sea difundida en barrios, fábricas, colegios, universidades, etc.

PORQUE ES NECESARIO preservar la vida de los presos políticos y acabar con las detenciones, secuestros, torturas, asesinatos.

PORQUE ES NECESARIO movilizarse para derrotar a los planes golpistas y al gobierno que los apaña, restituyendo las libertades democráticas.

Lanzar YA LA CAMPAÑA NACIONAL POR LA LIBERTAD DE TODOS LOS PRESOS POLITICOS Y POR EL INMEDIATO MEJORAMIENTO DE LAS CONDICIONES DE PRISION.

presos políticos de Devoto

17 de marzo de 1976
Denuncia de la cárcel de Córdoba: grave acción de ERP y Montoneros

Un compañero (independiente) preso en la cárcel de Córdoba UP Nº 1 nos ha enviado la siguiente carta. En ella se denuncia la agresión sufrida por activistas obreros de la prisión que, como el compañero lector podrá leer, no provino de sus carceleros sino de otros presos políticos, identificados con las posiciones de las dos organizaciones foquistas más conocidas.

Es esta la segunda oportunidad que POLITICA OBRERA recoge en sus páginas una denuncia que indigna a la lucha por la libertad de los presos. En el mismo momento en que la reacción lleva la represión contra los trabajadores y las corrientes democráticas y antiimperialistas a niveles infernales (más terror, nuevas restricciones a las prerrogativas constitucionales, etc.), cuando el martirio en las cárceles resulta cada día más insoportable, la división frente al enemigo común y, mucho peor aún, las provocaciones políticas en las cárceles constituyen un hecho imperdonable, que merece el repudio unánime de todos aquellos que con su esfuerzo cotidiano contribuyen a aliviar las terribles penurias de los compañeros presos y a la lucha por su liberación.

SE IMPONE, ENTONCES, QUE las direcciones de Montoneros y ERP y todas las organizaciones y militantes se pronuncien sobre esta denuncia que nos envía un compañero, que no pertenece a nuestra organización.

En la Cárcel de Encausados de Córdoba (U.P. Nº 1), además de militantes de las organizaciones ERP y Montoneros —reunidos todos en un pabellón—, hay compañeros de casi todos los restantes grupos políticos del país. Meses atrás los compañeros de estos grupos decidieron, junto a militantes independientes (activistas de las grandes fábricas), que nos organizemos en un "bloque" para luchar por las reivindicaciones de la cárcel y colectivizar nuestras experiencias políticas. La inquietud consistía en organizar la recreación colectiva y la más fraternal polémica entre todos los compañeros, preparándonos teóricamente para cuando recuperemos la libertad y volvamos a nuestro lugar de lucha.

Es para todos conocido el hacinamiento que reina en las cárceles argentinas. En la nuestra, la agudización del problema del hacinamiento en los dos pabellones de varones nos llevó a pedir otro pabellón, ya que las condiciones de vida están sumamente deterioradas. El día 5 cuatro compañeros de Montoneros descendieron de su pabellón y se presentaron en el nuestro pidiendo que desocupemos una de nuestras celdas ocupadas por nueve compañeros, pues ellos querían abrir un frente político en nuestro pabellón; esa exigencia era apoyada en toda la línea por el ERP.

La exigencia del desalojo de los nueve compañeros de la celda llevaba implícito: 1) de un pabellón con igual población penal descendían 4 compañeros agudizando las condiciones de hacinamiento de nuestro pabellón; 2) los 9 "desalojados" debían amontonarse en las demás celdas sobrecargando a todo el resto e imposibilitando toda actividad; 3) se obviaba el aspecto central de la cuestión que consistía en realizar un plan de lucha conjunto para exigir a las autoridades nuevos pabellones, y NO descargar sobre las espaldas de los militantes del "bloque" el problema del hacinamiento.

Con estas razones y argumentos nuestro pabellón rechazó la exigencia. Entonces se nos comunicó que se nos iba a desalojar ¡POR LA FUERZA! Fue así que mientras realizábamos un plenario del bloque nos llegó un informe de que poseíamos 10 minutos para desalojar la celda. Esto ocurría en medio de un debate en el que discutíamos la posición si resistir violentamente o no, ya que estos no son métodos para resolver las cosas entre luchadores presos; además, el enfrentamiento entre presos políticos podría ser utilizado por la dirección del penal y la burguesía contra todos los presos políticos. El debate no pudo continuar pues una "columna" de ERP-Montoneros entró en el lugar en que estábamos reunidos, y simultáneamente desde el patio de la cárcel, fuimos apedreados por otros miembros de esas organizaciones. Como se insinuaba en el debate, la mayoría no entró en la provocación, pese a que resultaron heridos en el desalojo varios miembros del "bloque".

Los integrantes del "bloque" no son compañeros "apolíticos" o "informantes"; de los 30 compañeros que lo integraban 22 eran, cuando fueron detenidos, operarios de… (se detallan grandes fábricas).

La fundamentación central que se usó para la agresión era que el "ERP y Montoneros son los únicos grupos que combaten en el país", "que los demás no lo hacen". Si entendemos combatir, preguntamos: ¿para qué? ¿Para instaurar un gobierno con "patrones nacionales democráticos" (Montos) o para "apoyar los esfuerzos de la burguesía liberal por democratizar al país" (ERP)? Evidentemente, si es para combatir por esto, el ERP y los Montos combaten objetivamente a favor de la burguesía. Otro argumento fue de que ellos "son la vanguardia política del país". ¿Cómo se han erigido en vanguardia de los explotados recurriendo a la agresión física contra los obreros y estudiantes de nuestro "bloque" provocando la indignación de sus propias bases? ¿Cómo, si son la "vanguardia", enfilaron sus baterías contra los demás presos políticos de un pabellón obviando el problema de que el hacinamiento es producto de la política del sistema y no responsabilidad nuestra?

17 de marzo de 1976
¿Quiere Balbín la unidad nacional?

La UCR sostiene, debido a que es un partido burgués, que la lucha de clases puede ser suprimida bajo las condiciones del capitalismo, del régimen de la propiedad privada, de la explotación del hombre por el hombre.

La UCR nació, históricamente, como dirección política de un movimiento de varias clases, nacional, afirmando la posibilidad de la colaboración mutua entre éstas, sobre la base de un desarrollo indefinido de las fuerzas productivas del país. La vigencia del programa radical estaba vinculado al enorme progreso nacional a partir de 1880, pero que concluyó irreversiblemente en 1930. En la época del imperialismo, la tendencia general de la evolución de las naciones capitalistas es hacia el estancamiento y la regresión, tendencia que adquiere un agravamiento extremo en las naciones atrasadas y semi-coloniales.

La base histórica de la colaboración de clases ha sido completamente superada. Los explotados y los oprimidos, el proletariado, para defender las conquistas que arrancara en el pasado, están obligados a marchar por el camino de la revolución socialista.

Capitulación ante la camarilla

El martes 16, Ricardo Balbín volvió a invocar esa colaboración de clases —la "unidad nacional". No lo hizo, sin embargo, sobre la base de un programa de progreso social y de democracia política. El reclamo del jefe radical no fue otra cosa que una total capitulación ante la camarilla reaccionaria y criminal instalada en el gobierno, y ante el monstruoso plan de hambreamiento —llamado ahora "paquete" Mondelli.

Dice Balbín: "Algunos suponen que yo he venido a dar soluciones, y no las tengo. Pero las hay. Es esa. La unión de los argentinos…"

Lo que la voz impostada y el gesto paternal de Balbín no pueden, sin embargo, soslayar, es esto: ¿es posible la "unión de los argentinos" con Isabel Martínez de Perón y la camarilla lopezreguista en el gobierno? La "unión nacional", como perspectiva ya superada del desarrollo armónico del capitalismo, no puede concebirse sin la vigencia plena de la democracia política consagrada en el texto constitucional. ¿Es compatible esta condición con un gobierno comprometido en la criminalidad y en la abolición de los derechos democráticos y humanos más elementales?

La "unión nacional" debería ser también la defensa de la independencia del país frente a las exacciones del capital extranjero imperialista. El "plan Mondelli" es la rendición incondicional ante los acreedores internacionales, y es el agente de la miseria masiva. ¿Puede haber "unión nacional" con el gobierno anti-nacional y anti-popular?

"Conozco los delincuentes que fueron también un poco apañados por el gobierno" —dijo Balbín. ¿Un poco? ¿Quiere decir que la delincuencia ha sido desalojada del gobierno? ¿Que la presidente ha roto con sus amigos? ¿Que el lopezreguismo es menos impune que antes para seguir matando?

Pero de cualquier manera: ¿es posible la "unidad de los argentinos" con el gobierno que ha apañado un poco a los criminales? Afirmar que "estando el Congreso de la República se pudo saber la existencia de delincuentes en el gobierno", ¿no es acusarlo a éste inequívocamente de reo? Con un gobierno así, no puede nunca haber "unidad nacional".

Balbín ha rehusado plantear la renuncia de Isabel y la caída de este gobierno. Esto es lo sustancial de la posición de la UCR. Esto significa que está embarcado en el rumbo reaccionario del gobierno y que comparte con él la responsabilidad de la bancarrota política.

Sí, contra la clase obrera

Cuando se tuvo que referir a todo lo actuado por este gobierno, Balbín dijo: "Yo he dicho que no vengo a imputar". Generoso con los entreguistas y reaccionarios. Esto no le impidió, sin embargo, volver a uno de sus temas preferidos: "la guerrilla distinta y diferente de la otra brutal que también tiene la República" —la famosa "guerrilla de fábrica".

Balbín no es el representante de aquella burguesía de fines de siglo pasado que quería, democracia política mediante, compartir la explotación de las masas junto a la oligarquía ganadera y el imperialismo mundial. Balbín es el representante de una clase que tiene por enemigo inmediato al proletariado. Balbín no "imputa" al gobierno delincuente, sino a la clase obrera que lo combate. Balbín no "imputa" al plan Mondelli, sino a los trabajadores que lo resisten. Balbín utiliza una calificación para la lucha obrera, que la hace ingresar en el campo de los "delitos subversivos", esto es, susceptible de aniquilamiento.

No, contra el golpe

Balbín aseguró que las FFAA no tienen "vocación de poder". Entonces: ¿no hay amenaza golpista? Si el gobierno es un interlocutor y un asociado moral y políticamente válido para la "unión nacional", y si las fuerzas armadas no son golpistas: ¿quién es el enemigo? No cabe más que una respuesta: los trabajadores. Unión nacional contra ellos.

Es cierto, las fuerzas armadas de hoy no son las de antes de 1969. ¿Pero cuál es la exacta diferencia?

Las de antes de 1969, eran fuerzas armadas victoriosas contra los trabajadores: "libertadora", anulación de las elecciones del 18 de marzo de 1962, onganiazo. En este ascenso político vertiginoso se había logrado cohesionar una camarilla en el arma de caballería, que se presentaba como un instrumento homogéneo del gran capital y del imperialismo yanqui. Los Onganía, los Pistarini, los Alsogaray, los Lanusse.

Las posteriores a 1969, son fuerzas en retroceso, debido al colosal ascenso de las masas, sin la dirección de un grupo con intereses propios definidos y compactos.

Esta es una de las explicaciones por las que no han podido intervenir. Pero la burguesía, que en 1972-73 se reagrupó en el Gran Acuerdo Nacional, hoy se está volcando masivamente al reclamo de un arbitraje político de los militares. Y esto ya ocurre en la realidad: el poder real del Estado va pasando, cada vez más, a las fuerzas armadas.

Balbín no ha dicho que los radicales irán a pelear contra un golpe; al contrario, ha reclamado una mayor ingerencia militar y ha justificado desde ya un futuro cuartelazo. "No es que las fuerzas armadas lo querían —dirán; es que fueron obligadas".

La única perspectiva democrática: la victoria de la huelga general

Durante todo el verano, el Congreso fracasó en imponer un curso democrático: juicio político y elecciones inmediatas. Las "soluciones parlamentarias" se fueron hundiendo, esto porque no garantizaban al imperialismo ni a las fuerzas armadas, la instauración de un gobierno "fuerte".

La presidente de la República, a pesar de toda su bancarrota, no perdió nunca la iniciativa política, debido a que la bancarrota del Congreso era mayor. De aquí sacó fuerzas Isabel para lanzar el plan Mondelli, enviar una nueva andanada de leyes represivas y reorganizar "a piacere" el Justicialismo.

Hasta que Isabel no recuperó las riendas del Justicialismo y de la situación gubernamental, la oposición burguesa y el partido Comunista fueron incapaces de concretar una propuesta política. Ahora sí lo hacen: se trata de pactar el apoyo al mantenimiento del gobierno derechista.

La semana pasada se reunieron la UCR, la democracia progresista, el partido intransigente y el partido comunista, y resolvieron proponerle al gobierno un acuerdo: elecciones en 1976, dos vueltas, representación proporcional y utilización de radio y televisión. A cambio de esto, el apoyo total.

La propuesta ya nos está diciendo que la camarilla tendría intención de anular esas normas electorales, para perpetuarse. Pero la esencia del pacto no es quebrar ese peligro, esto porque garantiza la permanencia del gobierno reaccionario. El discurso de Balbín y la multisectorial que se prepara tiene esta función: apoyo político al gobierno. Pero ya lo sabemos, no contra el golpe sino contra las masas.

No es difícil asegurar que el pacto fracasará. El caos económico y el terrorismo político lanzado por el gobierno, tienen un solo futuro alternativo: o el gobierno derrota a las masas y abre la vía a un desarrollo aún más reaccionario (en este caso la multipartidaria es un cadáver), o los trabajadores imponen su victoria, en cuyo caso esa multipartidaria se reunirá de apuro para evitar que el proletariado capitalice una caída gubernamental.

Una victoria de la democracia, no en la vía de una "unión nacional" con la burguesía explotadora, sino para abrir el camino a un frente antiimperialista de las clases oprimidas bajo dirección proletaria, sólo es posible con la huelga general activa y con su victoria.

17 de marzo de 1976
El plan Mondelli nos atañe: comités de base de la juventud, por la huelga general

La situación actual de la juventud es sencillamente desesperante.

Es la realidad de todas las masas explotadas, sometidas a un agravamiento brusco y brutal de sus condiciones de existencia: una carestía que arrasa los hogares, superexplotación.

La política de caos, agresión y terror del gobierno peronista afecta a todas las capas de la juventud sin excepción y las impulsa a intervenir junto al movimiento obrero, en defensa de sus reivindicaciones vitales.

Existen poderosos síntomas de ello: miles de secundarios ganaron la calle el año pasado en las ciudades de provincia contra el aumento de los transportes; la juventud fabril estuvo en la primera fila de las huelgas de junio-julio y, ahora, vuelve a ocupar el primer lugar en la resistencia al monstruoso "plan Mondelli".

El movimiento de la juventud es un movimiento de millones: la juventud proletaria, la juventud trabajadora superexplotada en pequeños talleres y oficinas, la juventud estudiosa, la juventud desocupada. Como movimiento de masas, sin embargo, todo su potencial se encuentra desarticulado, disperso, desorganizado.

Este es el problema número uno, en la actualidad, para el movimiento juvenil.

A esta situación responde por entero la UNION DE JUVENTUDES POR EL SOCIALISMO: hagamos una campaña por la formación de COMITES DE BASE DE LA JUVENTUD, junto a la clase obrera, en la huelga general, por la liquidación del Plan Mondelli y el gobierno antiobrero. Empezaríamos a concretar así una juventud de masas, obrera e independiente, realmente socialista.

Es decir: el eje es estructurar la intervención de la juventud en la actual movilización huelguística. El objetivo estratégico: echar los cimientos de una poderosa organización de las masas de la juventud —autónoma, clasista y por el socialismo.

En junio-julio la Juventud Peronista montonera y la Juventud Comunista, stalinista, no organizaron la participación de la juventud trabajadora. La razón: sus compromisos con la burguesía, no "desbordar" a sus aliados del campo de los explotadores. Los Balbín, Alende, Gelbard, Cámpora, tenían más importancia que la organización independiente de la Juventud. El terrorismo liquidador reemplazó la organización autónoma de las masas de jóvenes.

Ahora, las Juventudes Políticas han emitido un comunicado proclamando la movilización contra el plan gubernamental. La UJS no mira hacia atrás, ve en este llamado una nueva oportunidad. Por eso dice: formemos comités de base de las juventudes a lo largo y a lo ancho del país para intervenir junto a la clase obrera, en la huelga general; que los centros estudiantiles también se pronuncien y convoquen a un Plenario Nacional de Centros.

La juventud fabril está en plena movilización, los secundarios comienzan las clases en esta semana. Es el momento del combate por los COMITES UNITARIOS DE BASE DE LA JUVENTUD en cada colegio y facultad, en cada taller y fábrica.

17 de marzo de 1976
La decadencia capitalista y la decadencia del arte
Victor

En el número 252 de Política Obrera se incluye, en la contratapa, un artículo que lleva la firma de Marta, titulado "Importancia didáctica del teatro de Brecht".

Considero un innegable mérito del periódico el promover entre sus lectores una participación activa, escribiendo sobre aspectos de la realidad que consideren importantes para ser leídos y difundidos. Sabemos que el marxismo es más que una concepción histórico-económica de las sociedades humanas, que es, a la vez, un arma que nos permite analizar los múltiples aspectos de la realidad, de la vida social, entre ellos el del arte, para alcanzar una comprensión global, armónica, del mundo.

Creo, sin embargo, que en dicho artículo se deslizan ciertos errores de concepción y afirmaciones que deben ser analizadas y clarificadas.

Para graficar podemos dividir, quizás arbitrariamente, dicho artículo en dos partes: una primera que plantea consideraciones generales sobre el arte, y la segunda dedicada específicamente a Bertolt Brecht. Dejo de lado este aspecto, a la sazón el prioritario para la autora del artículo, para analizar las relaciones entre el arte y la sociedad, y, en particular, el concepto de la decadencia del arte en la sociedad capitalista.

Decadencia capitalista y decadencia del arte

Una de las conclusiones que se extrae luego de la lectura del artículo es un concepto que tiene su origen en la escuela de falsificación stalinista, a saber, que toda obra artística que no tenga como eje central las luchas del proletariado por su liberación y por la construcción del socialismo debe ser deshechada de plano y arrojada al tacho de basura de la "decadencia burguesa".

El artículo afirma: "Naturalmente, la crisis burguesa y la decadencia de un sistema aflora siempre y primero en la cultura". Esta es una afirmación que debe ser analizada cuidadosamente, pues constituye un formidable trampolín para caer en una concepción mecanicista, no dialéctica, de las relaciones entre el arte y la sociedad.

En su famoso Prólogo a la Crítica de la Economía Política, Marx explica que: "Con el cambio de la base económica se transforma más o menos rápidamente toda la gigantesca superestructura. Cuando se estudia tales transformaciones, es indispensable distinguir siempre entre la transformación material de las condiciones económicas de la producción, que puede ser constatada con la precisión de las ciencias naturales, y las formas jurídicas, políticas, religiosas, artísticas o filosóficas, o sea, las formas ideológicas que permiten a los hombres concebir este conflicto y combatirlo". (subrayado mío).

Trotsky grafica el "más o menos rápidamente" de Marx recurriendo al ejemplo de un brazo o una pierna que se fracturan. "Al romperse y desgarrarse el hueso, los tendones, los músculos, los vasos sanguíneos, los nervios y la piel, dice Trotsky, no lo hacen todos en una misma dirección, por eso no se juntan y cicatrizan al mismo tiempo". Y continúa: "También al producirse la ruptura revolucionaria de la vida social, faltan la simultaneidad y simetría de los procesos, tanto en la superestructura ideológica como en el armazón económico". ("Literatura y Revolución", Ed. El Yunque, pág. 82).

Es decir que las superestructuras culturales están bien lejos de hundirse automáticamente al hundirse las condiciones económicas que las han creado. Es más, como lo ejemplifica el Renacimiento Italiano, pueden sobrevivir largamente, y en algunos casos alcanzar su máximo esplendor cuando ya hace tiempo que la estructura económica ha entrado en crisis. Recordemos el caso de Dante Alighieri que escribe su formidable Divina Comedia durante los últimos y agónicos pasos de la Edad Media.

O sea que el proceso de quiebra de una sociedad no es rectilíneo, armónico, sin sobresaltos, sino, por el contrario, es un proceso zigzagueante, inarmónico, pleno de contradicciones. Y estas contradicciones no se limitan a la fundamental de burguesía-proletariado, sino que se trasladan al seno mismo de la burguesía. Y, en el caso que analizamos, entre los escritores burgueses y pequeño-burgueses y la clase a la que deberían representar y defender.

Ya Marx, en La Ideología Alemana, indicaba que, habiendo reproducido la burguesía en su seno la división entre trabajo manual (los que se ocupaban directamente de la producción) y trabajo intelectual (sus ideólogos), esta escisión en el interior de la clase podía incluso desarrollarse hasta crear entre ambas partes una cierta oposición y una cierta hostilidad.

Esta "cierta oposición" se desarrolla al máximo en el período en que el capitalismo entra en su fase de descomposición más absoluta, su fase imperialista, en la que amenaza con borrar la humanidad de la faz de la Tierra. Ahora bien, el artista real, (y me refiero al artista que por tradición, relaciones, e incluso por su concepción del mundo, debería ser incluido en el campo de la burguesía) no puede dejar de reflejar en sus obras, ya sea directa o indirectamente, la angustia de una humanidad que está al borde de ser destruída por la irracionalidad del monstruo capitalista!

Su sensibilidad, que está en el centro de su característica de artista, lo dota especialmente para ello. Como afirman Trotsky y André Bretón en el Manifiesto por un Arte Revolucionario Independiente: "Según los descubrimientos que se han verificado acerca de la formación de la vocación artística en la sociedad capitalista que se derrumba, la determinación de dicha vocación no puede sino resultar del conflicto entre el hombre y un cierto número de formas sociales que le son adversas".

Ahora sí podemos plantearnos la cuestión capital en este debate, a saber: ¿existe necesariamente correspondencia entre la decadencia social e ideológica de una sociedad (en nuestro caso la burguesa) y la decadencia del arte?, o dicho de otra manera: ¿una sociedad decadente sólo puede engendrar un arte decadente?

Un silogista respondería sin dudar: estamos ante una sociedad decadente, por lo tanto su arte y su literatura son también decadentes. Este razonamiento falso permite demostrar, una vez más, la superioridad de la dialéctica sobre la lógica formal.

La respuesta "lógica", que es mecánica y no-dialéctica, deja de lado dos aspectos que es preciso tener en cuenta:

1.- no tiene en cuenta la ley del desarrollo combinado, a la cual el arte obedece, más quizás que ninguna otra manifestación de la superestructura ideológica.

2.- deja de lado la contradicción esencial de nuestra época: la que existe entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción. La polarización social fundamental entre la clase obrera y la burguesía, que influye necesariamente en las impresiones y la conciencia de todo buen artista, de todo escritor de talento.

La respuesta a si una sociedad decadente sólo puede engendrar un arte decadente debe ser NO. Es innegable la descomposición y degeneración de la burguesía al entrar el capitalismo en su faz imperialista; sin embargo es perfectamente capaz de suscitar obras bellas y grandes, que sobrevivirán. Por supuesto, esas obras tendrán, en su significación última, el espíritu de la libertad cuya bandera es levantada por el proletariado. Y esto tan sencillo sería imposible de comprender sin la ayuda de la dialéctica.

Toda la cuestión radica en saber si esas obras deben colocarse en el haber de la burguesía como clase, o si el proletariado las debe reivindicar para sí. Debemos establecer una diferencia entre, para tomar un ejemplo, el poeta italiano Gabriel D'Annunzio, apologista de la decadencia capitalista, que festejaba el dandysmo y la ociosidad de la clase dirigente, de un escritor como el irlandés Samuel Beckett, que refleja no la aceptación complaciente de la descomposición capitalista sino el temor y la desesperación ante ésta. Beckett describe el capitalismo agonizante. Y debemos decir que si los escritores describen la decadencia y la denuncian moralmente, aún sin tener una conciencia clara de ello, no por eso son ellos mismos decadentes.

De lo que se trata es de que escritores como Marcel Proust, James Joyce, Beckett, Faulkner, y más aún Franz Kafka, nos ayuden a nosotros. No debemos abandonarlos al mundo burgués, no debemos hacer ese regalo a la burguesía, no los enviaremos, para complacerla, al museo de horrores de la literatura.

Finalmente, quisiera reproducir una cita de A. V. Lunacharsky, primer Comisario del Pueblo para la Educación de la República Soviética, citado a su vez por el peruano José Carlos Mariátegui en uno de los artículos de su libro El Artista y la Epoca (Ed. Amauta, pág. 193). La cita es lo suficientemente explícita como para no necesitar aclaración. Dice Lunacharsky: "Las cosas han venido desarrollándose entre nosotros en tal forma que el drama o la comedia de corte realista revolucionario han adquirido excesiva supremacía en el repertorio de nuestra escena. Y es evidente que dichas producciones no deben formar sino una parte del repertorio general. Querer construir exclusivamente el teatro sobre ese género implica un burdo error. Hay que rebasar el simplismo con que se suele juzgar a los autores dramáticos: '¿qué es lo que nos traes?, ¿un drama revolucionario? Ya sabíamos que tú eras un buen ciudadano'. Y al que no lo haga así convertirle en blanco de acusaciones o insidias. Hay que acabar con semejante estrechez dogmática, que siempre consideramos inadmisible en cuestiones de arte".

17 de marzo de 1976
“Alicia ya no vive aquí”
Mónica Lacabs

Alice Hyatt —hija de granjeros— participa, en sus diez años de edad, del "sueño americano". Como en las películas de la época, los años 40 (el director presenta el comienzo del film en ese estilo), la niña asegura que arribará, que llegará a ser una gran cantante.

Norteamérica, sin embargo, ya no es, desde hace mucho, el paraíso del pionero; no es la sociedad del logro individual. El capitalismo imperialista no tiene ya las "nuevas fronteras"; para sobrevivir necesita del sacrificio creciente del proletariado. Alice, a los 35 años, no es cantante; casada, es la ama de casa de una familia trabajadora.

Un acontecimiento repentino, la muerte de su marido, parece, por un momento, abrir la perspectiva de terminar con su frustración. Alice está obligada, con su hijo de doce años, a salir adelante por sus propios medios; resurge, entonces, su aspiración de convertirse en cantante.

Conseguir trabajo no es, sin embargo, fácil; menos aún el que responde a sus ambiciones y calificación. Cuando al fin encuentra algo en un bar nocturno (parodia de su sueño), el salario no le permite realizar sus propósitos más modestos: festejar el cumpleaños de su hijo en su pueblo natal. Cuando ese día llega, tiene que consumir todos sus ahorros en un regalo y celebrar la fecha en una oscura habitación de un motel de menor categoría.

En la búsqueda, Alice se topa con los trabajadores de su país: una mujer desesperada le cuenta cuánto depende del sueldo de su marido para adquirir remedios imprescindibles. Más adelante, Alice se ve obligada a aceptar un duro trabajo de camarera en un restaurant y a enterarse de algunos trucos para obtener esa propina que pueda compensar su magro salario. Puede ver también a una compañera de trabajo brutalizada en su labor por una enfermedad que le impide coordinar los movimientos: pero hay que ganarse el jornal. Y también a esa otra que se prostituye, porque el porvenir de la dentadura de su hija cuesta la friolera de 4.000 dólares. El mito de la "seguridad social".

El hijo de Alice —un chico que realiza una interpretación sobresaliente— no tiene los sueños de la niña de antaño. Su realismo enerva a la madre: que cuánto gana; que cómo llegará a cantante; que cómo logrará realizar el proyecto de ir a la ciudad natal de Alice. El lenguaje del chico, también es distinto. Alice no atina a saber de quién pudo haberlo aprendido, ese lenguaje duro y apremiante. De la calle, por supuesto; es decir de la sociedad capitalista cuya realidad objetiva no deja sus propios mitos en pie.

El final de la película no nos dice si Alice llegará a ser cantante, aunque es evidente que no. Lo que el final nos dice es que Alice lo quiere más que nunca, que no ceja, que pelea, que se desgarra y que vuelve a empezar. Es que los trabajadores norteamericanos no se han arredrado ante la ofensiva de su burguesía imperialista. Ya no es el "sueño americano", porque en la pelea por el presente y por su futuro encontrarán la alternativa.

17 de marzo de 1976
Por la unidad con la Juventud Socialista

En oportunidad de las elecciones universitarias, nuestras dos organizaciones —la Juventud Socialista y la Unión de Juventudes por el Socialismo— concretamos un frente político común. La esencia de este frente fue haber estructurado una alternativa organizada de carácter obrero independiente para el estudiantado, en contraposición a los agrupamientos burgueses y al stalinismo (contrarrevolucionario). El programa de la Lista Socialista así conformada, no dejó en la duda las definiciones que importaban: contra el gobierno peronista, contra el foquismo liquidador, contra el frente popular (como se basa en la colaboración de clases es contrarrevolucionario), por un gobierno de los trabajadores dirigido por el proletariado.

Este acontecimiento político abrió una perspectiva legítima: ¿por qué no impulsar la unidad de ambas organizaciones como uno de los instrumentos de dirección de la lucha de clases de nuestras masas?

La UJS abrazó —abraza— decididamente este camino. Por eso, hace dos meses, propusimos la unidad para construir una juventud de masas, independiente y socialista. Dejando todo tipo de diplomacia de lado, decimos ahora con toda claridad: con independencia de sus aspectos positivos, la respuesta de la Juventud Socialista amenaza con liquidar el rumbo abierto.

La propuesta de juventud "trotskista" es una maniobra sin vuelo

De acuerdo con lo que se desprende de la carta remitida con fecha 28 de enero último, la Juventud Socialista rechaza la propuesta de la UJS, en el sentido de realizar una campaña común por un congreso abierto de unidad de nuestras organizaciones y de todos los compañeros que ganemos en esta lucha. La contrapropuesta de la JS ha sido: hay que construir una juventud "trotskista" para lo cual es necesario y suficiente la fusión de la JS y la UJS… en treinta días.

La Unión de Juventudes por el Socialismo declara: la UJS lucha por una organización de masas de la juventud en la escuela de Marx, de Lenin y de Trotsky. La UJS entiende al socialismo como la obra del proletariado mundial. La UJS lucha contra el imperialismo y también contra el stalinismo —agente del primero en las organizaciones obreras. Para la UJS no hay internacionalismo sin Internacional, queriendo decir esto hoy, reconstrucción de la IV Internacional.

La Unión de Juventudes por el Socialismo, siguiendo en esto a León Trotsky, no está de acuerdo, sin embargo, con formar una juventud "trotskista". Para la UJS, el trotskismo no es simplemente una idea que flota en los textos y que los jóvenes podrían asimilar académicamente: el trotskismo es un programa: desde el Manifiesto Comunista al programa de fundación de la IV Internacional, concretado en una organización —el partido mundial y sus secciones nacionales. Para hablar de una juventud "trotskista", tiene que haber primero un partido que haya realmente realizado la fusión del programa trotskista con la vanguardia obrera del país. Sólo en este caso nos sería permitido hablar de juventud trotskista —en el sentido de que masas enteras de la juventud habrían arribado a la comprensión de la necesaria colaboración mutua con ese partido trotskista ya construido. Aún en este caso, sin embargo, seguiríamos hablando de juventud socialista o comunista, esto porque el objetivo no es realizar el "trotskismo" —que quedaría así como una "ideología"— sino abatir al capitalismo mundial para instaurar la República mundial de los soviets, es decir el programa del socialismo comunista.

Si cupiera, a pesar de todo, hablar de un "trotskismo" actual de la UJS, éste no consiste en una suerte de dependencia en relación a un partido obrero que no está construido, sino en que su lucha, en el campo de la juventud, está concebida como parte AUTONOMA de la lucha de muchas organizaciones políticas —como el POR de Bolivia, la OCI, PO y otras— y de muchas organizaciones juveniles —como la AJS de Francia— por la reconstrucción de las organizaciones revolucionarias del movimiento obrero mundial. Por este motivo, la UJS colabora, con total AUTONOMIA, con todo esfuerzo dirigido a la reconstrucción de la IV Internacional y a la construcción de una Internacional Revolucionaria de la Juventud.

¿A qué apunta la propuesta de la Juventud Socialista? ¿A una juventud disciplinada al PST? ¿A una juventud disciplinada a PO?

Es realmente notable que en seis largas carillas, llenas de sugerencias sobre eventuales segundas intenciones de la UJS, se ignore olímpicamente la resultante elemental de la propuesta de que construyamos una juventud "trotskista": la intención de la JS no puede ser otra —siempre de acuerdo con su propuesta— que la de pretender armar un aparato dócil al PST.

Llamamos a los afiliados de la Juventud Socialista, así como a todos los activistas independientes de la juventud que siguen con expectativa la posible unidad de la JS y de la UJS, a que presten seriamente atención a esta incontrovertible conclusión: la propuesta de la JS es de naturaleza inconfundiblemente sectaria y su consecuencia inevitable es destruir el proceso de la unidad política de todos los jóvenes que se reclaman de la independencia obrera y del socialismo, esto por el propósito de urdir una maniobra de absorción hacia el PST.

La UJS no tiene ningún acuerdo de principios con el PST ni con el "Secretariado Unificado"

La UJS ha denunciado desde el arribo de Cámpora al gobierno, que la "institucionalización" es un instrumento para derrotar el ascenso de las masas de nuestro país; ha denunciado que ella se identifica con el Estado burgués, instrumento de la opresión de una clase sobre la otra; ha denunciado, también, que esa "institucionalización" ha sido la cobertura de un frente patronal para instaurar un gobierno reaccionario, patrocinador de los más terribles crímenes contra la clase obrera y la juventud. El PST ha apoyado, principistamente, la "institucionalización".

La UJS ha librado una lucha tenaz para demostrar que las ilusiones en multisectoriales o cosas parecidas, conducen al empantanamiento de la lucha obrera y, en definitiva, plantean el peligro de una derrota. El PST ha presentado a las multipartidarias como una conquista propia del proletariado.

La UJS entiende, con León Trotsky —y esto está relacionado con lo anterior— que el frente popular es un recurso del imperialismo para aplastar la revolución proletaria; es en esta línea que se realiza la "educación marxista" de nuestra organización. El PST entiende por el contrario, que los frentes populares pueden ser relativamente progresistas, en los países atrasados, incluído Argentina.

La UJS lucha por un gobierno obrero-campesino; el PST propugna un gobierno del congreso nacional.

La UJS ha hecho una prenda de honor la lucha por la defensa de todos los presos y su libertad, así como de la agitación por la autodefensa obrera. El PST rompió el trabajo común en la comisión de familiares con un planteo de defender sólo a los que están a disposición del poder ejecutivo, ignora la autodefensa obrera (acusó a los que la postulan de proponer "programas ómnibus") y envía condolencias a los militares que reclaman la pena de muerte y ejecutan una represión a ultranza.

La UJS, finalmente, educa a su organización en la caracterización del llamado "Secretariado Unificado" como una corriente revisionista destructora de la IV Internacional. El PST milita en el cuadro organizado de esta tendencia revisionista.

Preguntamos: ¿existen sólo "diferencias tácticas" por parte de la UJS con el PST —como lo dice la carta de la JS para mejor apoyar su propuesta de destrucción de la unidad de nuestras organizaciones, esto porque sólo está interesada en una absorción organizativa, es decir, oportunista y liquidadora?

Nos parece muy justo que se abra una discusión entre las organizaciones políticas que se reclaman de la IV Internacional, para sacar a ésta de la crisis en que la metieron los revisionistas. Hemos tomado nota, sin embargo, de que la dirección del PST aún no ha respondido a un texto de PO, entregado por éste… en diciembre de 1974. De lo que hemos tomado nota también es de la edición, por parte del PST, de una carta de un elemento ignominiosamente expulsado de PO, conteniendo una serie de diatribas y efectuando algunos planteos políticos ridículos, por los que el PST no quiere hacerse responsable, a pesar de su responsabilidad. Nos llenó de gozo y nos impulsó a trabajar más por la unidad con la JS, la comprobación de que ésta no distribuía esta porquería.

Compañeros de la JS: no entendemos que sea la oportunidad para discutir las diferencias con el PST, para lo cual existen ya otros canales. Sólo queremos dejar en claro: la UJS no tiene ningún acuerdo de principios con el PST —que entendemos que evoluciona marcadamente hacia un centrismo que lo haría romper todo lazo con la IV Internacional— por lo que toda propuesta encubierta de absorciones sólo puede derivar en una destrucción de los esfuerzos hacia la unidad.

Sí tenemos un acuerdo de principios para hacer una juventud independiente y socialista

Lo que tiene que quedar claro, entonces, desde el principio, es esto: la juventud a construir debe ser estatutariamente —en todo su régimen de vida exterior e interior— totalmente independiente de cualquier partido, y debe guiarse enteramente por un acta-programa basado en el de la lista socialista universitaria.

Es en este cuadro de completa independencia organizativa y de sometimiento, no a la "dirección política del partido" (como dicen en vuestra carta) sino al programa basado en el de la lista socialista, que este programa constituye un acuerdo principista para la UJS.

A diferencia de las organizaciones que se reclaman partidos, la juventud es una organización política que no está estructurada en torno a un programa acabado, esto por la simple razón de que recién se "acerca al socialismo" y porque la evolución general de las masas no ha llegado aún a ese punto en que acepte la dirección política de un partido, que aún está por construirse. La juventud se estructura en torno a un programa de combate, basado en los principios del marxismo.

Un acuerdo como el de la lista socialista sería insuficiente si, por ejemplo, se quisiera operar una fusión de tipo partidaria, esto es en un solo partido. No bastaría entonces declararse en contra del frente popular —terminología que usa el PST para decir que no lo propugna pero, puesto que sería progresivo "parcialmente", llegaría a encuadrarse en él como ocurre con las multisectoriales. En un caso así un acuerdo principista sólo podría provenir de un esclarecimiento de las divergencias ya existentes, y debería ser exacto en las caracterizaciones, es decir no limitarse a levantar slogans incompletos (en nuestro ejemplo, definir al frente popular como contrarrevolucionario y no simplemente decir "contra").

En una juventud independiente el problema es relativamente distinto. Los militantes de cada partido seguirán manteniendo su lealtad y disciplina partidarias, y el derecho a expresar el punto de vista escrito

u oral de su organización dentro de la juventud unida. El apoyo, en determinado momento imprescindible, a la campaña de algún partido, debería quedar estatuido de un modo especial —por ejemplo en un congreso y con mayoría de dos tercios. Esto no es una propuesta de bloqueo a la unidad, sino de bloqueo a la manipulación, bloqueo importante para la unidad.

Una unidad de este tipo sería imposible sin un acuerdo alrededor de ciertos puntos que reputamos fundamentales. Y es en estos puntos que consideramos el programa de la lista socialista como una respuesta válida, de principios.

Por un congreso abierto, para construir una Juventud de masas

Sería realmente imperdonable dejar de lado la situación del país y de las masas, al considerar la metodología de unidad de nuestras organizaciones. La preocupación debe ser, no cómo armamos una unidad administrativa, sino cómo utilizamos ese fenómeno fabuloso de la unidad para abrir una vía de militancia y organización a miles de jóvenes desorganizados, y a valiosos compañeros desilusionados del foquismo, del stalinismo y de la juventud peronista de los montos.

La UJS pregunta: ¿no demostraron las elecciones universitarias la capacidad de capitalización de la unidad, en relación a los esfuerzos separados de la JS y de la UJS? ¿Por qué, entonces, no tomar nuestra unificación como un acontecimiento que atraiga a los miles y miles de compañeros desorganizados, al campo de la juventud por el socialismo, y convertir a ésta —no en una organización de la vanguardia o de los esclarecidos— sino de masas, realmente de masas?

Lo que entendemos que hay que meterse bien en la cabeza es esto: la crisis capitalista golpea con un furor nunca visto a las masas, y dentro de ellas a la juventud de un modo más grave aún. Tenemos signos evidentes —en la movilización contra el aumento del transporte el año pasado, en las elecciones universitarias, pero por sobre todo en la participación descomunal de la juventud obrera en las huelgas de junio y julio y en las actuales— de una intervención sin precedentes de la juventud no organizada. Pero junto a esto hay un hecho más: la crisis histórica de las organizaciones obreras controladas por la burocracia al servicio del peronismo, y de las organizaciones de juventud controladas por la pequeña burguesía montonera, llega a su punto más alto. TENEMOS QUE INTERVENIR EN ESTE VIRAJE HISTORICO. La construcción de una organización de masas de una Juventud por el Socialismo es un aspecto de toda la reconstrucción del movimiento obrero hacia la independencia política.

¿Por qué no decirle a esas masas: "tenemos que construir una juventud de combate, junto a la clase obrera, para terminar con el gobierno del terror, con el imperialismo y todos los explotadores, y arribar a una sociedad sin explotadores ni explotados, socialista; la JS y la UJS dan el primer paso, concreto, práctico, se unifican; completemos esta tarea en un gran congreso abierto de todas las masas trabajadoras de la juventud"?

Esto por supuesto, plantea un problema: los sectores no organizados vienen de una dura experiencia de burocratismo y de manipulación. Querrán, con toda seguridad, que la juventud que se construya no sea manipulada por los partidos, y que ellos puedan tener una influencia real. Frente a esto, nosotros decimos: si queremos una juventud de masas, hoy en Argentina, es necesario que sea claramente independiente, que sea un marco democrático y fraternal de las masas de la juventud para su educación en el socialismo, en la IVº Internacional. Frente a un caso parecido, pero considerablemente menos vasto que el que tenemos que enfrentar nosotros, Trotsky recomendaba al SWP de Estados Unidos a que, en la juventud socialista, los jóvenes del partido ocuparan sólo siete de los veintitrés puestos de la dirección nacional.

La JS dice: el tiempo apremia, unámonos ya —y presenta una propuesta dislocadora. La UJS dice: comencemos ya la campaña por el congreso abierto de unidad, luchemos en completa unidad en todos los frentes en la huelga general que ha comenzado y cumplamos a rajatablas los acuerdos de la lista socialista, reuniendo a los plenarios bimensuales que se habían establecido. "Si quieres que crean en lo que propones, comienza por cumplir con lo que has prometido y firmado".

15/3/76

Fraternalmente, Comité Nacional de la UJS

PD: Solicitamos a la dirección de la JS un pronunciamiento sobre la situación extraordinariamente grave creada por el PST a la Editorial El Yunque. Se trata de una grave violación de los principios proletarios, y también de los de la más elemental honestidad burguesa.

17 de marzo de 1976
Siguen los pronunciamientos en defensa de El Yunque

Compañero Editor de Política Obrera:

Quiero a través del correo de los lectores expresar la preocupación que me causa la actual situación de la Editorial El Yunque y su casi inminente desaparición como tal, debido al negativo proceder de la dirección del PST.

Como estudiante universitaria y defensora de los intereses de la clase obrera, creo realmente que es una cuestión prioritaria el pronunciamiento a favor de esta editorial, revolucionaria y trotskista de todos aquellos trabajadores e intelectuales que reivindiquen los derechos del proletariado.

Compañeros militantes de la JS y del PST: yo formé parte con compañeros vuestros del grupo de teatro Caupolicán. He desarrollado junto con ellos actividades por la libertad de uno de los compañeros del grupo, preso por su solidaridad militante con la gloriosa huelga de Villa Constitución. Hoy tengo francas expectativas en el debate abierto sobre la construcción de una juventud de clase, independiente de la burguesía y socialista, que a partir del frente único forjado en las elecciones de centro, desarrollan la JS y la UJS.

Por todo esto este pronunciamiento va dirigido fundamentalmente a ustedes, compañeros de la JS-PST, para que tomen cuenta cabal de la gravedad del procedimiento de vuestra dirección, y como miembros del partido exijan que rectifique su actitud, injustificada para alguien que realmente quiere debatir francamente sobre la unidad con PO y la UJS, y desleal para con una editora proletaria como EL YUNQUE.

Miriam — UJS de Rosario

A los compañeros de redacción de Política Obrera:

Me dirijo a ustedes para adherirme a vuestro llamado de solidaridad con editorial El Yunque, pues considero justa vuestra posición ante el conflicto planteado entre dicha editorial y el PST.

Soy estudiante universitaria y estoy suscripta a vuestro semanario, el cual responde completamente a consignas que considero justas, y que tiene un objetivo central: la concientización de la clase obrera, la necesidad de su estructuración política, ante una realidad cada vez más evidente, que consiste en que sólo un gobierno obrero puede liberar a la sociedad del sistema de explotación que es el capitalismo.

Como considero justos vuestros fundamentos y veo en la acción del PST una maniobra política que en nada responde a los principios socialistas que dice defender, me pronuncio porque el PST pague la deuda que tiene pendiente con El Yunque. Con esto quiero apoyar el reclamo de Política Obrera en defensa de una causa que considero justa.

Silvia de Rosario

Compañero editor de Política Obrera:

Soy estudiante de la facultad de Ciencias Agrarias de Rosario y voté a la Juventud Socialista en las últimas elecciones de centro. Recibo regularmente la Avanzada Socialista, y esporádicamente el semanario Política Obrera. Precisamente en uno de sus números el 253, me enteré de la grave situación por la que está pasando la editorial El Yunque, a raíz de la deuda que mantiene con la misma el PST.

No creo necesario abundar en detalles sobre la trayectoria de esta editora proletaria y trotskista, que con sus más de 20 títulos editados ha contribuído grandemente a la educación del proletariado argentino y de la juventud, en la escuela del marxismo revolucionario.

Creo que todos aquellos que consideremos justas las banderas de la independencia obrera y del socialismo, no podemos permitir que El Yunque deje de realizar esa tarea educadora. Por eso considero fundamental el pronunciamiento de todo joven, de todo obrero, de todo intelectual que se identifique con dichas banderas alrededor de este problema central: salvar al Yunque, que el PST pague la deuda contraída.

Considero además, que los compañeros del PST y la JS tienen en este momento una gran responsabilidad, como es la de abrir el debate en el seno de su propia organización, con el objetivo de esclarecer el problema planteado y arribar finalmente a la necesidad de pagar la deuda, y rectificar por lo tanto una conducta que en nada condice con los principios de la independencia obrera y del socialismo.

José Alejandro — Rosario

Rosario, 24 de febrero de 1976

Después de haber leído el periódico PO y enterarme del problema en que se encuentra Editorial El Yunque debido a la negativa del PST a pagar una deuda contraída, me adhiero y quiero participar con mi pronunciamiento en defensa de dicha Editorial.

Considero que tanto para la clase obrera como para la juventud dentro de la cual yo me incluyo como simpatizante de los principios y posiciones revolucionarias, es fundamental apoyar a El Yunque para que éste pueda continuar con su tarea de editar textos de posiciones trotskistas e instruirnos políticamente.

Sin otro motivo más que cumplir con el dictado de mi conciencia de apoyar a Editorial El Yunque me despido de Uds.

Graciela de Rosario

17 de marzo de 1976
“Derribar a la monarquía asesina”

"España está que arde", señaló recientemente la conocida revista madrileña "Cambio 16". La imagen es exacta: en las últimas semanas más de medio millón de trabajadores ganaron las calles por sus reivindicaciones sociales y democráticas y para repudiar el régimen monárquico-franquista que encabeza Juan Carlos.

El centro de la movilización proletaria se encuentra en el país Vasco. En Bilbao, Victoria, San Sebastián, Pamplona, los trabajadores paralizaron las fábricas durante varios días consecutivos y realizaron incontables manifestaciones callejeras para protestar contra la feroz represión policial que se cobró la vida de varios trabajadores. El movimiento contó con la "adhesión de más de 250.000 trabajadores vascos —dice "La Opinión" del 9/1— y fue la mayor demostración de fuerza de este tipo realizada en el norte de España desde la guerra civil de 1936-39".

En otros puntos del país, los combates de las masas no fueron menos intensos. Más de 60.000 obreros textiles de Cataluña están en huelga por mejoras salariales; en Barcelona los trabajadores de la construcción y de los bancos llevan ya varias semanas de lucha. En las minas de Oviedo hay millares de obreros en conflicto y en Madrid se encuentran en movilización los empleados de aeropuertos, maestros y oficinistas participan activamente en el movimiento antigubernamental.

"Las huelgas han sido y son tantas, en tantas ramas de la industria, que sólo en un mes de este año se han perdido más horas de trabajo que en el curso de los dos años precedentes", precisó un comentarista ("La Opinión", 6/1).

El gobierno de Juan Carlos ha volcado todo el aparato represivo del franquismo contra los huelguistas, y la policía actúa con la mayor brutalidad. Pero la movilización obrera va desbordando los diques represivos y tiende a convertirse en una huelga política de masas para abatir a la dictadura monárquica.

La debacle del franquismo

Esta extraordinaria irrupción de millones de trabajadores es el punto más alto de la movilización comenzada apenas se produjo la muerte de Francisco Franco. Las energías combativas de las masas se han desatado casi automáticamente, colocando al país al borde de la crisis revolucionaria.

La burguesía tiene conciencia de ello: "la estrategia del gobierno ha fracasado —dice el semanario español "Cambio 16"— y debe ser reformada inmediatamente ya que el tiempo se agota"; hay que salir de "este período de transición —agrega— que, de prolongarse, nos llevaría inevitablemente a un desastre" ("La Nación", 13-3).

Lo que está en cuestión es, sin embargo, no "el período de transición" sino el Estado burgués franquista, cuyas estructuras básicas Juan Carlos y los opositores, incluídos social-demócratas y stalinistas— quieren preservar. Existe un acuerdo entre los sucesores de Franco y los llamados frentes democráticos alrededor de la conservación de la monarquía y, como consecuencia de ello, de la total subordinación política de las cortes "parlamentarias" que se pretenden introducir. A esta expresión de defensa de las instituciones del franquismo, apenas alteradas para brindar una "tribuna" a los opositores, se suma el propósito de conservar la estatización sindical y la mayor parte de la legislación represiva. El partido comunista español acaba de pronunciar su aversión a la dictadura del proletariado y su solidaridad política con la "democracia burguesa". Pero de qué clase de democracia puede reivindicarse el partido stalinista desde el momento en que se declara opuesto a la lucha por la República, así como a la defensa de la legalidad para la CNT (sindicatos anarquistas) y para la UGT (socialista), esto porque sostiene al "sindicalismo" oficial.

La impresionante movilización de las masas en España ha puesto en crisis el status-quo entre el franquismo y la oposición democrática, y por lo tanto la base misma de la "transición": de aquí la aceleración de la marcha hacia la crisis revolucionaria.

Es este camino, efectivamente, el que los trabajadores proclaman: mientras la "Plataforma" y la "Convergencia" —los dos bloques opositores— ofrecen "negociaciones al Estado español" con el objeto de "un pacto democrático para una salida pacífica" ("La Nación", 27/2), la huelga en Bilbao fue proclamada "para derribar a la monarquía asesina" ("La Opinión" 9/3).

Este es justamente el corazón del problema democrático: abajo la monarquía, por la República. El frente único de las organizaciones obreras por este objetivo conducirá inexorablemente a la revolución proletaria.

17 de marzo de 1976
El pacto antidemocrático

"Portugal se dispone a subir al carro de las democracias occidentales" anunciaron los cables de las agencias internacionales el 26 de febrero, luego del pacto firmado finalmente por el Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA) y los partidos políticos. De acuerdo al cable, "el primer gobierno elegido libremente por el pueblo de Portugal en medio siglo se hará cargo del poder después que se elija la rama legislativa el 25 de abril y el presidente el 25 de junio" ("Clarín", 27/2).

¿Qué hay de cierto en todo esto? Al firmar el pacto, el presidente Francisco Da Costa Gómez "recordó a los partidos que… (las FFAA) se reservan el derecho del veto en cuestiones constitucionales y de defensa, (y que) continuarán desempeñando un papel en la vida política del país". Según "La Opinión" (6/3) "los principales partidos llegaron al consenso de que el primer presidente deberá ser un militar que tendrá facultades para disolver la Asamblea, designar y remover al primer ministro y devolver las leyes de la Asamblea". De acuerdo al pacto, el "Consejo revolucionario" del MFA tendrá el carácter de una "Cámara Alta", "garantizando el funcionamiento de las instituciones elegidas" ("Clarín", ídem).

Se trata, entonces, de un pacto antidemocrático, avalado por el PS y el PC.

El acuerdo logrado, sin embargo, no es garantía de nada todavía. El MFA y toda la burguesía se enancaron en el reflujo momentáneo de la lucha de clases en Portugal que siguió a la provocación de la ultraizquierda y del PC del 25 de noviembre. Se impuso un retroceso parcial a la lucha de los trabajadores que no ha logrado, sin embargo, alterar la correlación de fuerzas entre las clases.

Las últimas manifestaciones de las masas así lo prueban. Recientemente, los trabajadores de las fábricas Fiat, Havas, General Electric, General Motors y la ITT se pronunciaron, ante el lock-out patronal en otra empresa entranjera, la Timex de relojes, por la expropiación de toda la industria imperialista y el reacondicionamiento de toda la producción sobre la base de las necesidades populares.

La situación planteada en Portugal no cierra en absoluto la crisis revolucionaria iniciada en abril de 1974. Fracciones de las fuerzas armadas ya han planteado sus desavenencias con el plan puesto en marcha, ante el temor que éste sea rebasado por los trabajadores.

En síntesis, Portugal no será por obra de un decreto una "democracia occidental"; toda la dinámica de la lucha de clases se orienta entre la tendencia hacia un bonapartismo reaccionario, apoyado por el stalinismo en especial, y la revolución proletaria.

17 de marzo de 1976
En la URSS, seis años bajo Stalin

Publicamos esta semana la continuación de la entrevista acordada por Leopold y Luba Trepper a "Informations Ouvrieres". El primero, fue jefe del servicio de espionaje soviético contra los nazis, la "orquesta roja" que operaba en los territorios ocupados por Alemania y en Alemania misma.

La importancia que asignamos a las opiniones que se vierten en el reportaje sobre la naturaleza de la burocracia stalinista, nos obligan a diferir para el número próximo la parte final de la entrevista.

J. Meyrand: ¿La política del "tercer período", de lucha a ultranza de los PC contra los partidos socialdemócratas, caracterizados como "socialfascistas" no es responsable de la increíble derrota de la clase obrera alemana?

Leopold Trepper: Sí.

J. M.: ¿Qué pensaba en esa época; qué balance extraía de la política de la IC después de haber visto ese 1º de mayo de 1937 en Berlín?

Leopold Trepper: En 1937, lo que quedaba de los partidos comunista y socialdemócratas se encontraba en los campos de concentración. Luego, fueron a parar allí los dirigentes de los sindicatos.

En ese momento, nosotros, que estábamos todavía en la URSS, habíamos visto que el nazismo era el peligro más terrible. A fin de 1937, Berzine me habló abiertamente: "Usted sabe que la guerra se aproxima, que será una guerra mundial". Nuestra apreciación era la misma: "Lo que necesitamos ahora no son profesionales sino grupos de militantes que sean 100 por ciento antinazis y que sepan que habrá que llevar esta lucha hasta el final. La segunda cuestión es que sean militantes políticos que tengan el coraje de decir la verdad en sus mensajes sin tomar en consideración lo que se piense aquí. No se trata de saber qué pasa en Francia o Inglaterra; eso, lo sabemos muy bien. Hay que prepararse para la guerra contra los nazis. Instalarse en los países que rodean Alemania y en la misma Alemania, donde tenemos excelentes elementos que no hacen nada ahora y con quienes nosotros podremos ponerlo en contacto cuando sea el momento adecuado". Eso fue lo esencial de nuestra discusión.

No se trataba de pagar a "agentes" profesionales sino de organizar una red de militantes con sus posiciones políticas propias. Y le dije a Berzine: cuando la guerra comience, yo no pagaré a aquellos que ustedes envíen más que a los militantes que participen de un trabajo ilegal. A los oficiales que me soliciten de 3 a 400 dólares, no le daremos más que 100 dólares, el mínimo para vivir.

En la televisión, el 23 de mayo último, el agente inglés Popov (programa de la TV francesa del 23/5/75) declaró: "yo no tomé mi vida nunca en serio ni la de los otros". Para nosotros era lo contrario. Yo debía tratar a gente que estaba segura que sería necesario morir cuando llegara el momento. Me negaba a tener el derecho a jugar con la vida de la gente. Sabíamos que los ingleses lo hacían.

Es como militante revolucionario que me convertí en un hombre que se ocupaba de los servicios de informaciones. Le dije en ese momento a Berzine: "Yo no soy un oficial, yo no entro en vuestros cuadros. Cuando la guerra termine, mi tarea terminará también. Si aún estoy con vida, volveré a mi vida anterior de militante revolucionario". Todas esas historias de "superespía" son pavadas.

Luba Trepper: Yo quisiera hablar de la cuestión moral que tocó Popov en la televisión. Para nosotros, la solidaridad entre nosotros era la cuestión principal. La traición en nuestras filas fue la de Raichman, que no era comunista…

J. M.: Pero Kent, que era oficial soviético, sin embargo traicionó y usted es muy duro al respecto en su libro. (Se refiere al libro "El gran juego").

Leopold Trepper: Se puede decir de Kent que ha sido objetivamente un traidor. Fue víctima del stalinismo. Conoció muchas cosas que pasaban en Moscú. Después de las detenciones en la Rue des Atrébates en Bruselas yo quería que Kent desapareciera, temeroso de que cayera en las manos de los nazis. Un mes antes de su arresto yo lo ví en Marsella para hacerlo partir a Argelia. Se negó, explicándome que Moscú lo haría volver a la URSS. Quise enviarlo a Suiza; no se fue, y fue arrestado.

"¿Qué harás cuando seas arrestado?" le pregunté. Me respondió: "trataré de maniobrar". "Sos un idiota. No se puede maniobrar salvo cuando todo está preparado para revelarle al centro el enemigo. No tienes ninguna posibilidad de hacerlo". Grossvogel (miembro de la "orquesta") y yo teníamos esa posibilidad, lo que ninguna persona sabía, con una línea que pasaba por Duclos (dirigente del PC francés). Kent no tenía ninguna. Una vez arrestado, Kent delató a Corbin, Drailly, quienes no eran comunistas.

En Francia, en Bélgica, en Holanda, cerca de 80 personas fueron arrestadas. Sólo dos de ellas traicionaron. Los otros se mantuvieron, inclusive en las cárceles de la Gestapo.

Luba Trepper: En la red inglesa y otras, los traidores se contaban por centenas.

Leopold Trepper: Cuando comenzamos en Francia, en 1940, eramos aficionados. Pero teníamos la experiencia del trabajo ilegal.

En Moscú, en el centro, en 1939, no se tenía esa experiencia. Después que Berzine fue fusilado, un jefe de la NKVD (aparato de represión) tomó la dirección del Servicio de información militar. No fue sino en 1940 que comprendieron que la NKVD (bien preparada para cortar cabezas) era incapaz de dirigirlo. El general Golikov fue nombrado en junio de 1940 hasta julio de 1941. Lo que escribe ahora Golikov son mentiras: él dice, es cierto, que nuestros envíos de informaciones eran exactos, pero lo que no dice es que él transmitía los mensajes a Stalin con sus propias apreciaciones: "De Sorge dicen que es trotskista; Harro Schulze-Boysen es un oficial de una familia aristocrática; Otto (Trepper) cayó bajo la influencia del Servicio de Inteligencia".

Golikov dice ahora que trabajamos bien; ¿por qué entonces el "padre de los pueblos" (así denominaban a Stalin sus seguidores) no extrajo las consecuencias? Stalin tenía su política: si 180 divisiones alemanas se agrupaban sobre el frente soviético, él no veía en esto sino la prueba de un chantaje del gobierno de Berlín. Inclusive durante las primeras horas de la invasión alemana, persistió en creer que se trataba de una provocación. Molotov habló al día siguiente al mediodía. Se trata de una misma concepción política desde 1936 hasta el primer día de la guerra. Y cuando digo la concepción de Stalin, quiero decir del Buró Político entero.

Denis Folias: ¿En 1937-38, de qué manera ustedes tomaron conocimiento de lo que Trotsky explicaba sobre el significado de los procesos de Moscú? ¿Por qué fue él el principal acusado? ¿Tenían ustedes conocimiento del combate de la Oposición de Izquierda desde 1927 y luego del movimiento por la IVº Internacional?

Leopold Trepper: No sabíamos sobre eso grandes cosas. Pero una cosa estaba clara entre nosotros, los estudiantes. Cuando encontraron a Zinoviev y Kamenev moralmente responsables del asesinato de Kirov, las discusiones entre nosotros concluían en que era posible que un loco cualquiera haya podido estar bajo la influencia de Zinoviev. Pero enseguida vinieron los procesos. Yo no fui nunca trotskista, pero los trotskistas que estaban acusados en los procesos eran de un coraje excepcional…

Luba Trepper: Formidable…

Leopold Trepper: ¿Por qué? Es comprensible: porque de todas las fracciones en el interior del Partido, solamente la fracción trotskista (se puede estar o no de acuerdo) comprendió mucho más profundamente lo que había pasado con la revolución de Octubre, su degeneración, lo que era el régimen stalinista…

¿Qué es lo que está claro para nosotros? A nosotros, estudiantes de la IC, las acusaciones de espías al principio nos hacían reír. Después supimos exactamente y comprendimos que esto era terrible. Pero, ¿qué era posible hacer en ese entonces?

Los viejos militantes, inclusive cuando no eran trotskistas, comprendían que los procesos estaban destinados al gran público. En la URSS no se informó de los procesos, solamente tenían acceso a ellos los cuadros. Los pudimos leer porque mi hijo pudo sustraer un ejemplar de una biblioteca. Leímos el último discurso de Krestinsky quien se retractó al día siguiente. ¿Cómo era posible? Era lo que nos preguntábamos.

J. M.: ¿Tuvieron la posibilidad de conocer en la universidad el Boletín de la Oposición, publicado en ruso por Trotsky?

Leopold Trepper: La única posibilidad que tenía, al igual que los otros estudiantes, era leer las intervenciones de Trotsky en los informes de los congresos del partido, en los primeros años. Pero, luego, absolutamente nada. Lo que pude leer de Trotsky fue en Francia en los servicios de informaciones, uno o dos libros, La Historia de la Revolución Rusa…

J. M.: ¿Y qué piensa de "La Revolución Traicionada", donde Trotsky caracteriza a la burocracia como una casta contrarrevolucionaria, parasitaria? ¿Qué piensa de la perspectiva que el libro abre al proletariado soviético: la lucha por la revolución política que, barriendo a la burocracia, le permitirá retomar el poder en sus manos; revolución política que estalló en Polonia dos veces (1956 y 1970-71), en Hungría en 1956 y que comenzó en Checoslovaquia en 1968?

Leopold Trepper: En la época en que Trotsky analizó lo que pasaba en la URSS, muchos militantes no lo creían. Pero después no era necesario ser trotskista para comprender que eso existe, y que se desarrolló como él lo previó. Es suficiente vivir dos años en un país socialista, y no como un delegado de un partido hermano (en ese caso, nada se puede saber) sino vivir, uno, dos o tres años en no importa cuáles de esos países. Y sin ser teóricamente instruido se puede constatar que hay una casta. Se la puede llamar casta, clase, como usted quiera.

J. M.: ¿No cree usted que es importante precisar? Una clase tiene un rol histórico que cumplir, una casta es puramente parasitaria.

Leopold Trepper: No es una clase, yo soy de esa opinión. Además, los obreros lo comprenden muy bien. Por ejemplo, cuando Fourtseva, en el tiempo en que era ministro, concurrió a una fábrica textil donde de joven había trabajado, una joven obrera

le preguntó: "¿Cuánto gana, camarada Fourtseva?". Muy francamente, le respondió: "17.000 rublos por mes". "Camarada Fourtseva —le dijo la obrera— ¿para qué entonces continuar nuestra reunión? No encontraremos nunca un lenguaje común. Usted gana veinte veces más que yo. ¿Cómo puede comprender nuestros problemas?".

Luba Trepper: Lo que le pasó a esa obrera, no lo sé…

Leopold Trepper: ¿Cuál es la enfermedad más grande de la Unión Soviética? Yo pienso que es el hecho que hemos llegado a una situación donde millones y millones de obreros no se ocupan de política, están despolitizados. ¿Cómo fue posible despolitizar la URSS? Se lo puede explicar históricamente: ese país no conoció una vida democrática salvo durante algunos años, etc. Con todo lo que pasó, se le plantea al obrero lo siguiente: encontrar los medios de vivir un poco mejor, escapar a las condiciones de vida lamentables para él y su familia… Y llegaron a decir: hay que dejar la política a aquellos que se ocupan de ella, a los de arriba.

Yo no me hago muchas ilusiones, es una divergencia que tengo con mi esposa, no pienso que llegaremos a cambios radicales en la Unión Soviética.

Luba Trepper: Sí, llegaremos…

(Finalizará en el próximo número)

17 de marzo de 1976
“Los trotskistas… eran de un coraje excepcional”

Un testigo presencial —relata I. Deutscher en "El profeta desterrado"— antiguo recluso del gran campo de concentración de Vorkuta, pero no trotskista él mismo, describe de la siguiente manera las últimas actividades de los trotskistas y su aniquilamiento. En su campo solamente, dice él, había alrededor de mil viejos trotskistas, que se llamaban a sí mismos "bolcheviques leninistas". Quinientos de ellos aproximadamente, trabajaban en la mina de carbón de Vorkuta. En todos los campos de la provincia de Pechora había varios millares de "trotskistas ortodoxos" que "habían vivido deportados desde 1927" y "permanecieron fieles a sus ideas políticas y a sus dirigentes hasta el fin". "Aparte de estos trotskistas genuinos", continúa diciendo, "había por aquel entonces más de cien mil reclusos en el campo de Vorkuta y otros".

"De todos modos", apunta éste, "los trotskistas propiamente dichos, los seguidores de L. D. Trotsky, formaban el grupo más numeroso". Entre sus jefes, el testigo menciona a V. V. Kossior, Vladimir Ivanov y otros trotskistas auténticos de vieja militancia. "Llegaron a la mina de carbón en el verano de 1936 y fueron alojados... en dos grandes barracones. Se rehusaron categóricamente a trabajar en los socavones. Trabajaban únicamente en las bocaminas y no más de ocho horas diarias, no diez o doce como lo exigía el reglamento y como laboraban los demás reclusos. Hacían caso omiso del reglamento en forma ostentosa y organizada. Los más de ellos habían vivido alrededor de diez años en aislamiento, primero en cárceles, después en campos de las islas Solovky, y por último en Vorkuta. Los trotskistas eran los únicos grupos de presos políticos que criticaban abiertamente la "línea general" stalinista y resistían a los carceleros en forma abierta y organizada". Seguían proclamando, como lo hacía Trotsky en el extranjero, que en caso de guerra defenderían a la Unión Soviética incondicionalmente, pero que tratarían de derrocar al régimen de Stalin; y aún los "ultraizquierdistas", como los partidarios de Saprónov, compartían esa actitud, aunque con reservas.

En el otoño de 1936, después del proceso de Zinóviev y Kámenev, los trotskistas organizaron reuniones y manifestaciones en los campos, en honor de sus camaradas y jefes ejecutados. Poco después, el 27 de octubre, declararon una huelga de hambre (ésta fue la huelga en que, según los informes antes citados, participó Serguei, el hijo menor de Trotsky). Los trotskistas de todos los campos de Pechora se unieron a la huelga y ésta duró 132 días. Los huelguistas protestaban contra su traslado de anteriores lugares de deportación y contra los castigos que les habían impuesto sin celebración de proceso público. Exigían una jornada de trabajo de ocho horas, la misma alimentación para todos los reclusos (independientemente de que hubieran cumplido las normas de producción o no), la separación de los presos políticos y los delincuentes comunes, y el traslado de los inválidos, las mujeres y los ancianos de las regiones subpolares a lugares de clima más benigno. La decisión de ir a la huelga se adoptó en una asamblea pública. Los prisioneros enfermos y ancianos fueron eximidos, pero "estos últimos rechazaron categóricamente la exención".

En casi todas las barracas los que no eran trotskistas respondieron al llamado, pero sólo "en los barracones de los trotskistas fue completa la huelga".

La administración, temerosa de que la acción pudiera propagarse, trasladó a los trotskistas a unas chozas semiarruinadas y desiertas a cuarenta kilómetros de distancia del campo. De un total de mil huelguistas, varios murieron y sólo dos abandonaron la huelga; pero ninguno de los dos era trotskista. En marzo de 1937, por órdenes de Moscú, la administración del campo cedió en todos los puntos, y la huelga terminó. Durante los meses siguientes, antes de que el terror de Yezhov alcanzara su clímax, los trotskistas gozaron de los derechos que habían ganado, y esto fortaleció la moral de todos los demás deportados a tal punto que muchos de ellos abrigaron la esperanza de que se promulgara una amnistía parcial en ocasión del vigésimo aniversario de la Revolución de Octubre. Pero poco después el terror se reanudó con renovada furia. La ración alimenticia fue reducida a 400 gramos de pan al día. La GPU armó a los delincuentes comunes con garrotes y los incitó contra los oposicionistas. Hubo fusilamientos indiscriminados y todos los presos políticos fueron aislados en un campo dentro del campo, rodeado por alambradas de púas y custodiado día y noche por cien soldados perfectamente armados.

Una mañana, hacia fines de marzo de 1938, veinticinco hombres, en su mayoría trotskistas connotados, fueron sacados de su encierro, recibieron un kilogramo de pan cada uno y la orden de recoger sus pertenencias y prepararse para una marcha. "Después de despedirse afectuosamente de sus amigos, salieron de sus barracones; un oficial pasó lista de los presentes y éstos salieron marchando del campo. Al cabo de quince o veinte minutos se escuchó una súbita descarga de fusilería a medio kilómetro de los barracones, cerca de la margen empinada de un pequeño río, el Alto Vorkuta. A continuación sonaron unos cuantos disparos aislados y después se hizo el silencio. Poco más tarde los hombres de la escolta regresaron y pasaron junto a los barracones. Todo el mundo comprendió a qué clase de marcha habían sido enviados los veinticinco hombres".

Al día siguiente no menos de cuarenta personas fueron sacadas de los barracones en la misma forma, recibieron su ración de pan y la orden de prepararse. "Algunos estaban tan exhaustos que no podían caminar, y se les prometió que serían llevados en carretas. Con la respiración contenida, los reclusos que quedaron en los barracones escucharon el crujir de la nieve bajo los pies de los que abandonaban el campo. Cuando todos los ruidos se habían apagado ya, los reclusos siguieron escuchando con el ánimo en suspenso. Al cabo de una hora aproximadamente los disparos resonaron sobre la tundra". Los que permanecían en los barracones supieron entonces lo que les esperaba; pero después de la prolongada huelga de hambre del año anterior y de sufrir frío y hambre durante muchos otros meses, no tenían fuerza para resistir. "Durante todo abril y parte de mayo continuaron las ejecuciones en la tundra. Cada día o cada segundo día treinta o cuarenta personas eran sacadas..." Los altavoces del campo trasmitían los comunicados: "Por agitación contrarrevolucionaria, sabotaje, bandidaje, negativa a trabajar e intentos de fuga, las siguientes personas han sido ejecutadas..." "Una vez un grupo numeroso, formado por unas cien personas, trotskistas en su mayoría, fue sacado del campo... Mientras se alejaban, entonaron La Internacional, y centenares de voces en los barracones se unieron al coro". El testigo describe las ejecuciones de las familias de los oposicionistas: la esposa de un trotskista caminó con sus muletas hasta el lugar de la ejecución. A los niños se les permitía vivir sólo si tenían menos de doce años. La matanza prosiguió en todos los campos de la provincia de Pechora y duró hasta mayo.

17 de marzo de 1976
Carta abierta a Leonid Brehznev

En momentos en que la campaña internacional emprendida por las fuerzas obreras y democráticas ha logrado arrancar a Leonid Plioutch del "hospital psiquiátrico especial", el porvenir de los presos políticos que permanecen en los campos de concentración y en los "hospitales" rusos, no deja de plantearse con menos urgencia.

La "carta abierta" que publicamos seguidamente responde a esta necesidad. Plantea el caso de Mustafá Djemilev, dirigente del pueblo tártaro de Crimea (600.000 personas), quien está en peligro de muerte debido a una huelga de hambre que lleva ya ¡seis meses de duración!. Mustafá Djemilev pesa hoy menos de 35 kilos.

"En el 20º Congreso del PCUS quedó establecido el genocidio estaliniano que diezmó a los pueblos menores de nuestro país. Para algunos de ellos, las consecuencias no han sido todavía reparadas. Es el caso, especialmente, de los tártaros de Crimea y de los alemanes soviéticos. Es natural que estos pueblos se esfuercen con perseverancia por obtener la restauración de sus derechos nacionales y, antes que nada, el retorno a su patria de origen (Crimea, el bajo Volga y la Transcaucasia). Ellos desarrollan esta lucha, exclusivamente por medios legales. Sin embargo, son objeto de persecusiones y acusaciones manifiestamente infamantes.

"En este mismo momento, en la prisión de Omsk, el valiente hijo del pueblo de los tártaros de Crimea, Mustafá Djemilev, se está muriendo. Empero, en el curso de sus 32 años de vida, no cometió la menor acción criminal. Se ha limitado a defender el derecho de su pueblo a volver a la tierra de sus antepasados. Por este motivo se encuentra detenido por cuarta vez. Observe usted que, en los últimos diez años, seis los pasó en la cárcel o en campo de concentración; en cuanto a su infancia y adolescencia, ha vivido en exilio forzado desde su primer año de edad. Ahora, se lo amenaza con no devolverle jamás su libertad.

"Hace ya seis meses que, en ausencia de la menor prueba material, está detenido a la espera de un juicio que se está preparando bajo la justificación de acusaciones deliberadamente falsas. La arbitrariedad de la instrucción judicial abierta contra él, lo ha obligado a una huelga de hambre que amenaza su existencia. Y esta huelga de hambre se encuentra ya en su sexto mes. Mustafá se halla tan debilitado que su muerte puede sobrevenir en cualquier momento.

No nos dirigimos a usted en una súplica: ¡no queremos otra cosa que JUSTICIA!

Devuelva a sus padres a este hijo agonizante: ellos quizás puedan salvarlo.

"Además, nombre usted una comisión de investigación imparcial y podrá convencerse así que este asunto de Mustafá Djemilev no es más que una falsificación pura y simple"

10/12/75

H.O.Altounian: Ex mayor del Ejército Soviético y ex miembro del PCUS. Excluído por haber firmado peticiones en favor de los presos políticos. Vive actualmente en Jarkov, URSS.

S.P.Pisarev: Ex comisario político del Ejército Soviético, combatiente de la Revolución y de la Guerra Civil, miembro del PCUS —en ese entonces, Partido Bolchevique— desde 1920. Estuvo preso en las cárceles zaristas, del ejército blanco y en los campos stalinistas. Vive en Moscú.

P.G.Grigorenko: Ex General del Ejército Soviético, combatiente de la Segunda Guerra Mundial, fundador de la Juventud Comunista de Ucrania. Detenido en 1969, liberado en 1974. Vive en Moscú.

(Extraído de "Est-Informations")

17 de marzo de 1976
Doctrina Calvo… o doctrina Monroe

"El jurista argentino Carlos Calvo sentó el siglo pasado la doctrina de que los extranjeros no tienen otros derechos que los de los propios ciudadanos de un país, por lo que no les cabe apelar a sus gobiernos en la defensa de sus intereses".

La "doctrina Calvo", como se ve, se limita a expresar en una forma jurídica las normas de orden democrático en la relación entre las naciones. R. Barlett Moon, representante norteamericano, encontró oportuno pronunciarse en la OEA sobre este asunto, una semana después de la finalización del viaje de Kissinger por varios países de América Latina: "Nosotros no aceptamos la Doctrina Calvo…". Para no dejar lugar a dudas, agregó: "los Estados Unidos seguirán dando apropiada protección a los ciudadanos norteamericanos en el exterior que no sean tratados justamente de acuerdo a las leyes internacionales" ("La Nación", 12 de marzo).

Estas afirmaciones cierran todo tipo de dudas —por si existieron en algún momento— respecto del verdadero objetivo de la gira del secretario de Estado norteamericano. La política de los Estados Unidos —política de la burguesía imperialista de ese país— no transita, ni puede transitar, por el ilusorio camino de una alianza en pie de igualdad con América Latina —como lo postulan veleidosamente algunos nacionalistas burgueses de nuestro continente. Kissinger viajó por nuestras tierras, no en función de un "nuevo diálogo" que el imperialismo jamás entablará, sino para recordar a los gobiernos díscolos cuál es la postura invariable de los norteños. En síntesis: prohibición a todo tipo de nacionalizaciones, salvo previo acuerdo sobre el monto de indemnizaciones y respecto a la política futura de la nueva empresa, y represalia contra toda actitud referente a la soberanía nacional. En relación a lo primero dejó bien claro el punto en Perú; en relación a lo segundo habló en iguales términos en Brasil y Venezuela. El gobierno de Geisel se comprometió a someter su política exterior al control anticipado de los Estados Unidos y Andrés Perez prometió no incurrir en futuros "embargos" de petróleo o de todo otro tipo de defensa de los valores internacionales de las materias primas.

La mencionada reunión de la OEA sirvió para quebrar otro mito: que la entidad interamericana actúe como centro democrático de defensa de la "seguridad económica" de los países latinoamericanos. Contra la propuesta esta de establecer normas dirigidas a combatir todo tipo de discriminación comercial o boicot económico (que sólo puede ser realmente efectivizado por Norteamérica), se pronunció también el señor Barlett Moon: "nosotros no consideramos que la seguridad económica sea lo mismo que la seguridad militar". En síntesis, se mantienen en pie los pactos que atan a América Latina al carro bélico yanqui, y también se mantiene la doctrina de la represión imperialista contra toda medida de defensa nacional de nuestros países.

Lo que rige no es, entonces, la "doctrina Calvo" sino la "doctrina Monroe" —América para los norteamericanos. Las relaciones jurídicas internacionales de América Latina no son de igualdad sino de sometimiento —esto es, los países latinoamericanos son semicolonias del imperialismo yanqui. Las veleidades nacionalistas han muerto… una vez más. La liberación nacional y la unidad de América Latina sólo podrán ser impuestas por la victoria revolucionaria de los obreros y los campesinos latinoamericanos contra los explotadores extranjeros y nativos —en estrecha alianza con la lucha del proletariado mundial.

17 de marzo de 1976
Libertad a Hernán Cuentas

Nuestro compañero, Hernán Cuentas, dirigente sindical minero de Perú, miembro del Comité Ejecutivo del Partido Obrero Marxista Revolucionario, continúa arbitrariamente privado de su libertad, sin causa ni proceso, por el gobierno de Morales Bermúdez. Junto a él, abogados sindicales y dirigentes obreros, sufren la persecusión de un gobierno impotente para contener la resistencia obrera a su plan antipopular.

En Europa, se está desarrollando una intensa campaña de solidaridad, impulsada por el Comité de Organización por la reconstrucción de la IV Internacional. Por la libertad de todos los detenidos peruanos se van produciendo pronunciamientos masivos de organizaciones y personalidades en Francia, Inglaterra y Bélgica.

Adelante. Por la libertad de Hernán Cuentas y de todos sus compañeros.

17 de marzo de 1976
Generalizado ascenso obrero

El proletariado peruano está estructurando su resistencia al nuevo "plan de reactivación económica" del gobierno nacionalista.

La "estrategia consiste —dijo el ministro de Economía— en la eliminación de los subsidios a los combustibles y al alimento de consumo popular… introduciendo una variación notable en la política salarial, al fijarse un sueldo máximo tope" ("La Opinión", 21/1). Una revista simpatizante de la "vía peruana" fue aún más lejos al precisar que el plan significará "un rigor nunca aplicado todavía a los estratos populares considerados respaldo natural del proceso" ("Cuestionario", Nº34)

El complemento del plan es el ataque a las organizaciones políticas y sindicales del movimiento obrero y a los derechos democráticos. En varios establecimientos fabriles hubo en las últimas semanas despidos masivos y algunos dirigentes fueron encarcelados.

Voceros de la oligarquía como el ex presidente Belahúnde Terry, dieron de inmediato su visto bueno al proyecto económico: "Las cosas que dijo (el ministro de Economía) —señaló— me parecen que fueron honestas" ("Cronista", 28/1).

En el movimiento sindical —dentro del cual el gobierno del ex presidente Velazco pudo estructurar una apoyatura propia— "fue posible advertir pronunciamientos favorables (al planteo oficial) de partidos de la izquierda, como ya ocurrió el día 14 con el Partido Comunista" ("Cuestionario", Nº34). Esta postura reaccionaria del PC coincide con un giro creciente del gobierno hacia el imperialismo yanqui, como se demostró en la reciente gira de Kissinger: "Perú ha desempeñado un papel responsable en su política de no alineamiento", puntualizó el Secretario de Estado norteamericano" ("La Opinión", 19/2).

La resistencia obrera se ha manifestado en importantísimas huelgas generales que reclaman la derogación de la ley que limita los aumentos salariales, la rebaja de los precios del transporte y la liberación de los dirigentes presos. La segunda ciudad del país —Arequipa— y el principal puerto —El Callao— vieron paralizadas sus actividades durante varios días a fines de febrero y a principios de marzo por los paros decretados por las organizaciones obreras. La movilización de todo el país es encabezada por los trabajadores metalúrgicos, ferroviarios, universitarios, gráficos y bancarios que vienen cumpliendo desde hace varios meses medidas de fuerza.

Pero el síntoma más revelador del empuje de las masas peruanas es el llamado unitario realizado por todas las centrales obreras, para realizar un mitin el 25 de febrero pasado "contra la política propatronal del Ministerio de Trabajo" ("El Cronista", 19/2). La convocatoria, demuestra que pese a la prédica progubernamental de las direcciones, los trabajadores obligan al frente único de sus organizaciones contra la burguesía y el gobierno.

17 de marzo de 1976
Banzer en franco retroceso

Una resonante victoria han obtenido los trabajadores y estudiantes bolivianos, que en los dos últimos meses vienen ganando las calles para exigir la democratización de la enseñanza y la vigencia de las libertades constitucionales en el país.

En medio de una fenomenal oleada huelguística que arrastró a toda la juventud universitaria, el gobierno militar debió liberar a más de 50 detenidos durante las manifestaciones antigubernamentales del mes pasado. Reconoció y aceptó dialogar —por primera vez en cuatro años— con las legítimas autoridades del alumnado y, según informa "La Nación" (3/3), "accedió a satisfacer casi todos los planteamientos estudiantiles".

La persistente lucha estudiantil ha recibido el apoyo activo de los trabajadores mineros, quienes cumplieron varios paros solidarios. El "Comité de Bases" de la docencia, a su vez, declaró junto a los universitarios el "estado de emergencia", reclamando a su vez un aumento salarial largamente postergado, que también fue otorgado. Según la prensa del altiplano, "la medida (el aumento a los docentes) sorprendió… porque se había reiterado a nivel oficial que durante este año no se aumentarían los salarios" ("La Opinión", 11/3). De acuerdo a la misma fuente, amplios sectores de trabajadores preparan ahora sus reclamos, alentados por el triunfo docente.

Desde la huelga de los trabajadores del calzado en enero pasado, el gobierno ha reculado una y otra vez. Desbordado por la movilización y la solidaridad obrero-estudiantil, todos sus intentos de golpear a los trabajadores o a los estudiantes en conflicto han concluído en un fracaso y en un reforzamiento de la voluntad y la confianza de los trabajadores en sus propias fuerzas. La creciente perspectiva de una movilización generalizada de los explotados contra su gobierno obliga a Banzer a "conceder".

La dictadura de Banzer sigue así en la vía de su bancarrota. La maniobra urdida junto a Pinochet —la negociación de una salida al mar a cambio de cuantiosas concesiones territoriales y económicas para Chile—, buscando algún respaldo a su política, ha terminado en un fracaso, acentuando su aislamiento y ahondando la crisis y división de la cúpula militar.

El derrumbe del banzerismo abrirá perspectivas extraordinarias a la lucha revolucionaria del proletariado más radicalizado de latinoamérica. Alterará drásticamente las condiciones para la perpetuación de Pinochet en Chile y la puesta en marcha de golpes contrarrevolucionarios en Perú y Argentina.